
Por Ximena Hidalgo-Ayala
IMPACTO LATINO
En el Mes de la Herencia Dominicana es grato conocer la historia de quienes con sus sacrificios, sueños y esperanzas, son parte de una de las más activas comunidades latinas de Nueva York.
Gregory Beltré desde niño curaba a los animales heridos que encontraba. Pensó ser veterinario, pero al terminar su bachillerato se dio cuenta de que necesitaba estar en movimiento, en contacto con la gente y que la fotografía era lo que realmente le gustaba, esa era su vocación y desde entonces se ha profesionalizado. Actualmente es miembro de la Asociación Nacional Americana de Fotógrafos, de la Asociación de Fotógrafos del Estado de Nueva York y de la del área Tri-Estatal, tres grupos profesionales de los más prestigiosos y reconocidos a nivel nacional e internacional, con los que se mantiene en permanente entrenamiento a través de los cursos y seminarios.
DE BANI A NUEVA YORK
Gregory nació en un pueblito llamado Bani, en la provincia Peravia a cuarenta y cinco millas de la capital de República Dominicana. Sus padres eran profesores de un colegio privado de idiomas y mecanografía. El menor de tres hermanos, emigró a Nueva York con su familia cuando tenía catorce años. Desde entonces se radicó y creció en Washington Heights, corazón de la diáspora dominicana en esta ciudad, donde terminó el bachillerato y posteriormente obtuvo un titulo en Artes Liberales y Ciencia del Bronx Community College.
¿Cómo descubriste tu vocación de fotógrafo?
-Los demás siempre querían que sea basquetbolista y en eso era bueno, porque soy alto. En mi familia no hay ningún fotógrafo, yo soy el primero. En mi casa siempre hubo cámaras y tuve buen ojo para la fotografía, descubrí mi vocación cuando me invitaban a ser parte de momentos muy especiales, fotografiando el tiempo transcurre rápido para mí, porque me encanta mi trabajo, la fotografía saca lo mejor de mi.
¿Cuál fue tu experiencia emigrando a Nueva York?
-Fue un cambio dramático, llegué el ocho de octubre del 2001, en uno de los primeros vuelos, cuando los aeropuertos recién volvían a abrir después del ataque terrorista del 9/11. El frío era terrible! Recuerdo que desde el avión pude ver el humo que todavía salía de las torres derribadas. Comencé un trabajo empacando fundas en un supermercado y en mi primer día de trabajo me perdí de regreso a casa, a pesar de que estaba a una cuadra de donde vivía. Todos los edificios eran parecidos!
¿Qué fue lo que más te costó cuando recién llegaste?
-El idioma fue muy difícil. Durante ocho meses estuve comiendo lo mismo porque no sabía pronunciar nada más del menú, al año ya podía pedir por el número, porque aún no hablaba bien Inglés. La dieta misma es muy diferente. En la escuela no me sentí discriminado, pero cuando en verano íbamos a otras escuelas con niños de otros grupos étnicos, se burlaban de las palabras mal pronunciadas, nos ponían apodos y nos fastidiaban, pero el bulling nunca llegó a violencia física, a mi de cierta forma me respetaban por mi estatura.

¿Cuál es tu balance de la comunidad dominicana?
-Hemos llegado lejos, Nos hemos unidos en varios temas y hemos alcanzado, -en tiempo récord-, las cosas que nos hemos propuestos. Estamos bien en varios sentidos, pero se debe crear un sistema para educar e incorporar mejor a los niños y adolescentes que llegan, en el idioma, en la adaptación a este nuevo sistema, para evitar problemas como el de las pandillas. Sienten que no pertenecen aquí, cada quien por su lado. Se debería crear un centro para ayudar a que las personas se adapten al nuevo sistema.
¿Alguna anécdota com la comunidad?
-Sí, en la escuela secundaria Gregorio Luperon, necesitábamos un planten propio, tuvimos que luchar y protestar en medio del frío, con pancartas y finalmente movieron al precinto de la 165 a otro local, para colocarnos a nosotros, entonces me di cuenta de que vale la pena luchar por algo.
¿Tu foto favorita?
-Una que le tomé a mi abuela con mi sobrinita, es decir con su bisabuela. Yo me crié con mis bisabuelos y eso es algo muy especial, es muy importante porque ellos transmiten valores, respeto y eso importa mucho en la educación, especialmente en este país en donde los padres trabajan y no tienen tiempo. Es algo maravilloso, muy especial, porque están ellas dos y otras generaciones conectándolas.
¿Alguna anécdota profesional que quieras compartir?
-He trabajado en eventos muy especiales, como la firma del contrato entre el actor Bruce Willis y el Ministro de Espectáculos de China para la filmación en ese país de la película Duro de Matar. Fui el único fotógrafo y el único latino en la firma de este contrato en un salón del Mandarín Oriental en Columbus Circle, me sentí muy especial y comprendí que mi trabajo es bueno.
Un mensaje final
-Me encantaría decir a los lectores que si se puede, que vale la pena trabajar por los que uno ama, las metas no son fáciles, no se puede esperar que todos alrededor vean esas metas y lo apoyen siempre, pero uno debe seguir adelante porque solo con la perseverancia se logran las cosas, que sigan su corazón y conquisten sus metas.



























