EDITORIAL
Mejorar la calidad de los inmigrantes que han salido de sus países por condiciones adversas a su voluntad es una necesidad latente en la ciudad de Nueva York, la importancia de realizar estas acciones, no solo es por lo que son, sino por lo que representan a través de ese enriquecimiento económico, social, político y cultural.
Esto crea un ejercicio democratizador que transforma la vida de las personas, cuando todavía lidiamos con una pandemia, que a pesar de afectar a todos los sectores, ha sido puntual con los miembros de la comunidad al representar los mayores índices de contagios y fallecidos.
A pesar de haberse logrado algunos avances en términos laborales y de derechos sociales, no pudimos finalizarlo de la peor manera con una nueva ola de contagios que nos tomó por sorpresa y ha puesto nuevamente nuestras vidas en pausa, a colocar sobre nuestro futuro un manto oscuro y a llenar nuestro día a día de miedo y prevención.
En 2021 cuando creíamos que la pandemia se había ido después de haber puesto en 2020 a los neoyorquinos patas arriba, por el confinamiento, por los toques de queda, por las mascarillas, por la incertidumbre, por las carencias, por las protestas sociales y los fenómenos naturales, sin duda que este año tampoco fue el mejor.
Este 2021 no fue nuestro mejor año, quedaron muchos temas pendientes y proyectos sociales por cumplir, aunque eso no significa que el 2022 sea la solución a todos nuestros problemas, pero es cierto y casi necesario dejar atrás este año aciago.
Uno de los principales temas y quizás el más visible es la aprobación de una reforma migratoria que crea un camino a la ciudadanía a 11 millones de inmigrantes indocumentados.
Los inmigrantes neoyorquinos han luchado por mejorar su calidad de vida. Miles de personas han permanecido en este país durante mucho tiempo sin tener la satisfacción de ser personas visibles a pesar de ser una base sólida de la economía, siendo trabajadores esenciales antes y durante la pandemia.
El 2021 también será recordado por ser el año que nos hizo conscientes de algunos valores que teníamos olvidados, como ciudad, como estado. La aprobación de un fondo de $2.1 mil millones para trabajadores indocumentados, fue un hito sin precedentes que sin duda, ha marcado el cambio progresivo de Nueva York para la comunidad inmigrante.
Sin embargo, esto no fue suficiente, por la demanda no satisfecha y la cantidad de personas que inesperadamente intentaron acceder al fondo pero no lograron.
Eso ha llevado a tomar nuevas acciones y demandar que la gobernadora Kathy Hochul aumente 3 mil millones de dólares para el Fondo de Trabajadores Excluidos, luego de que el histórico proyecto de ayuda económica se quedara sin fondos y miles de familias sin poder obtener recursos.
Algunos de ellos porque se encontraron con muchas trabas por parte del Departamento del Trabajo estatal al momento de presentar su solicitud y otros porque no lograron reunir los requisitos estipulados en la ley, lo que desencadenó en una serie de críticas.
El 2021 será recordado por apreciar esos vínculos y la solidaridad con la aprobación de derechos básicos como el paquete de 6 legislaciones que mejorará las condiciones de vida de los más de 65.000 trabajadores de entrega de alimentos.
Lo recordaremos por lo malo, pero también por obligarnos a ver el mundo de una forma diferente, por habernos hecho valorar más lo que tenemos, por mostrarnos lo que vale el momento presente.
Te recordaremos por hacernos ver cuánto podemos crecer en las dificultades y por aprender a disfrutar cada minuto con los nuestros. Porque este año, sin duda, hemos encontrado a los demás pero también nos hemos reencontrado con nosotros mismos y como comunidad al ser más participativos en un proceso electoral histórico.
Cuando el alcalde electo Eric Adams asuma su responsabilidad en liderar la ciudad más importante de los Estados Unidos, en términos políticos, además de estar enfocado en la disminución de la delincuencia, la crisis social, económica y sanitaria, entre otros problemas que atraviesa la ciudad de Nueva York en su mayoría provocados por la pandemia.
El demócrata, también dirigirá su mirada a la comunidad latina y su creciente transformación social, política y demográfica, delimitada en la búsqueda de un consenso orientado a la representatividad y las promesas de campaña de Adams, hacia una verdadera unidad de la comunidad latina.
La pandemia del COVID-19 creó un cambio de ruta en el aspecto socio-político para los inmigrantes y las diferentes comunidades étnicas de la ciudad de Nueva York en los cinco condados, entre ellas, la urgente necesidad de mantener a las familias en sus hogares después de estar expuestos a desalojos.
La administración de Adams dirigirá un presupuesto millonario que precisa el cumplimiento de las propuestas presentadas en su plataforma política, creando un escenario hacia la comunidad latina y sus enormes desafíos que de larga data ha venido enfrentando.
Será necesario restablecer ese derecho básico y crear estrategias para evitar los desalojos en la ciudad de Nueva York, sobre todo hacia quienes enfrentarán una serie de dificultades por los pagos acumulados.
Retrospectiva y resiliencia: una mirada de los latinos en Nueva York



























