MASACRE EN ‘SANDY HOOK’
Control de Armas y Peligros si hay Recortes al Medicaid
Un joven enfermo mental con escasa atención, una madre atiborrada de balas y armas semi automáticas, el Medicaid –principal recurso que se usa para atender pacientes siquiátricos- desprotegido y en debate si debe ser cortado o no de un sablazo antes de 31 de diciembre. Peroratas de todo calibre en prohibición o limitación de armas de asalto, porqué la mayoria de los asesinos son blancos, etc., subyacen como residuos de pólvora en el asesinato masivo ocurrido en la escuela elemental Sandy Hook, CT.
Temprano en la mañana del 14 de diciembre, los padres y niños de la escuela Sandy Hook lo dejaron listo como de costumbre hacen todas las familias norteamericanas. Prepararon lonchera, llenaron las mochilas con los libros y cuadernos de rigor, tomaron desayunos frugales y se despidieron con cariño de sus padres cuando arribaron a la escuela. Todo era perfecto en la hermosa ciudad casi perfecta de Newtown.
Todo era normal, hasta que un joven enfermo mental de nombre Adam Lanza, primero mató a su madre, dejándola muerta de cuatro balazos en la cama y aun vestida en pijamas. Luego se apareció en la escuela Sandy Hook armado con las armas propiedad de su madre Nancy Lanza, y escribió a sangre y fuego la historia de terror nunca escuchada desde la época de Herodes, rey de Judea, que mató sin piedad a muchos recién nacidos tratando de encontrar a Jesús, según cuentan historias bíblicas.
‘SuperHeroínas’

Esa mañana Vicki Soto de 27 años, se convirtió en una 'superheroína', con la alegría que compartía en ‘Pinterest’, red social donde tenía fotografías de sus alumnos y clases, de su vida talentosa y carismática.
Vicki Soto, como la llamaban, escuchó los disparos –según los relatos conseguidos por un oficial de policía familiar suyo- cuando estaba en clases y lo primero que atinó hacer fue esconder a sus pequeños alumnos debajo de escritorios, pupitres y armarios y salió fuera de su aula a anfrentar a Adam Lanza, pagándolo con su propia vida.
Según explico su familiar-policía, ella era consciente de lo que estaba pasando: "trató de proteger a los niños", añade, explicando cómo salvó más vidas.
Afrontó la situación con ellos como si fuera un juego, animándoles a meterse en los armarios y permanecer en silencio. Allí, los menores esperaron cumpliendo las órdenes de su maestra.
Al preguntarle Lanza por los alumnos, Victoria aseguró que los chicos se encontraban en clase de gimnasia. Intentó hacer frente al asesino, pero este reaccionó rápido y con la ventaja de estar armado. La mató de varios balazos, como después haría con niños y otros profesores.
Anne Marie Murphy, profesora de educación especial de 52 años, es otra de las heroínas de la masacre que falleció por los disparos de Lanza. Mientras el pistolero abría fuego en la escuela, Anne Marie murió protegiendo con su cuerpo a sus estudiantes, según indicaron las autoridades a su padre, Hugh McGowan. Así hallaron los policías su cadáver y el de sus alumnos de 6 y 7 años.
"Era mi esposa. Fue una tragedia horrible", comentó su marido, Mike Murphy. "Intentó proteger a sus niños", añadió. Anne Marie, que nació en Katonah (Nueva York) era la sexta de siete hermanos y tenía cuatro hijos. Sus padres la describieron como una mujer "artística y pintora por diversión. Era ingeniosa y trabajadora", añadieron.
Kaitlin Roig, de 29 años, tuvo más suerte que Victoria o Anne Marie y consiguió sobrevivir a la matanza. Esta profesora de la escuela infantil Sandy Hook logró salvar su vida y la de sus 15 alumnos encerrándolos en un pequeño cuarto de baño que había en el aula tras escucharse los primeros disparos. Para evitar que el pistolero entrara, atrancó la puerta con una estantería.
"Les dije que estuvieran callados porque tenía mucho miedo de que se acercase (Adam Lanza) a la clase y comenzase a disparar contra la puerta", relató Roig en una entrevista a ABCNews. "Si les veía con ganas de llorar intentaba calmarles diciéndoles que me mostraran una sonrisa y diciéndoles que todo iba a ir bien", añadió esta profesora.
"En cuanto escuché el tiroteo en el pasillo pensé: ¿por qué no entra en la clase? Era la primera desde la puerta de entrada, era lo lógico. Pensé en mis alumnos de 6 años, tenía que actuar como si fuese su madre, así que les dije a todos que les quería mucho. Pensé que íbamos a morir", indicó entre sollozos.
Epílogo

La masacre de escolares y profesores reciente, ha remecido los cimientos de la Constitución y puesto en debate la tenencia o no, prohibición o no, limitación o no de armas de asaltp automáticas.
Pero sobre todo ha puesto sobre el tapete los peligros que acarrearía un recorte en el presupuesto de Medicaid, como lo tiene planteado el Partido Republicano, que recortaría la atención médica mental en $642 mil millones en los próximos diez años, de acuerdo al Plan Ryan.
Un recorte de esta naturaleza tendría consecuencias gravísimas para la sociedad estadounidense, ya que el Medicaid es el más grande consumidor de servicios de salud mentales en los Estados Unidos, de acuerdo al National Health Policy Forum, contribuyendo más que ninguna otra fuente privada o pública.
A tal grado, es su presencia, que en 2003 el Medicaid gastó $26 mil millones de dólares en servicios de salud mental, cerca del 26 por ciento del total de gastos en este rubro a nivel nacional.
Recientemente The Washington Post indicó que el Plan Ryan en 10 años podría disminuir los gastos del Medicaid en $642 mil millones, que sería un recorte de 34 or ciento de los gastos del Medicaid en la próxima década, de acuerdo a Edwin Park del “Center and Budget and Policy Priorities”.
Este Plan Ryan –si se lleva a efecto- podría dejar a 11 millones de personas sin Medicaid para el 2022, según estimados de la Oficina de Presupuesto del Congreso, en los que algunos millones podrían ser enfermos mentales.



























