Arturo Hidalgo
Los grandes artistas nunca mueren

Por Ximena Hidalgo-Ayala
IMPACTO
Esta nota iba a dedicarse inicialmente a un prominente compositor puertorriqueño, Benito de Jesús, nacido en Barceloneta y fallecido un 24 de junio, autor del poema que se convirtiera en la canción emblema de Ecuador en la voz del legendario Julio Jaramillo, el tema “Nuestro Juramento”.
MI PRIMER MAESTRO
Un poema puertorriqueño, emblema de Ecuador, cantado por los más famosos artistas mexicanos y colombianos. ¿Cómo llegué hasta aquí? por mi padre, maestro de juventudes, mi primer maestro, artista continental de admirable humildad y generosidad, de inigualable caballerosidad, compasión y ternura, especialmente con los más humildes. Amigo de grandes intelectuales, pintores, pensadores y estadistas, maestro de las clases populares y de los hijos de presidentes, periodista y sobretodo artista amoroso de su gran patria Latinoamérica, a la cual me enseñó desde los cinco años a amarle y a cantarle.
AMAR A LATINOAMÉRICA
Esta nota se la dedico a mi padre, el mejor que pudo haberme dado esa energía a la que llamamos Dios y al que tendré el placer de escucharle cuando yo desee en sus canciones y videos, porque los artistas buenos gozan del privilegio de vivir en su música. Por él conozco, respeto y amo desde pequeña la cultura de Argentina, Perú, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Cuba, Chile, México, Guatemala, España y por él aprendí el valor del talento humano y reconocí mi responsabilidad de recuperarlo en mis escritos, de transmitirlo a las nuevas generaciones.

VIVIR PARA EL ARTE Y LA CULTURA
Con sus discos, canciones, entrevistas y libros hizo lo que soy, una servidora de la cultura y del arte. A todos los artistas y promotores de la cultura a quienes he servido desde 1992 con mis escritos, a todas las comunidades a las que he apoyado con mi trabajo, deben saber que todo fue gracias a mi padre el Lic. Arturo Hidalgo, de quien no necesité despedirme en su viaje a una dimensión superior, porque el amor verdadero nunca muere y los intelectuales compartimos una misión, unos valores e ideales que superan lo mundano, lo material, lo efímero.
MEDIR LA GRANDEZA
¿Cómo se puede realmente medir la grandeza de un ser humano? Por su fortuna respondería Donald Trump y la mayoría de inmigrantes que llegan hambrientos de fama y fortuna a Nueva York. Por sus cargos políticos quizás respondería Hillary Clinton, quien no conforme con haber sido primera dama, senadora y secretaria de estado, ahora se alista a ocupar la presidencia. La implacable historia me ha enseñado que grandeza de un ser humano se mide por sus obras, por su entrega, por la generosidad de su tiempo, -que es su propia vida-, por la generosidad de sus conocimientos, de su talento, buenos sentimientos, por la capacidad de reflexionar, de cuestionar, de analizar y de perdonar.
LOS VALORES SON ETERNOS
Si algo he aprendido como historiadora es que los grandes imperios tarde o temprano desaparecen y grandes civilizaciones se esfuman en el tiempo, pero permanece los valores e ideales superiores, como la libertad, la igualdad, la justicia, la tolerancia, la cultura, la educación y la paz, proyectos realizados por Jesucristo, Gandhi, Bolivar, Andrés Bello, Juárez, Gabriela Mistral, José Martí, Mandela, entre otros grandes de la historia, cuya visión e inspiración los hizo elevarse con sus obras, al igual que mi padre, que deja ejércitos de alumnos a quienes enseñó literatura, castellano, música y a esta hija suya a quien le recomendó no rendirse jamás!
Esta nota se la dedico al amor de mi vida, mi adorado papá, que me espera con su sonrisa y cariñoso abrazo en la eternidad.
NUESTRO JURAMENTO
(Poema escrito por nuestro hermano boricua Benito de Jesús)
…hemos jurado amarnos hasta la muerte y si los muertos aman, después de muertos amarnos más.
Si yo muero primero, es tu promesa sobre de mi cadáver dejar caer todo el llanto que brote de tu tristeza y que todos se enteren fui tu querer
Si tú mueres primero, yo te prometo escribiré la historia de nuestro amor con toda el alma llena de sentimiento la escribiré con sangre con tinta sangre del corazón.



























