Los chapulines mexicanos ya son parte del menú neoyorquino

IMPACTO LATINO
La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO al igual que varios científicos, coinciden en que los insectos son el futuro de la dieta en el mundo y este alimento exótico latino ya está en Nueva York.
ALIMENTO ANCESTRAL
En los países llamados latinoamericanos, desde tiempo ancestrales, cuando en nuestro continente no existían chivos, borregos, cabras, vacas, cerdos y otros animales llegados de Europa, Asia o Africa, ya se consumían insectos como proteína de una dieta, basada en frutas, granos, vegetales y verduras nativas. No debemos olvidar que tres cuartas partes de los alimentos que se consumen actualmente en el planeta son provenientes de América, incluidos el tomate, la papa, el maíz, la calabaza y toda la increíble variedad de frutas tropicales y semillas.
DESDE CHILE HASTA ALASKA
Hemos conocido desde hace tiempo las tradiciones alimentarias de países gigantescos como la China, en donde literalmente devoran todo lo que se mueva o vuele, incluyendo mascotas domésticas, al igual que alimañas como escorpiones y tarántulas. Una variedad de insectos han sido consumidos ancestralmente por todos los grupos nativos de nuestro continente, desde la Tierra de Fuego hasta Alaska, se han consumido insectos y estas tradiciones gastronómicas, aún se mantienen, fundamentalmente entre grupos indígenas y comienzan a llegar como productos exóticos latinos a las mesas de Nueva York.
OPCIÓN ALIMENTICIA
De niña en el mercado popular admiraba con cierto escrúpulo, grandes tinas con insectos tostados que los indígenas vendían y consumían en cierta época del año. En Ecuador se llaman catzos y en la Amazonía ecuatorial se consume el chontacuro, un gusano de árbol considerado una exquisitez por las tribus del área. Nunca los probé. Actualmente, con la fuerte tendencia a respetar la vida de los animales, a evitar carnes rojas, a mantener una dieta saludable, - por salud y prevención de enfermedades,- el consumo de insectos en un mundo donde la ambivalencia del desperdicio y la carencia se agudiza, es ya una realidad.
EXTERMINIO DE ESPECIES
La verdad histórica es que los humanos hemos exterminado varias especies animales para satisfacer nuestra gula, porque para calmar el hambre y llenar las necesidades nutricionales básicas, los científicos han reiterado que no se necesita devorar animales. La naturaleza es sabia y quizás este egoísmo por consumir todo lo que se le antoje a la lengua, se está pagando a un precio muy caro: la vida humana, con el incremento de enfermedades como diabetes, hipertensión, ataques de corazón, obesidad, ácido úrico, colesterol y con cánceres de colon, hígado, etc. resultado de la ingesta de carnes animales frescas o procesadas.

REDUCCIÓN MUNDIAL DE ALIMENTOS
Los mariscos son una opción, sin embargo la contaminación de ríos y mares del planeta los elimina de la lista de una dieta natural y saludable. La mayoría de mariscos que consumimos son criados en piscinas, sin las condiciones naturales que les dan el sabor y valor nutritivo reales. El cambio climático prevé que mares y océanos reducirán drásticamente sus especies y que la agricultura disminuirá. Con aire, mares y suelos contaminados por tanto experimento nuclear, el uso excesivo de fumigares y abonos artificiales, no va a quedar mucho bueno para comer.
VOLVER A LAS RAÍCES
Si bien los insectos serán el alimento de un futuro muy cercano, cuando países aparentemente privilegiados en donde se devoran mamíferos sometidos a la tortura, la crueldad y el uso de una serie de químicos para preservar su carne, pagando el precio de consumir carnes con elevados niveles de adrenalina, antibióticos, pesticidas y preservantes hayan terminado a través de la obesidad, diabetes, cánceres y tumores con la vida de los ávidos amantes de carnes animales, quizás solo entonces aquellos criados con el estigma de pertenecer a grupos superiores, volvamos nuestra mirada a los insectos, alimento ancestral de nuestros antepasados aborígenes.
CHAPULINES EN NUEVA YORK
Se calcula que en doce años la población mundial sea de 9.000 millones de habitantes y que la crisis alimentaria, que afecta actualmente a millones, se ampliará y reducirá las opciones alimenticias de todo el planeta. En Nueva York hemos aprendido que también en otras partes de nuestro continente, como Colombia, México o Guatemala, se consumen insectos y nos asombra la creatividad al descubrir que los populares saltamontes mexicanos, como los chaulines, ya son una opción alimenticia con una amplia gama de usos que van desde los tradicionales tacos hasta los helados y que se pueden consumir en la llamada Capital del Mundo.
COMIENZA LA BÚSQUEDA
Esta nueva y curiosa opción nos mueve a conocer más, a aprender y a valorar la diversidad de la riqueza gastronómica de Nuestra América. Sustentado por estudios científicos que apuntan a que los insectos efectivamente contienen la proteína que necesita el cuerpo humano, su producción y su consumo son ya una realidad, que vamos a indagar concienzudamente.
Semana de los restaurantes en Nueva York Julio 24 - Agosto 18



























