
En los Estados Unidos de América, su territorio continental, insular y representaciones diplomáticas alrededor del planeta, la fecha más importante del calendario es el 4 de julio, en que se conmemora la Declaración de Independencia de 1776.
La celebración de ésta, que es la principal fecha cívica estadounidense, ha opacado la que debería ser una de las fechas de celebración de todos los latinoamericanos, como lo es el 5 de julio, cuando se conmemora la Declaración de Independencia de 1811 de la entonces Capitanía General de Venezuela, jurisdicción administrativa de los territorios de la corona española en América.
IMPORTANCIA REGIONAL Y CONTINENTAL
Si bien cada territorio en posesión de las coronas europeas en América, ha tenido un proceso histórico diferente, con elementos comunes y singularidades, en el contexto regional y continental, los procesos de independencia son igualmente importantes, ya que determinan el surgimiento de un nuevo sistema administrativo, con condiciones que han permitido un ordenamiento diferente a nivel económico, social y cultural, incluso geopolítico.
Siendo actualmente Nueva York el hogar de miles de venezolanos, las celebraciones de su Declaración de Independencia no han tenido la resonancia que deberían, en el contexto de la comunidad latinoamericana en general y ello se debe a varios factores, principalmente a que las celebraciones del 4 de julio y su maquinaria publicitaria son tan poderosas, que absorben casi totalmente la atención de la población, incluyendo a los latinoamericanos, que desconocen totalmente los detalles del llamado Fourth of July, pero que por sentimientos de gratitud, identificación cultural o simplemente por disfrutar de una oportunidad de asueto, se unen a las celebraciones nacionales en la “Tierra de los libres y hogar de los valientes”.
Pero esto no se trata de una competencia, sino de una reflexión sobre la importancia de la historia, dentro de un contexto más amplio, en el cual Latinoamérica no es un ente alejado o aislado y por el contrario, estos proceso de reordenamiento de las estructuras, se dan en un contexto regional, continental e incluso intercontinental.
REFLEXIÓN Y PROYECCIÓN
Las fechas cívicas son una oportunidad para reflexionar, para conmemorar aspectos que unen y simultáneamente diferencian. Todas las celebraciones nacionales son importantes y más en la llamada Capital del Mundo. Sin embargo se puede percibir una falta de conocimiento de lo que cada una de las comunidades celebra y por otro lado una falta organizativa del liderazgo de cada comunidad, en este caso de la comunidad venezolana.
Hacemos votos para que el orgullo patrio, fundamentalmente el gran legado histórico, permita que la comunidad venezolana logre descubrir e identificar la gran importancia que tiene el compartir con la comunidad internacional su riqueza, aquella que no se puede saquear.
Ojalá comprenda que la historia es más importante que la comida, particularmente cuando ésta es asimilada como un simple recurso de subsistencia empresarial y no como parte de un legado de identidad cultural.

REFERENTES HISTÓRICOS
En la ciudad de Nueva York existen tres referentes de la presencia de los venezolanos en la historia de esta metrópolis, los cuales han sido rescatados y promocionados por el Comité Internacional Galo Plaza a través de sus investigaciones y publicaciones: el Monumento del Libertador Simón Bolívar en Central Park, la placa recordatoria de la visita oficial de Rómulo Gallegos a Nueva York en Broadway y la placa en el lugar donde residió y falleció Teresa Carreño en el Alto Manhattan.
Si bien la presencia de Venezuela en Nueva York no se limita a tres personajes o tres hechos, estos son referentes a lo largo del proceso histórico de esta urbe y es importante conocerlos.
La historia es supremamente importante para la comunidad latinoamericana y por ello recordamos la fecha de Independencia de Venezuela, como una oportunidad para conocer la riqueza de su pueblo, sus aportes, su nuevos retos y para desearle que el futuro le traiga a toda la comunidad venezolana de Nueva York días mejores y la nueva independencia que necesita su patria natal.
La falta de una representación diplomática permanente a nivel consular, la crisis interna del pais andino, el éxodo de su pueblo y las condiciones en las que se ha visto obligado a emigrar, no deben ser razones para disminuir la importancia de las conmemoraciones nacionales, que por el contrario ayudan a fortalecer el espíritu de familia y sentido de pertenencia de cada nación.
Ese es el reto de las comunidades inmigrantes, mantener sus raíces y el amor por su patria natal, adaptándose e incorporándose a su nuevo hogar, aprendiendo su historia, celebrando y amando a su patria adoptiva.
Los empresarios venezolanos tienen un gran reto y una obligación civica, porque varios han llegado a Nueva York mucho antes de la actual crisis de su país de origen. Tienen los recursos para promover el fortalecimiento moral de su comunidad y en ese sentido deben comprender que no son los únicos ni los primeros en enfrentar retos, hay un gran ejemplo de resiliencia y lucha en la comunidad cubana, que fue una de las comunidades pioneras en Nueva York a nivel de emprendimiento empresarial, cultural y político.
Hacemos votos por el progreso de todos los hermanos venezolanos y que sepan que su historia es la historia de América Latina y la historia continental, por lo cual estaremos pendientes de recordarla y honrarla.
Este mes ofrece una gran oportunidad de celebración, porque en julio se conmemora no solo la Declaración de Independencia, sino además el natalicio de su hijo más ilustre, quien sello el proceso independentista, el gran Libertador Simón Bolívar, nacido el 24 de julio de 1783 y uno de los visitantes más ilustres que ha tenido Nueva York.




























