Carlos Martínez se despide de Nueva York

ENTREVISTA EXCLUSIVA

CARLOS MARTINEZ
El diplomático quiteño Carlos Martínez, se despidió de sus funciones como cónsul general encargado del Ecuador en Nueva York, cargo que asumió desde febrero del 2020, precisamente cuando estalló la pandemia del COVID-19.

La comunidad ecuatoriana de Nueva York despide al cónsul que la acompañó durante los momentos más críticos de la pandemia.

Si bien Carlos Martínez llegó a Nueva York en abril del 2016 como funcionario del Consulado General de Ecuador, asumió las funciones de cónsul general encargado en febrero del 2020, precisamente cuando inició la devastadora pandemia del COVID-19, que obligó al consulado a cerrar sus puertas desde el 18 de marzo hasta el 22 de junio.

Después de cinco años de servicios, Carlos Martínez se despide para continuar en otro destino su carrera diplomática, en la cual se ha dedicado los últimos quince años a trabajar en áreas de migración y movilidad humana, desempeñando funciones como Director de Refugio y Director de Migración y Extranjería, entre otros cargos, de entre los cuales ninguno lo confrontó a una situación como la impuesta por el coronavirus.

Además de enfrentar la crisis de la pandemia, debió encabezar la logística para la participación de los ecuatorianos en el proceso electoral de Ecuador en  la jurisdicción diplomática a su cargo y lograr que sus compatriotas, participen en las elecciones de su país eligiendo a sus representantes en la Asamblea Nacional de Ecuador, entre otras
autoridades.

¿Cuál ha sido la satisfacción más grande al frente del consulado ecuatoriano en Nueva York?

- Sin duda servir a la comunidad ecuatoriana y esto tiene un significado especial, porque este es uno de los consulados más importantes de Ecuador en el exterior, por el tamaño de la comunidad. la diversidad que existe, las necesidades y desafíos que se enfrentan.

En ese sentido lo más relevante para nosotros es trabajar en estos consulados grandes, importantes, donde he tenido contacto con muchos ecuatorianos que tienen historias de vida y superación muy bonitas, duras algunas de ellas, pero también muy importante, poder haber servido y conocer más de la realidad y dinámica de esta comunidad.

¿Cuál ha sido el reto más difícil durante sus funciones?

- Hacer frente a la pandemia fue una situación inédita a todo nivel, en todo el mundo. Sin temor a equivocarme, creo que el servicio consular ecuatoriano nunca antes había enfrentado una situación de ese tipo, ni de esa magnitud, un problema tan complejo, que afectó no solo a las instituciones, a los funcionarios y sobretodo a las personas, a todos los actores que tienen que ver con la gestión consular.

Fue muy complejo y muy difícil, el consulado debió suspender sus actividades y su atención al público, eso nunca antes había ocurrido y eso pasó con decenas de consulados generales en la ciudad de Nueva York, lo cual da una idea de la gravedad de la situación. Se presentaron una serie de necesidades y desafíos, para los que viven aquí, para los que están de paso, para los viajeros que debían regresar.

Todo el tiempo estuvimos en contacto con la comunidad, en la emergencia mantuvimos esa comunicación 24/7 por redes sociales, líneas telefónicas especiales de emergencia, porque entendimos que había preocupación, nerviosismo, temor por todas las restricciones que impusieron los gobiernos a los viajeros internacionales.

¿Cuál es su apreciación de la situación actual de los ecuatorianos en Nueva York y cuáles considera son los principales retos que enfrenta?

-  A nivel de retos hay dos aspectos que son importantes destacar, el impacto de la pandemia fue devastador en muchos sentidos, sobre todo para las comunidades más vulnerables y entre ellas los inmigrantes y entre estos los que no tienen sus documentos en reglas y enfrentan abusos y vulneración de derechos.

Las comunidades inmigrantes fueron las más afectadas, pérdidas de trabajo, salarios y una serie de aspectos de los que recién podrán comenzar a recuperarse. La pandemia marcó un antes y un después y hay un trabajo importante que se debe hacer.

Es público que hay un flujo migratorio constante y creciente hacia Estados Unidos, muchas personas están migrando de distintos países y en el caso de Ecuador, ha sido importante el número de personas que han salido últimamente y que tienen redes de familias en Nueva York.

Esos números están creciendo, pero puedo decir con satisfacción que he visto una comunidad con una solidaridad enorme y es algo que se debe destacar.

En los momentos más duros de la pandemia, hubo una serie de agrupaciones que ayudaron a sus compatriotas y otras personas latinoamericanas, mediante donaciones, productos, comida, etc. porque absolutamente todo se paralizó y quienes dependían de un salario no pudieron hacer nada, pero ahí estuvieron los ecuatorianos. Es tremenda la solidaridad de los ecuatorianos.

¿Cuál ha sido su experiencia con las agrupaciones ecuatorianas de Nueva York?

- En lo personal tengo un aprecio muy grande por el Comité Cívico Ecuatoriano y sus dirigentes. Es anecdótico, las vueltas que da la vida, hace más de cinco años tuve la oportunidad de conocer a Oswaldo Guzmán en la Asamblea Nacional, me lo presentaron como presidente del Comité Cívico Ecuatoriano y simplemente saludamos.

Ahora tengo el gusto de poder despedirme de Oswaldo Guzmán, después de haber conocido de cerca el trabajo que realiza, muy cercano a la comunidad y a la gente y que tiene que ver con esa solidaridad, porque nos damos cuenta que unidos somos más y que podemos afrontar los problemas y eso es lo que moviliza a las agrupaciones de
distinto tipo que hay en Nueva York.

Un mensaje final

- Ha sido un gusto poder estar este tiempo en Nueva York y servir a la comunidad ecuatoriana, me llevo una imagen y un recuerdo que permanecerán conmigo todo el tiempo, sobre cuán importante son las actividades y las acciones de los ecuatorianos en el exterior y de la comunidad me llevo ante todas las cosas, su enorme solidaridad.

Mes de la Herencia Ecuatoriana en Nueva York 2021

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