EDITORIAL
Ya estaba anunciada la medida para reducir la inmigración legal, es un hecho, los inmigrantes legales de Estados Unidos que utilicen asistencia pública del gobierno, como cupones de alimento y subsidios para vivienda, tendrán problemas para lograr la residencia permanente.
Esta es una nueva medida de la administración Trump para reducir el flujo de inmigrantes a Estados Unidos y de inmigrantes que puedan aplicar para residencia legal, según analistas es una medida que favorece la inmigración de gente adinerada.
No es nuevo que cuando las personas se acercan a un consulado de Estados Unidos a pedir visa, uno de los aspectos fundamentales es su capacidad económica y siempre ha favorecido a inmigrantes adinerados, que supuestamente son menos propensos a solicitar asistencia pública una vez que han emigrado, pero eso es algo relativo.
Las estadísticas indican que una mayoría de gente que no son técnicamente inmigrantes, como los puertorriqueños, son de las comunidades que más utilizan asistencia pública.
Si bien es una medida acorde a la posición general de la administración Trump, en parte responde a las cantidades millonarias que se gastan a nivel nacional en ayudar a los inmigrantes, que cabe resaltar no son indocumentados, ya que para calificar a programa de beneficios, se debe ser residente, en el caso de Nueva York, no tener o tener bajos ingresos, estar embarazada o ser responsable de un niño menor de 18 años o ser menor de 19 años y asistir regularmente a la escuela secundaria, ser ciudadano de los Estados Unidos, o un extranjero legal o residente permanente.
Esta medida es un esfuerzo para reducir los niveles de inmigración en general, pero defensores de los inmigrantes indican que la nueva regla podría reducir el grupo de personas que son elegibles para las tarjetas verdes, que son necesarias para encaminarse hacia la ciudadanía estadounidense, es decir que en definitiva lo que se pretende es que menos inmigrantes se conviertan en ciudadanos, una medida comprensible de la lógica anglo, cuando las estadísticas apuntan a que los grupos inmigrantes a nivel nacional, tarde o temprano van a ser mayoría poblacional.
Según este cambio de política, anunciado el lunes, los inmigrantes que usen “legalmente” beneficios públicos, como Medicaid, cupones de alimentos o asistencia para vivienda, podrían tener dificultades para lograr su residencia.
El presidente ha atacado directamente la inmigración ilegal, pero también ha impuesto límites a la inmigración legal.
Esta es adicionalmente, una estrategia de campaña con miras a la reelección, una estrategia en varios sentidos, no solo para demostrar a las bases que pusieron en el poder a Trump que está cumpliendo con lo que les prometió, pero además está minando una estrategia de los demócratas, que tradicionalmente han canjeado asistencia pública por respaldo político entre las minorías, solo hay que mirar los porcentajes de asistencia pública en estados con mayoría demócrata.
Los expertos dicen que la ampliación del concepto de carga pública reduciría drásticamente la inmigración legal basada en parentesco, particularmente desde México y Centroamérica, donde supuestamente hay ingresos más bajos que en países desarrollados, pero eso también es relativo, ya que los inmensos recursos naturales y la producción de exportaciones de estos países no son nada pobres, solo que se encuentran mal administradas y en manos de grupos privilegiados, solo hay que ver que entre los hombres más ricos del mundo entre los que encabezan la lista está un mexicano, al igual que las fortunas de varios miembros de los carteles de la droga.
La medida afecta directamente a Nueva York, pero es un ante todo un llamado a pensar en las consecuencias del paternalismo y sobre la tradición de la nación más generosa del mundo, sobre la necesidad de establecer de una vez por todas una reforma migratoria que promueva valores como el talento, la eficiencia, por encima de cualquier calculación económica.
La riqueza de Estados Unidos es muy grande, pero los buenos inmigrantes, los que buscan trabajar honradamente, apoyan el progreso, a costa de muchos sacrificios, finalmente son los seres humanos los que generan riqueza, por ello la mayor inversión de una nación está en la gente.
Lo importante es que el sistema de inmigración refleje ese sentido de valoración que va más allá del aspecto financiero, no hay que olvidar que muchas fortunas del exterior, se han forjado en base a la corrupción, al robo institucionalizado, a los esquemas de injusticia social, a las drogas, por lo cual no es una medida correcta de valorar el aporte de los inmigrantes.



























