
París.- París expone a partir de hoy algunos de sus más valiosos tesoros en venta, en la XXVI edición de su Bienal de los Anticuarios, con una escenografía ideada por el modisto y fotógrafo Karl Lagerfeld que podrá contemplarse hasta el próximo día 23.
Serán diez días para descubrir un abanico de 8.000 valiosas obras de arte y objetos únicos, manuscritos, antiguos mapas, joyas y mobiliario de ensueño, creados entre la antigüedad y el siglo XX.
En total, 122 expositores, galerías de arte, joyerías de lujo, editores y anticuarios de talla internacional, muestran en el Grand Palais sus mejores obras, valoradas en varios miles de millones de euros, a los cerca de 100.000 coleccionistas, amantes del arte y compradores del mundo entero que esperan recibir.
La Bienal recibe este año 36 galeristas más que en su edición anterior, gracias a la reapertura del Salón de Honor, recientemente rehabilitado, subrayó el Sindicato Nacional francés de Anticuarios, organizador del evento.
Entre los profesionales que participan por primera vez en él figura la firma española Mayoral.
Esta galería de arte barcelonesa forma parte, igualmente, de la treintena de expositores extranjeros reunidos en el Grand Palais, donde la participación francesa es predominante.
El valor y la rareza de las piezas presentadas tanto como el "estuche" en que se muestran, firmado por Lagerfeld, gran conocedor de ese monumental espacio de tech0 acristalado en el que ha presentado algunos de sus más bellos desfiles para Chanel, convierten esta Bienal en un imán particularmente atractivo.
El hech0 de que para la cena inaugural se recibiesen más de 2.000 solicitudes, demuestra para el presidente del salón, Christian Deydier, que los esfuerzos realizados para obtener un resultado positivo han dado fruto, según comentó al "Quotidien de l'Art".
"La alta joyería a jugado el juego a fondo" y cada joyero invitado ha creado una colección específica para la ocasión, resaltó.
Además de presentar creaciones inéditas, en el marco de sus últimas y valiosas colecciones, las joyerías invitadas, en su mayor parte parisinas con sede en la plaza Vendôme, se esforzaron también por crear una escenografía ultrasofisticada.
Así, Van Cleef & Arpels propuso al director de escena argentino Alfredo Arias que imaginase un "Palacio de la Suerte".
En el corazón de la Bienal, que Lagerfeld convirtió en un homenaje al París del siglo XIX y a sus calles, en particular la avenida de los Campos Elíseos, la galería Marlborough presenta una monográfica enteramente dedicada al pintor español Manolo Valdés (1942) y a su visión de diferentes grandes obras de la historia del arte.
Todo un contraste con el espacio vecino, donde Benjamín Steinitz recreó una suntuosa mansión con mobiliario, cuadros y decoraciones murales de madera para ambientar exquisitos salones, mientras ultima una exposición sobre Egipto en su galería de la Rue Saint-Honoré.
La carpintería de lujo, combinada con elementos actuales como un muro metálico y un cuadro abstracto, es también una de las especialidades de la galería François Léage, situada en una de las 'calles' adyacentes imaginadas por Lagerfeld.
No muy lejos, la galería Down Town presenta "Une maison à Montmartre, 1959", mientras que algunas de las piezas más contemporáneas pueden verse en la galería londinense de diseño Carpenters Workshop.



























