Alfredo Munar está siempre vigente

Alfredo Manuar

Fue para nosotros por demás agradable la llamada telefónica que recibimos del maestro Alfredo Munar, que reside desde hace ya varios años en Florida. Allí lo hemos visitado varias veces, en su bella residencia en Miami Beach, y con su muy talentosa hija, Anam Munar, que vive en nuestra gran ciudad, siempre evocamos los años de gloria de Munar en Nueva York, quien nos ha honrado con su amistad por muchos, muchos años.

Como bien se sabe, Munar es una figura legendaria de la música cubana, y desde hace ya muchos años ha estado en el centro de la vida cultural de la ciudad de Miami, donde como uno de los pilares de la Sociedad Pro Arte Grateli ha contribuido enormemente a revivir la música de la zarzuela cubana, con obras maestras del género como son “María la O”, “El Cafetal”, “Lola Cruz” y “Amalia Batista.

Pero si en Florida está conceptuado como uno de los más notables pianistas y directores musicales, ya en Nueva York había hech0 un gran nombre desde que se ausentó de su natal Cuba en 1962, empezando con la memorable conducción musical en el Carnegie Hall ese mismo año de la zarzuela de Gonzalo Roig “Cecilia Valdés”, basada en la inmortal novela cubana de Cirilo Villaverde que aborda el tema de los conflictos raciales de la Cuba colonial de hace dos siglos.  

Poco después, Munar fue invitado por la gerencia del Metropolitan Opera House para dirigir esta afamada zarzuela con una orquesta de más de 100 músicos, teniendo en el papel titular a la siempre recordada soprano cubana Marta Pérez.

Considerado como uno de los mejores intérpretes de Ernesto Lecuona, uno de los álbumes discográficos más populares de Munar es el que sacó en 1998 con una selección de varios de los más conocidos temas de ese otro genio musical, incluyendo “Siempre en Mi Corazón”, “Siboney”, “Malagueña” y “La Comparsa”.

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