La resaca electoral en Brasil dejó este lunes un escenario de contrastes: mientras el mandatario reelecto, Luiz Inácio Lula da Silva, recibió el respaldo de líderes mundiales tras imponerse en la segunda vuelta de los comicios presidenciales del domingo, el partido del candidato derrotado, Flávio Bolsonaro, reconoció los resultados.
El mandatario progresista, que este martes cumplirá 81 años, concentró su jornada en reuniones a puertas cerradas con miembros de su gabinete.
Por su parte, el senador ultraderechista publicó un video en el que comentó que visitó a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, en su casa en Brasilia, donde cumple su condena a 27 años de prisión por golpismo.
"Un triunfo de la democracia"
El líder del Partido de los Trabajadores dedicó varias publicaciones en sus redes sociales a agradecer las felicitaciones tanto de aliados progresistas como de mandatarios de signos ideológicos contrarios.
Destacó ante aliados ideológicos como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el gobernante de Uruguay, Yamandú Orsi, que su reelección en las urnas representó la "victoria de todas las democracias latinoamericanas".
Al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, su "aliado en el progresismo global", según detalló, le dijo que "Brasil seguirá al lado de España en la defensa de la democracia".
A los saludos institucionales también se sumaron mandatarios de signo conservador, como el chileno, José Antonio Kast, y el boliviano, Rodrigo Paz.
Sin embargo, algunos reconocimientos han quedado en el camino.
El silencio más ruidoso es el del presidente argentino, Javier Milei, que ha sido un protagonista inesperado durante la campaña, debido a su vehemente apoyo a Bolsonaro, que estuvo acompañado de insultos a Lula y a miembros de la Corte Suprema brasileña.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que estos comicios le parecieron "otras elecciones fraudulentas", aunque aclaró que "no tomó partido" por ninguno de los candidatos, en un veloz comentario a periodistas este lunes, antes de abordar el avión presidencial.
El partido de Flávio asume la derrota
Por su parte, la cúpula del Partido Liberal, fuerza política por la que se presentó el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, reconoció la victoria de Lula mediante una nota oficial firmada por su titular nacional, Valdemar Costa Neto.
En la misiva, el partido, que también postuló a Jair Bolsonaro en las presidenciales de 2022, remarcó que existieron "medidas fuertemente electoralistas" por parte del oficialismo en la previa a los comicios, como la ampliación de beneficios sociales, lo que condicionó la equidad de la contienda.
Para Flávio, las malas noticias no cesan. La jornada del aspirante derrotado cerró con un duro golpe judicial, luego de que el Supremo Tribunal Federal le ordenara entregar su pasaporte en el marco de una investigación vinculada a un presunto blanqueo de capitales.
Sin reconocer explícitamente la derrota, Bolsonaro anunció que su tarea ahora será "organizar" a la bancada opositora en el Congreso para convertir ambas cámaras en una "fortaleza contra la barbarie" que, a su parecer, representarán los próximos cuatro años de gestión oficialista.
No obstante, ratificó que insistirá ante la Justicia para que se anule la candidatura del presidente por presuntos abusos de poder económico y un "complejo industrial de noticias falsas" creado por la campaña de Lula.
El mercado, no tan contento
El mercado, que descontaba un triunfo de Bolsonaro tras su victoria en primera vuelta, castigó con dureza a los sectores bancario y minorista ante la expectativa de un aumento del gasto público en los próximos cuatro años.
El aspirante ultraderechista era el preferido de los operadores financieros por sus promesas de estabilizar las cuentas, austeridad fiscal y recorte del gasto público, una idea de país que choca con las propuestas del oficialismo, que prometió un mayor desembolso en educación y salud.
Por ello, la reelección del líder progresista desató una turbulencia financiera. La bolsa de São Paulo, la mayor de Latinoamérica por volumen negociado, cerró con un desplome de casi el 14 % tras una sesión negativa en la que llegó a superar su récord histórico de devaluación.
Al inicio de la jornada, grandes bancos registraron pérdidas de hasta dos dígitos mientras que gigantes del comercio minorista llegaron a caídas cercanas al 50 %.
Esto obligó al parqué a suspender sus operaciones por 30 minutos en un intento de frenar el impacto, algo que no sucedía desde marzo de 2020, inicios de la covid-19.
Ante esto, el jefe del PT, Edinho Silva, dijo en entrevista a CNN Brasil que Lula buscará alcanzar superávit fiscal durante "todos los años" de su nuevo mandato, que comenzará el 5 de enero de 2027. EFE
Lula gana las elecciones presidenciales tras una remontada inédita ante Flávio Bolsonaro




























