Las autoridades deberán dirigir la mirada hacia la comunidad latina

EDITORIAL

Después de más de dos años sobreviviendo al COVID-19, describir los impactos y consecuencias que ha generado la pandemia en los miembros de la comunidad latina, constituye una crisis sin precedentes que ha arrasado con dinámicas familiares, roles laborales y la estabilidad financiera.

Las hospitalizaciones por COVID-19 en el estado se han disparado a más de 11,500 en las últimas semanas, lo que socava el camino a la nueva normalidad del estado y la ciudad.

Con la amenaza que representa la nueva variante Ómicron parece que la recuperación económica será mucho más lenta y prolongada, por lo que las autoridades deberán crear un entorno propicio para el crecimiento e instar a los empresarios a conectarse con la comunidad latina y los neoyorquinos en general.

Todo mundo desde los funcionarios públicos, los empresarios, hasta los trabajadores de entrega de alimentos quieren saber cuándo cesará esta nueva ola de contagios y hospitalizaciones, pero el comportamiento al alza de la nueva variante podría generar una contracción económica en la ciudad.

Si bien, es importante recordar que cuando Nueva York se convirtió en el epicentro de la pandemia mundial y llegó a su pico más alto en 2020, el virus mató a miembros de la comunidad latina al doble que los blancos.

Una tendencia que nuevamente se ve reflejada con la nueva variante Ómicron por los altos índices de personas de origen latino contagiadas y hospitalizadas.

Una disparidad que refleja las desigualdades persistentes, en condados como El Bronx, Brooklyn o Queens, donde existe una mayor cantidad de residentes de origen latino.

A la gobernadora Kathy Hochul y el alcalde Eric Adams, le auguran enormes desafíos para lograr la tan ansiada recuperación económica y la reivindicación social de la comunidad latina que desde larga data ha pertenecido al sector de los más vulnerables.

Un ejemplo de ello es que, cuando nos acercamos al 15 de enero, fecha que finaliza la moratoria de desalojos aprobada por la administración de la gobernadora Hochul, será necesario que los líderes políticos tomen medidas tanto a nivel municipal como estatal, para garantizar que las familias de hogares de bajos ingresos que se encuentran en riesgo de desplazamiento, puedan permanecer en sus hogares.

Uno de los principales retos de Hochul y Adams para solucionar los problemas estructurales del agujero que se encuentra Nueva York y que los latinos puedan sobrellevar esta pandemia, será recuperar el dinamismo económico y la creación de empleos.

Lo que se requiere es una agenda política que eleve a los latinos al enfocarse en modelos de desarrollo sostenible a través de inversiones locales específicas, asociaciones con el sector empresarial y organizaciones sin fines de lucro.

Para no permitir que los miembros de la comunidad latina se sientan abandonados y desmantelar las barreras sistémicas ocultas que les impiden desarrollarse, es momento que las autoridades se centren en planes viables que fomenten la movilidad ascendente, comenzando por los más niños y jóvenes.

Los modelos entre el sector empresarial y gubernamental deben ampliarse, el alcalde Eric Adams y la gobernadora Hochul, necesitan una “estrategia de fuerza laboral coordinada, que incluya un enfoque en sectores en crecimiento, que van desde tecnología y ciberseguridad hasta la ‘economía del cuidado familiar’”, y crear un ecosistema de la fuerza laboral que se ajuste a estos factores.

Con el crecimiento de la comunidad latina y un cuerpo legislativo muy parecido a la ciudad de Nueva York, completamente diverso, las autoridades deberán mantener una mirada fija en encarrilar a la ciudad de Nueva York postpandemia y trabajar mutuamente con la plataforma política del alcalde electo Eric Adams, y los proyectos que la gobernadora mencionó en su discurso sobre la situación del estado.

Otras prioridades de la comunidad latina

Será de vital importancia que las autoridades dirijan la mirada a un problema que se incrementó con la pandemia como la inseguridad alimentaria y financiera, donde miles de latinos experimentaron hambre al depender de las despensas de alimentos por tener poco o nada en ahorros de emergencia.

Una lucha que se ha venido desarrollando por varios años, ha sido otorgar una mayor cantidad de permisos a vendedores ambulantes para que las personas puedan operar su negocio de acuerdo con la ley y así, formalizar la industria y crear un camino hacia el espíritu empresarial.

Organizaciones como Make The Road se han planteado demandar a las autoridades estatales la “necesidad urgente de una segunda ronda para el Fondo de Trabajadores Excluidos (EWF), que se quedó sin recursos rápidamente después de su apertura”.

El histórico fondo aprobado en abril de 2021 representó para la comunidad latina e inmigrante un “salvavidas crítico para aquellos que pudieron acceder a él”, sin embargo, la alta demanda y las diferentes trabas que se presentaron al momento de acceder no permitió que miles de personas tuvieran la misma oportunidad.

Los activistas demandan corregir ese error e “invertir $3 mil millones para satisfacer plenamente la necesidad” de estos trabajadores esenciales.

En definitiva, se requerirá de mucha destreza política para de inmediato disminuir el impacto económico que está generando la variante Ómicron ante posibles cierres y pérdidas de empleos, que en cierta medida no solo depende de la municipalidad, sino también, de otros sectores como el empresarial.

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