Alaska, medio siglo de transgresión

Alaska, medio siglo de transgresión

 

 

Alaska lleva sobre el escenario más de tres décadas.

 

Siempre ha hech0 lo que ha querido o, por lo menos, eso parece. Estilismos imposibles, música electrónica superventas o un "reality show" sobre su vida, Alaska puede con cualquier tarea que se proponga. Barroca, singular hasta el histrionismo y uno de los personajes más "kitsch" de su tiempo, la cantante de origen mexicano corona su medio siglo en la cresta de la ola.

 

Por Celia Sierra

 

Alaska, que solo celebra sus cumpleaños cada diez años, ha confesado el secreto de su éxito, que no es otro que vivir de espaldas a las modas y a la crítica: "La industria, las críticas y las modas tienen que ver con lo que hago, pero no conmigo".

Nacida Olvido Gara Jober en México, la trasgresión es una constante en la carrera de la cantante. Lo fue en sus inicios como una de las caras más reconocibles de La Movida madrileña y lo es ahora como fenómeno televisivo y en su carrera profesional.

Icono "punk "de ayer y hoy cincuenta por ciento del grupo Fangoria, la cantante ha conseguido a golpe de personalidad mantenerse sobre el escenario y tener una de las trayectorias más longevas de su generación.

 

DE REINA DEL "KISTCH" A SUPERVENTAS

Alaska no solo no piensa en la retirada, sino que le molesta la  pregunta sobre cuándo se va a retirar, ya que, argumenta, "con un pintor (en cambio) todo el mundo asume que pintará hasta que se muera".

La base de su éxito y de su perdurabilidad en una industria acostumbrada a éxitos de un día es la infinita capacidad de la cantante para reinventarse, aunque ella prefiere decir que simplemente cambia su imagen "cuando se aburre".

Antes de triunfar con Fangoria, fue vocalista de grupos como Kaka de Luxe (1977), Alaska y los Pegamoides (1979) y Alaska y Dinarama (1982), auténticos representantes del moviento "punk" y "postpunk" de la España postfranquista, que han legado a la posteridad temas como "A quién le importa", "Ni tú ni nadie", "Horror en el hipermercado" o "Bailando".

También probó suerte en la gran pantalla, aunque es una faceta que no ha desarrollado posteriormente, siendo su título más relevante el debut de Pedro Almodóvar, "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón". Un filme que recuerda "con cariño" y que, a pesar de ser muy controvertido, con el paso del tiempo le parece "completamente "naif'", se hizo con 15.000 pesetas y en la casa del realizador.

La mayoría de estos proyectos salían adelante por la voluntad de las personas implicadas y con muy poco dinero. "Si tú realmente quieres hacer algo en tu vida, no necesitas ni de una estructura familiar, ni un Estado, ni de nada: lo puedes hacer", asegura la cantante.

"Eso fue justo lo que representó La Movida, gente sin ningún tipo de apoyo, ni de estructura, salÌa adelante y es un gran ejemplo que se puede aplicar todo el mundo", añade.

 

EL ÉXITO DE FANGORIA

Tras La Movida y una época menos relevante a mediados de los noventa, llegó el éxito de Fangoria y su capacidad de aglutinar a todo tipo de público, desde veinteañeros a los seguidores de siempre.

El otro cincuenta por ciento de la formación es su inseparable Nacho Canut, con el que ya coincidió en las formaciones del inicio. "Nacho y yo tenemos un gran secreto: no nos comunicamos mucho. No nos decimos las cosas, y eso está muy bien", argumenta.

Se definen como un grupo de música tecno que a veces, "por curiosidad" o por conveniencia, meten instrumentos reales, señala Canut, que junto a Alaska ha ascendido a la lista superventas haciendo la música que a ellos les gustaría escuchar.

Así han nacido ocho discos, entre ellos, "Arquitectura efímera", "Naturaleza muerta" o "Cuatricromía". Este último publicado este año y que llevarán por lo escenarios, aunque no harán propiamente una gira. "Nosotros somos como las folclóricas. Tú nos llamas, nosotros vamos", dicen.

Alaska también ha hech0 a lo largo de su carrera numerosos duetos con artistas tan poco predecibles como Sara Montiel y otros más recientes como Miguel Bosé o Marta Sánchez.

 

UNA VIDA MUY PERSONAL

Mario Vaquerizo, manager de la cantante y líder del grupo Nancys Rubias, es su alma máter y compañero inseparable desde hace más de una década. Se han casado en dos ocasiones: la primera de ellas, en Las Vegas vestidos como Dolly Parton y Elvis Presley, y seis meses después de conocerse. Así son Mario y Alaska, una pareja de excepción que viven en exceso y del exceso, en una casa pintada de rosa chicle y con alfombras de leopardo.

Singulares a rabiar, se muestran encantados con su "reality" "Alaska & Mario", con el que ambos acumulan legiones de fans y gracias al cual las cámaras les siguen hasta a hacer la compra, ponerse "botox" o salir de marcha con sus amigos, y el cual ya ha sido líder de audiencia de MTV España, el canal que lo emite.

Muchos les han criticado por fingir, pero nada más lejos de la realidad: "Sólo hemos cortado la grabación cuando entrábamos al baño", asegura Vaquerizo, que no ha dudado en ponerse ante la cámara durante las clases de inglés -que le cuestan una barbaridad- o compartir momentos de intimidad con Alaska, sin una gota de su habitual maquillaje.

Un paraíso pop que según ambos les muestra tal y como son, y que llevan con mucha naturalidad: "Hoy en día está más expuesto un anónimo que un famoso. Todo el mundo sabe lo que todo el mundo desayuna, no tienes más que leer su Twitter", señala Alaska.

Esta faceta exhibicionista de la pareja en televisión, que ya cuenta con dos temporadas emitidas y una tercera en fase de grabación, recuerda a los reportajes que filmaron juntos John Lennon y su segunda esposa. Por eso,  Alaska revela que "a Mario le llaman la Yoko Ono de Fangoria", a lo que Èl responde: "Yo, por lo menos, soy más alta y no soy japonesa".

 

 

 

 

 

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