EDITORIAL
La presencia hispanoamericana en Nueva York y en los Estados Unidos, no se limita a la presencia de músicos y artistas, ni al mundo del espectáculo únicamente.
Ese sector es el más visible y por ello el más fácil de identificar, pero se requiere de un intenso, permanente, profundo y especializado trabajo de rescate del legado histórico de los latinoamericanos en Estados Unidos y en ello Impacto Latino ha tenido un papel importante, inspirando la valoración de la historia de la comunidad latina en Nueva York.
En sus cincuenta y cuatro años de trabajo, Impacto Latino ha documentado las actividades más trascendentales de los latinos de la ciudad y sus archivos son en sí mismo un acervo documental que inició gracias a la visión de su fundador Don Carlos Carrillo, pionero en el desarrollo de la prensa hispano-parlante de la ciudad.
Impacto Latino, desde su fundación como medio independiente en 1967, se ha dedicado a recopilar semanalmente la vida de los latinoamericanos.
El trabajo de Don Carlos Carrillos como mentor es ampliamente reconocido, así como el nivel de participación de los latinos en la vida cultural y política de la llamada Capital del Mundo.
Impacto Latino con su nueva administración liderada por Gail Smith-Carrillo, hija de nuestro fundador, ha iniciado una etapa en la que a través de sus páginas publica investigaciones exclusivas, promoviendo la valoración de la historia de los latinos, a la vez que continúa documentando su presencia y participación, no solo reportando eventos, además generando contenidos propios mediante entrevistas exclusivas a líderes empresariales, culturales, comunitarios, académicos, artísticos, políticos, etc.
En cada hispanoamericano hay una historia de lucha, retos, conquistas y progreso, particularmente con los excepcionales retos que ha sufrido la ciudad, incluyendo el ataque terrorista de 9/11, la pandemia del COVID-19, las inundaciones de Ida.
Es muy importante que sin perder de vista las prioridades actuales, se mantenga un sentido de valoración de la historia, con una perspectiva profesional e inclusiva, alejada de nacionalismos separatistas.
Hace tiempo que la hispanidad dejó de ser un legado, heredado por imposición y desarrollado por el mantenimiento de elementos culturales,- incluyendo principalmente el lenguaje-, para ser actualmente un término de muy amplio significado, que incluye una diversidad de manifestaciones culturales, lingüísticas, raciales, además en permanente cambio.
En esa perspectiva la realidad de la hispanidad ha cambiado, existe una nueva hispanidad y para ser aún más realistas, el mismo término hispanidad se ha transformado en una expresión arcaica, que no responde a las necesidades de una comunidad tan amplia y poderosa de inmigrantes descendientes directos de los pueblos
originarios y de inmigrantes nacidos en países de América Latina con predominante ascendencia asiática, africana y de otras partes del planeta.
Nueva York es una ciudad que ha logrado su título como capital del mundo por su diversidad cultural y en ese contexto, la comunidad hispanoamericana, -que tiene la capacidad de identificarse en varios niveles con todos los demás grupos-, es el puente para fomentar la unión con los nativo-americanos, europeo-americanos, afro- americanos y asiáticos-americanos.
Los llamados hispanoamericanos no somos cien por ciento españoles, ni europeos, ni africanos, tampoco somos asiáticos puros, ni del medio oriente, tampoco aborígenes, somos todo ello en uno y por lo mismo, somos el fundamento de una nación multicultural y diversa, establecida por inmigrantes.
En los hispanoamericanos se mezclan las razas, creencias, idiomas y dialectos, los ingredientes y sabores, los ritmos musicales del planeta entero.
El uso del término hispano en esta celebración, debe ser reemplazado por el de latino, que manifiesta la experiencia de la gente del continente, los latinoamericanos, no de los de la península Europea o sus descendientes directos, si no de millones de seres humanos que tienen entre sus raíces genéticas y culturales a las hispánicas de Europa,
tanto como a las africanas, asiáticas y directamente de las originarias de América.
Nueva York ha representado para los latinoamericanos, un lugar de oportunidades laborales, de desarrollo en términos académicos, profesionales, espirituales, intelectuales y si bien la presencia inicial y actual de los latinos es más visible en industrias como la construcción, las fábricas de ropa y de alimentos, limpieza, transportación, etc., existe una creciente presencia en emprendimientos, de pequeñas, medianas y grandes empresas, hasta la tecnología, robótica, ciencia, moda, medicina, etc.
Los latinoamericanos somos parte sustancial del progreso nacional y local, pero simultáneamente se requiere una mayor valoración, un enfoque más amplio e inclusivo que rescate nuestra presencia en la historia, donde se aprecia la determinación, tenacidad, perseverancia, resiliencia, el sacrificio de abandonar los lugares de origen, para construir una realidad diferente en una ciudad de oportunidades, desde la cual nos convertimos en parte que nutre y desarrolla la identidad nacional.
Desde Nueva York, que nació y se ha desarrollado como una ciudad de inmigrantes, los retos y luchas compartidas de los inmigrantes de América Latina, -que no son una colección de músicos y actores ni de biografías ni de héroes-, debe y puede surgir un movimiento nacional que responda a la nueva realidad continental.
Racial, cultural, ideológicamente los latinos nos caracterizamos por la diversidad, con fuertes elementos compartidos, -comenzando por el territorio-, una geografía continental, donde algunos de nuestros ancestros tienen presencia desde hace aproximadamente doce mil años, la historia de los hispanoamericanos es la historia continental y por ende la historia de los hispanoamericanos es la historia de los Estados Unidos.
Los latinoamericanos podemos promover una nueva y vibrante conciencia nacional, como motor de un verdadero cambio para el progreso continental, como el medio más efectivo para frenar el éxodo que está dejando a los países sin trabajadores que son mano de obra, sin niños que son el futuro, sin mujeres que son las protectoras naturales de la vida.
Es un momento único y de nuestras acciones en él, dependerá como se registre nuestra presencia en la historia.


























