Cuando se anunció el primer caso de COVID-19 en la ciudad de Nueva York, en marzo de 2020, el panorama fue desalentador, los efectos posteriores de la pandemia se extendieron en todos los ámbitos de la vida humana.

El impacto de una crisis sanitaria sin precedentes alteró la dinámica en que se relacionaban los neoyorquinos desde antes de la pandemia, paralizando la economía de una de las ciudades más estables de los Estados Unidos, generando así, cambios profundos en la urbe.

A medida que el brote del virus se expandía por los 5 Condados, la pandemia ha evidenciado y exacerbado las grandes brechas estructurales y sistémicas de la ciudad, generando una total incertidumbre en las familias menos favorecidas y con ingresos bajos.

Sin lugar a dudas, para estas familias la salida a esta crisis se ve cada día más lejana y las oportunidades insostenibles sobre la urgente necesidad de un estado de bienestar en la ciudad o el estado de Nueva York.

Nueva York

Hasta el 29 de junio de 2021 la pandemia ha segado la vida de 33,358 personas, siendo las zonas de El Bronx, Queens y Brooklyn, quienes representan los mayores índices, según los datos registrados por el Departamento de salud de la ciudad y el estado.
Los más de un millón de contagios, también se ven reflejados en estas mismas zonas de la ciudad, alterando significativamente la vida de estas personas.

El virus atacó desproporcionadamente a los latinos, muchos de los cuales, de esos padres o madres de familia, eran el sostén del hogar.

En Queens, por ejemplo, que es el Condado donde habita una mayor cantidad de latinos según el último informe de la ciudad, “todo el mundo conoce a alguien que falleció por COVID-19”. Resaltando nuevamente esa disparidad entre los neoyorquinos.

El proceso fue trágico y tedioso, un año que sin duda marcó y marcará el rumbo, la vida y la movilidad de una ciudad que nunca duerme, pero como muchos apasionados de este bosque de hermosos rascacielos han expresado, Nueva York nunca para, “estábamos en pausa”.

Nueva York
 

Sus habitantes que lograron sobrevivir la embestida de la pandemia mantienen una meta compartida: “la recuperación económica y reapertura de la ciudad”. Un destino que palpablemente ya se recorre y se respira, en el que poco a poco, vuelve a la vida que ya conocíamos desde antes de la pandemia.

Nueva York está de vuelta y quienes abandonaron la ciudad, tarde o temprano volverían.
Un ejemplo de ello, es el aumento del número de ventas de bienes inmuebles en Manhattan, aumentando a un 28,7% desde los últimos tres meses de 2020 hasta los tres primeros de 2021, según un informe de la compañía de Real Estate, Douglas Elliman.

El mercado inmobiliario de Brooklyn, por ejemplo, se está recuperando más rápido de lo que los expertos esperaban. Incluso su creciente popularidad, ha elevado los precios, hasta el punto de que ahora cuesta casi lo mismo, que vivir en las zonas más moderadas de Manhattan.

En algunas zonas de Queens, como Long Island City o Astoria, los precios también se han elevado, tal como si quisieran recuperar de “un solo tiro”, todo lo que perdieron durante la pandemia.

“Quienquiera que descartó Nueva York estaba equivocado, dijo en una publicación el fundador de Alchemy Properties. “Esto, por supuesto, ha sido horrible. Hemos vivido cosas muy diferentes. Pero la gente quiere vivir en Nueva York. A la gente le encanta la vitalidad”, agregó.

Esa misma vitalidad se ha visto durante las últimas semanas con la visible reactivación comercial, cultural y de ocio, con el zigzag de las personas en Times Square, con los bares y restaurantes a rebosar y decorados a cuál mejor estilo, como si compitieran por un premio, o bien, los peatones, ciclistas o vehículos que reclaman espacio público en las calles de la ciudad, después de estar por mucho tiempo metidos en sus hogares.

A pesar de que los neoyorquinos no han regresado a la ciudad en su totalidad, “Nueva York se siente viva”, un estudio realizado por Bank of America y dirigido por la economista, Michelle Meyer, dijo que el regreso de las personas “provocaría un efecto dominó a la ciudad, lo que finalmente demostraría que la narrativa del éxodo masivo, era más un mito que una realidad”.

Y más ahora que, gracias a la campaña masiva de vacunación, tanto de la ciudad como el estado, se logró llegar al 70 por ciento de personas vacunadas con al menos una dosis de todas las vacunas que ofrecen, lo que permitió al gobernador Andrew Cuomo, levantar las restricciones establecidas durante la pandemia.

La guía de salud del estado y las pautas específicas de la industria de New York Forward, incluyen límites de reunión social, restricciones de capacidad, distanciamiento social, limpieza y desinfección, exámenes médicos e información de contacto para rastreo, servicios de alimentos, oficinas, gimnasios y fitness, centros, esparcimiento y entretenimiento familiar, peluquerías y servicios de cuidado personal, entre otros
ambientes comerciales.

“Nueva York está regresando”, escribió en su cuenta de Twitter el Gobernador Cuomo. No obstante, las restricciones estatales de COVID-19 siguen vigentes para los eventos a gran escala en lugares bajo techo con capacidad para más de 5,000 asistentes.

Igualmente, las personas no vacunadas o con un estado de vacunación desconocido y sean mayores de cuatro años, deben continuar presentando una prueba de diagnóstico negativo reciente y usar mascarillas dentro de los lugares que visiten.

Nueva York

Los neoyorquinos ahora podrán comprar sus boletos para Broadway en septiembre, llenar el estadio de los Yankees y sentir el rugido de las personas cuando la pelota cruza la barda, reanudar la relación de amor y odio con el metro de la ciudad que ahora opera las 24 horas del día, disfrutar de las típicas cervezas artesanales que ofrecen los coloridos bares o refugios de la ciudad, entre otras cosas más que se acostumbraban realizar desde antes de la pandemia.

