Agenda Latina, ahora o nunca

EDITORIAL

El momento tan esperado ha llegado, cuando la sociedad exige cambios profundos, cambios estructurales, cambios de pensamiento y actitud, hay una apertura, no espontánea, pero se ha logrado plantear seriamente el tema del racismo, del cual los latinos también son víctimas.

La convergencia de varios elementos en el proceso histórico, han permitido el desarrollo de un gran cuestionamiento social, que ha tenido eco y que está promoviendo mayor visibilidad a temas que durante mucho tiempo pasaron desapercibidos, “ocultos” a la vista de todos, como el racismo estructural en la sociedad estadounidense.

Los latinos han comprendido que no pueden limitarse solamente a apoyar una agenda que es respetable, que merece ser apoyada, pero que no se identifica totalmente con sus muy específicos requerimientos.

La comunidad afro-americana tiene su propia lucha, de siglos, los latinoamericanos también, son procesos simultáneos, no excluyentes el uno del otro, pero con elementos similares y a la vez diferentes.

El problema de la comunidad afro-americana es fundamentalmente racial, no legal, en cambio los latinos enfrentan los dos problemas, la discriminación y criminalización por su muy diversa etnicidad, que incluye a la afro, pero fundamentalmente a su situación migratoria.

El latino que abandona su patria natal, que deja a su familia, venga por aire, mar o tierra, enfrenta un primer gran muro que es el de la legalidad, tema muy enfatizado por la comunidad afroamericana durante los eventos realizados por el asesinato de George Floyd, en cuyo funeral enfatizaron: “Nosotros somos ciudadanos estadounidenses y merecemos ser tratados como tales.”

La comunidad latina, no puede estar fracturada, -como aparentemente lo está-, entre latinos legales o latinos ilegales, considerando que hay latinos legales que hacen cosas ilegales y latinos que no tienen estatus migratorio y aportan con un esfuerzo duplicado o triplicado.

La comunidad latina debe sentirse a sí misma como una sola, cultural, étnica, racial e históricamente identificada entre si por elementos compartidos. Simbólicamente la comunidad latina es un solo cuerpo y si una parte de éste se encuentra atada, enferma o inhabilitada, sufre toda ella.

Cientos de historias demuestran que entre los inmigrantes sin estatus migratorio se han encontrado grandes estrellas de la medicina, la ciencia, el emprendimiento empresarial, las artes, la política, el deporte y el espectáculo.

Historias como la del Congresista Adriano Espaillat, del Dr. Alfredo Quiñones Inojosa, del empresario Jaime Lucero, estrellas de Tv como César Millan, cantantes y un sinnúmero de gente que llegó sin estatus migratorio y que ahora es exitosa no solo en términos personales, además han aportado positivamente a toda la sociedad, son muestra de
que no se debe discriminar a ningún ser humano por su condición migratoria.

Iniciativas que han surgido últimamente, todas ellas loables y que merecen apoyo, no llenan las expectativas y necesidades existentes de los latinos.

Hasta la fecha no hay una sola que incluya el tema migratorio como parte de una agenda nacional a favor de los latinos.

El enfoque se ha realizado a partir de la pandemia, que es un tema importante para los latinos por el impacto que ha tenido, sin embargo es algo que se va a superar, pero que no borra el tema de fondo, que es la base del progreso de los latinos en Estados Unidos, como es el asunto migratorio.

Adicionalmente se debe incluir otros aspectos vitales, de empleo, vivienda, salud y de la educación, la cual atraviesa todos los anteriores.

Las iniciativas para ser efectivas deben ser inclusivas, no partidistas, porque se politizan y ese no es el objetivo.

El objetivo debe ser crear una fuerza nacional para con ella tener el poder de negociar con los partidos.

La comunidad latina tiene un enemigo gigantesco común, que es la corrupción, la cual no se limita a los empleados públicos en los países de origen, también se ha importado o se ha filtrado por internet?

Se requiere mayor integridad en el manejo de fondos, transparencia en el funcionamiento de las entidades latinas, presentación pública de cuentas, pero sobretodo se requiere enfoque.

Sí, existen muchas entidades latinas a nivel nacional y local, pero nadie ha logrado el liderazgo que la situación requiere, no hay fuerza unificada, lo que se aprecia son experiencias testimoniales, importantes pero que no son la vía para lograr cambios estructurales efectivos, se aprecia una figuración individual, porque quizás no se ha demostrado ni valorado suficientemente los aportes los latinos, pero los que cada uno haya hecho o conseguido no ayuda en este caso, lo que importa es lo que se va a hacer.

Al liderazgo latino ya se lo ha visto lo suficiente en actividades sociales, actualmente en video conferencias, pero no basta tener una entidad registrada legalmente, un sitio web bien diseñado, un grupo de famosos en frente, es fundamental redactar un proyecto, una agenda incluyendo los puntos detallados sobre la manera como conseguirlos y sobretodo requiere un poder de convocatoria y de negociación.

La existencia de una agenda unificada, bien armada y respaldada, permite por un lado avanzar en la lucha contra la discriminación racial y legal, -que es una muro real al que se enfrentan los latinos dentro de Estados Unidos diariamente-, pero además es una importante carta para poder negociar el poder del voto latino para conseguir sus
objetivos comunitarios, no individuales.

Hasta ahora los latinos apoyan a los políticos, según los beneficios individuales que puedan obtener, pero no hay un liderazgo nacional unificado, que con una agenda bien establecida tenga la capacidad y el poder de presentar a los políticos de los dos partidos, un pliego de peticiones específicas para el bien general de los latinos, a cambio del voto.

Mayoritariamente los latinos, especialmente en Nueva York, están emocionalmente comprometidos con un partido, porque creen que les beneficia y en eso llevan décadas y no se ve el beneficio o progreso en ese compromiso emocional.

Los latinos deben trabajar con quien se comprometa seriamente a cumplir sus peticiones. No con candidatos que ofrecen reforma los cien primeros días o el primer año de su gobierno y llegan al poder y en pretexto de otras “prioridades” se olvidan de los latinos, hasta que al final del mandato, para asegurar el apoyo a un miembro de su partido, ofrecen un alivio temporal y provisional. No más ofertas, no más pastillas calmantes que no curan el mal.

La comunidad latina no debe conformarse con “paños de agua caliente”, con paliativos temporales, si tiene un poder, debe ejercerlo y exigir que de una vez por todas se solucione la raíz del problema que es la legalización de su propia gente, solo con ese poder ciudadano se puede exigir que pare la discriminación.

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