Hacer de América grande otra vez

EDITORIAL

Los jóvenes inmigrantes indocumentados, traídos a los Estados Unidos por sus padres cuando eran niños, que han crecido, han ido a la escuela aquí, que no conocen otro país y que en la mayoría de casos se identifican como estadounidenses, enfrentan limitaciones legales para continuar sus estudios y ejercer sus profesiones.

Los estudios sobre las contribuciones de estos jóvenes indocumentados a la economía y al funcionamiento de la sociedad estadounidense ha sido ampliamente reconocidos, los datos arrojados apuntan al impacto importante y positivo que tienen, por lo cual se les proveyó de un alivio migratorio mediante DACA.

El DREAM Act fue un proyecto de ley en el Congreso que habría otorgado estatus legal a ciertos inmigrantes indocumentados y que ha sido presentado por miembros de los dos grandes partidos politicos en el poder, con propuestas de ley bipartidistas que a la larga, no han resultado en nada, porque el tema migratorio en esta nación es el mayor comodín para las movidas de grupos que tienen intereses politicos y económicos.

La inmigración continúa siendo el negocio más rentable y la forma como el sistema garantiza mano de obra barata, para el enriquecimiento de grupos que no están interesados en ayudar a los inmigrantes, porque les es más rentable mantenerlos en el limbo.

El tema de la educación es clave para la comunidad latina y el garantizar la posibilidad de que los jóvenes indocumentados tengan acceso a educación superior y de obtener ayuda financiera para estudiar, cuando tienen la capacidad suficiente para ser aceptados para la universidad, es un acto de justicia. Si se les permite estudiar durante la infancia, por qué negarles la posibilidad de producir, si finalmente esos ingresos y esos impuestos que producirán van a alimentar a la sociedad a la que pertenecen?

Este no es un asunto humanitario o de justicia social simplemente, es un tema de economía, porque el apoyo financiero a los jóvenes estudiantes, con o sin papeles, es una inversión.

Uno de los mayores temores de los racistas detrás de los grupos de poder politico en Estados Unidos, es la posibilidad de que esta gran masa de jóvenes inmigrantes, al lograr estatus legal, tengan acceso a la posibilidad de cambiar la estructura que garantiza beneficios solo para unos.

El tema más grave, visto desde otro aspecto, no es el que estos jóvenes inmigrantes puedan legalizarse y eventualmente participar en la vida política del país, un asunto importante es la capacidad de la comunidad latina para superar las trabas culturales, como la corrupción, el compadrazgo, el palanqueo, la mediocridad, la improvisación y se formen a conciencia, ejerzan sus trabajos con integridad, con eficiencia.

El poder está ahí y tarde o temprano, puede eventualmente estar en manos de la mayor minoría de Estados Unidos, los latinos, pero…¿está la comunidad latina preparada para el reto? tienen la capacidad y sobretodo la integridad, los valores, la perspectiva para tomar las riendas?

La participación es el principio, el derecho a la oportunidad es ante todo un acto de justicia, se debe continuar la lucha para lograr que la juventud tenga la posibilidad de formarse, a pesar de que en la misma comunidad latina hay innumerables muestras de que para triunfar no es un requisito único e indispensable el tener una carrera, ya que muchos de los empresarios exitosos no tienen una carrera universitaria formal.

Es importante promover la iniciativa, la creatividad, la lectura, la investigación, pero ante todo es fundamental promover valores como la perseverancia, la disciplina, la excelencia, en cualquier campo y tarea, y eso no se adquiere en la universidad, si no en el hogar.

La lucha social debe continuar para lograr cambios justos y Nueva York, un lider nacional en cambios sociales se mantiene a la expectativa y no va a ser fácil luchar contra una fuerza que nace de un derecho fundamental del ser humano a tener opciones para desarrollar su progreso, mientras los jóvenes indocumentados mantengan sus esperanzas y sueños para un futuro mejor, la pelea continuará y los politicos, gracias al acceso a información que actualmente existe, se encuentran en una encrucijada, de hacer lo correcto.

Estudiante talentosos y sobresalientes no pueden ser discriminados de ayudar al país donde han crecido, donde se les ha permitido estudiar desde la infancia y parte del apoyo a esta fuerza de trabajo es concederle la posibilidad de que reciba ayuda financiera con una ley que no los discrimine por su estatus migratorio y de prioridad a todo lo bueno que pueden aportar.

La resistencia de algunos legisladores estatales que argumentan que el Estado no puede darse el lujo de abrir el fondo de ayuda financiera a los estudiantes sin estatus legal, es miope y falto de perspectiva, además de cruel e injusto.

La educación es la forma directa para garantizar que los jóvenes no busquen la solución en negocios como las drogas, la prostitución y la delincuencia, es una forma rotunda de promover el crecimiento de la nación y el mantenimiento de los valores, es la forma de hacer realmente grande a América.

¿Qué pasó con el Dream Act de Nueva York?

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