El alcalde Bill de Blasio por su parte, anunció que la reapertura completa oficial de la ciudad sería el 1 de julio, pero los neoyorquinos desesperados por el calor del verano se adelantaron y ahora han abarrotado sus calles.

Para ir avanzando en este proceso y encaminando la ciudad en esta nueva normalidad, Bill de Blasio ha anunciado la reapertura escolar y planea eliminar la traumática etapa de aprendizaje remoto de los estudiantes en otoño de este año.

Un sector que también fue visiblemente afectado por la pandemia al ser uno de los más segregados del país, con más de la mitad de las escuelas con más del 90% del alumnado negro y latino y donde el 70% de los 110.000 alumnos sin hogar no tenían acceso a wifi, computadoras o Tablet.

Ahora con la ciudad ya en acción a partir de otoño, las autoridades tienen que realizar un análisis exhaustivo del sistema escolar, para no dejar nuevamente expuestos a los más vulnerables.

A esto también se han sumado los miles de personas que regresarán a las oficinas de distintas instituciones públicas y privadas.

A pesar de que, no será lo mismo que hace un año, las ventanas de los edificios se iluminarán y los asientos traseros de los típicos taxis amarrillos ya no permanecerán vacíos, mientras trasladan a los neoyorquinos a sus oficinas.

La economía de la ciudad de Nueva York se está recuperando genuinamente, hoy en día en algunos lugares solo quedan rastros de la pandemia.

El impulso financiero de la ciudad ha revivido la dinámica de Nueva York. Y lo que le resta de este año para cumplir su mandato, a Bill de Blasio y el próximo alcalde, tendrán un enorme desafío por delante al establecer la imagen de una metrópolis a la que ya estamos acostumbrados.

En abril de este mismo año el alcalde Bill de Blasio anunció un presupuesto de $98.6 mil millones, $10 mil millones más de lo planeado anteriormente, para ayudar a impulsar la recuperación de la ciudad.

Además del paquete de estímulo del presidente Joe Biden que incluyó $ 5.6 mil millones para la ciudad de Nueva York, siendo esta ayuda una burla para una recuperación total por parte del gobierno federal, después de la devastación económica por la que atravesó la ciudad, siendo por varios meses el foco de la pandemia.

En aras de ir trabajando en esa recuperación al adquirir ingresos económicos, dentro del estado de Nueva York se vislumbran enormes desafíos en los que, a través de las exigencias ciudadanas el gobernador Cuomo ha venido trabajando paulatinamente.

A partir del próximo año Nueva York, recibirá una importante inyección de dinero, en su informe presupuestario recientemente presentado, Andrew Cuomo, expresó que los neoyorquinos millonarios y multimillonarios paguen entre un 13,5% y un 14,8% en impuestos locales y estatales, lo que representa los impuestos más altos del país.

policía de Nueva York

Los efectos inmediatos de la recuperación económica posiblemente se vean a largo plazo, con la reapertura de los pequeños negocios que tomaron una pausa.

“Decir que el Nueva York del 2021 se parece al Nueva York del 2019 sería inexacto”, ya que, en varios aspectos de la ciudad, todavía no son del todo normales.

Los expertos han destacado que es muy probable que el turismo se recupere por completo hasta el 2025. En el país aún existen restricciones para algunos países de la región que experimentan un segundo o tercer rebrote del virus, y con un proceso de vacunación lento y desordenado.

A pesar de que, está bastante complicado encarrilar la economía de la ciudad de Nueva York a como venía desde el 2019, eso no significa que la ciudad más cosmopolita y diversa del mundo haya perdido su brillo.

Al igual que lo hizo después de la crisis económica de la Gran Depresión del 2008 y los ataques del 11 de septiembre, ambas crisis permitieron un giro a nivel mundial, ahora con la pandemia del COVID-19 aún latente, la ciudad de Nueva York está entrando en el próximo capítulo de su dinamismo, económico, social y político.

En la ciudad de Nueva York, que una vez fue el epicentro de la pandemia a nivel nacional y mundial, la “reapertura sirve como una metáfora del progreso de la pandemia del país”. Así como también, ha revivido la energía intangible de la ciudad.

Para muchos la ciudad nunca murió, incluso cuando estuvo completamente desolada, simplemente las personas asumieron su cuota de responsabilidad y prefirieron cuidarse unos a otros al no salir de sus hogares.

Sin embargo, los trabajadores esenciales con salarios bajos fueron quienes se expusieron ellos y sus familiares, al mantener el bajo dinamismo de la ciudad, mientras otros se confinaron en sus hogares y realizaron trabajos remotos desde sus hogares.

La pandemia subrayó el abismo que separa a los ricos de los pobres, ganando visibilidad con el creciente aumento de los diferentes problemas sociales por los que atraviesa la ciudad post pandemia.

Este año se llevarán a cabo elecciones en la ciudad de Nueva York, y el candidato que salga electo tiene enormes desafíos por delante, después de que la ciudad experimentó una de las peores crisis en su historia.

Agregando, además, el aumento de la delincuencia armada, la seguridad, y la recuperación económica. Temas en los que todos los candidatos estuvieron enfocados durante su campaña para atraer a la mayoría de electores.

Hay entre los aspirantes y entre los votantes, no obstante, diferencias profundas de planteamiento de cómo debe ser la Nueva York post pandemia.

Los votantes serán los principales fiscalizadores de este nuevo proceso electoral que se avecinan en las elecciones generales de noviembre próximo al elegir el candidato idóneo que saque de esta debacle a la ciudad de Nueva York.

https://impactolatino.com/nueva-york-reabrira-por-completo-el-1-de-julio/

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