Un libro defiende que los mexicanos no tuvieron otra opción que emigrar a EE.UU.

El activista David Bacon habla con estudiantes en la presentación de su libro "The Right to Stay Home: How US Policy Drives Mexican Migration", en la Universidad de Texas.
El activista David Bacon habla con estudiantes en la presentación de su libro "The Right to Stay Home: How US Policy Drives Mexican Migration", en la Universidad de Texas.

Tras décadas involucrado en las comunidades de inmigrantes mexicanos, el activista y fotoperiodista David Bacon culpa de esta migración de millones de personas a las políticas estadounidenses y advierte en su nuevo libro que los emigrantes no tuvieron otra opción que dejar su tierra.

De este libro, el filósofo Noam Chomsky destacó que demuestra que la decisión de migrar es "raramente voluntaria" y precisamente así se titula la obra, "The Right to Stay Home", una reivindicación del derecho de los ciudadanos a no dejar su tierra.

"La motivación de la migración no debe ser la pobreza, la necesidad de sobrevivir; uno debe tener el derecho a sobrevivir en el lugar donde tiene sus raíces y donde tiene su familia", defiende a sus 65 años David Bacon en Austin, donde presentó hoy la obra que se suma a sus otros tres libros sobre la inmigración mexicana en EE.UU.

El activista, próximo a los movimientos progresistas y obreros, cree que nunca se volverá a "un mundo en el que no haya gente que se mueva", que forma parte del ADN humano, pero reivindica que la población no se vea obligada a emigrar.

Y cuenta esta historia global a través de la que más ha conocido, tratado y retratado, la de la inmigración de México hacia EE.UU., a través de las voces de emigrantes, activistas, líderes comunitarios y especialistas en geopolítica.

Para Bacon, los millones de mexicanos que cruzaron legal o ilegalmente en las últimas décadas la frontera lo hicieron forzados por una nueva realidad económica y recurre a nombres propios: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

La reducción de las fronteras económicas entre México y Estados Unidos condujo, según el autor, a la entrada de grandes empresas estadounidenses en el país latinoamericano y a una "devastación" que rompió los equilibrios en sectores como el maíz, la carne, la electricidad y las minas.

"Hubo consecuencias desastrosas para los pequeños campesinos, especialmente en el sur de México, y se veían forzados a salir de sus pueblos en búsqueda de trabajo", recuerda.

El libro considera que las políticas estadounidenses, que causaron en parte un cambio del tejido económico mexicano, provocaron este masivo movimiento de población hacia la primera potencia mundial. "Migración forzosa", puntualiza.

El activista también se pregunta "de dónde viene la idea de que un ser humano pueda ser ilegal, ¿qué quiere decir 'ilegal"? "Se usa como un insulto, pero también como una categoría social que proviene de una larga historia ligada a la esclavitud", subraya.

Detrás de la etiqueta de "ilegal" para los 11 millones de indocumentados que viven y trabajan en EE.UU., Bacon denuncia una "criminalización" con un trasfondo económico.

Ese estatus permite que millones de personas no puedan "protestar en contra de sueldos ilegales, organizarse sindicalmente y sus sueldos se sitúan en menos de la mitad que el promedio salarial del trabajador estadounidense", asevera.

Considera también que esa "criminalización" legitima una nueva forma de emigrar, a través de programas de transferencia, que permiten llegar a Estados Unidos mediante un trabajo concreto con un periodo determinado.

"No tienen muchos de los derechos laborales habituales; si no tienen trabajo, son deportados; no tienen derechos políticos y el sueldo es menor", lamenta sobre esta creciente fórmula de inmigración legal, que se quiere maximizar en la reforma migratoria estadounidense.

El escritor y fotógrafo ve un mensaje claro al inmigrante en potencia: "Se les dice que si quieren venir a EE.UU., que está bien, que pueden, pero solamente a trabajar, con un estatus concreto, no traigan con ustedes a su familia".

Eso sí, Bacon cree que no es un fenómeno propiamente estadounidense, sino global. Ve una "política internacional de exportación de mano de obra", que usa las remesas de los emigrantes como motor económico en las economías emergentes, pero no potencia el tejido económico de dichos países.

Con la reforma migratoria estadounidense "escribiéndose" en el Congreso de EE.UU., este activista, a quien le suena "La Internacional" cuando le llaman al celular, no esconde la intención de su libro.

"Si vamos a reformar las leyes de inmigración, tenemos que cambiar a la vez las políticas de supuesto libre comercio, es decir, el impacto de las políticas estadounidenses impuestas en países como México", remata.

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