
La temporada navideña en la ciudad de Nueva York tradicionalmente inicia con el Día de Acción de Gracias, sin embargo y a pesar de todos los intentos, esta temporada no es bajo ningún aspecto una celebración normal.
Después de más de nueve meses en que se declaró el estado de emergencia nacional por el Covid-19 y a pesar de que los días picos de miles de contagios y fallecimientos pasaron, el peligro es real y se mantiene tan vigente como al principio, viviendo ya una segunda ola.
Lo peor de todo es que debido a las celebraciones de fin de año, se espera un incremento de contagios, en lo que ya se ha identificado como una segunda ola en la ciudad de Nueva York, que inició desde hace un par de semanas y que va a recrudecer.
A continuación una perspectiva general de la situación de la ciudad con sus diferentes barrios, en medio de una pandemia que parece puede volver a salirse de control, la desesperación de la gente, la angustia de los negocios y la luz al final del túnel con la esperanza de una vacuna.
CONTINÚA LA PANDEMIA
En la ciudad de Nueva York actualmente hay una creciente transmisión de COVID-19 y una ola de contagios generalizada en Estados Unidos. Las autoridades a nivel estatal y local han reconocido que Nueva York está enfrentando una segunda ola de contagios.
Al ritmo actual de aumento de casos de COVID es muy probable que después de la temporada festiva, ocurra un aumento importante de contagios.
La temporada navideña que inicia el 26 de noviembre y culmina el Año Nuevo, son los treinta y ocho días de mayor actividad social en la ciudad.
Las reuniones familiares y sociales van a disparar los contagios y extender la segunda ola por meses.
En las últimas tres semanas las hospitalizaciones a nivel estatal aumentaron ciento veintiocho por ciento, sobrepasando las mil doscientas y actualmente con dos mil ochocientas hasta esta semana.
Las áreas de mayor contagio registraron un aumento de hasta 3.13 de casos positivos y hubo casi medio centenar de fallecidos. Desde el once de noviembre las escuelas públicas de la ciudad están cerradas como medida preventiva.

SEGUNDA OLA DE CONTAGIOS
Actualmente en el Estado hay docenas de zonas en varios niveles de restricciones e incluso hay zonas que están en camino a ser declaradas zonas rojas, el nivel más elevado de peligro y con mayores restricciones.
Otras zonas del estado, fuera de la ciudad de Nueva York donde hay importante presencia de latinos, como Great Neck y Massapequa Park en Long Island también están en nivel de riesgo.
El lunes 23 de noviembre y según información de la gobernación, las hospitalizaciones llegaron a seis mil en las últimas tres semanas y con las movilizaciones para las celebraciones, se espera un aumento en los contagios.
Solo entre el viernes 20 y domingo 22 de noviembre más de ciento ochenta y cuatro mil pasajeros se movilizaron en los tres aeropuertos principales de la ciudad.
En muchas áreas el porcentaje de casos positivos ha llegado al cinco por ciento y el porcentaje de casos positivos se ha mantenido en más del tres por ciento por varios días.
Para tratar de contener el rebrote del virus, las autoridades estatales y locales han tomado nuevas medidas, que se han enfocado en las zonas con más contagios y han declarado zonas amarillas y zonas naranjas, dependiendo de la gravedad.

LOS LATINOS Y LA PANDEMIA
Entre marzo y abril se perdieron novecientos mil empleos en la ciudad de Nueva York y el alcalde informó que todas las ayudas combinadas, incluyendo cheques de ayuda, beneficios de desempleo y préstamos PPP para pequeños negocios, han aportado cuarenta billones de dólares a la ciudad, pero el dinero se acaba y las necesidades vuelven.
Las comunidades latinas, concentradas en barrios populares en los cinco condados, enfrentan una encrucijada, por un lado la duración de la pandemia con un rebrote en las últimas semanas, que ha provocado más carestía y por otro la necesidad de continuar activos para producir, exponiéndose al virus en las calles.
Según el alcalde la tercera parte de los empleos se han recuperado, es decir trescientas mil plazas de trabajo, pero reconoció que el nivel de desempleo aún es muy alto, con el 13.2 por ciento. Hay un desborde de trabajos informales que se pueden claramente apreciar en los barrios populares, con más ventas callejeras, que no paran con la
pandemia y que aumentan por la necesidad de la gente de subsistir.
La ayuda del gobierno federal y de FEMA han sido cruciales y actualmente se busca proveer de lo básico a los grupos menos favorecidos.
El gran esfuerzo de los negocios por recuperarse y volver a operar en medio de las
cambiantes disposiciones es innegable, al igual que la incertidumbre.
En los barrios populares los negocios básicos y actualmente los otros negocios no esenciales, continúan luchando por sobrevivir. Cada barrio tiene una dinámica propia. Así da testimonio Angelo, propietario de dos restaurantes en Manhattan.
Su clientela en el restaurante en la novena avenida y calle 50 ha decrecido notablemente y dice que la gente se ha mudado a otros estados o ha salido de la ciudad, precisamente por el temor de la segunda ola y aún más por las celebraciones de fin de año.
Por otro lado, dice que su otro restaurante en la calle 95 del Upper West Side, mantiene el mismo ritmo de pedidos a domicilio y para llevar, pero que con el clima se ha reducido la clientela en la parte exterior.
No hay una regla fija, cada barrio tiene un tipo de población diferente y el factor que les unifica es aprovechar la temporada para tratar de vender sus productos o servicios y poder sobrevivir el inicio de año.

ZONIFICACIÓN DE LA PANDEMIA
Las restricciones continuarán en los barrios con aumento de casos y las restricciones se han dividido, según el incremento de contagios en zonas amarillas, naranja y rojas. En medio de esta nueva realidad, las celebraciones navideñas en cada barrio pintan diferente, pero el factor que las unifica es la incertidumbre.
En los barrios latinos ya se vive el ambiente navideño con los vendedores ambulantes y los negocios decorados, intentando desesperadamente vender en la que siempre ha sido la mejor temporada.
Estos barrios siempre se han mantenido activos y es por esta razón que son las zonas con los mayores niveles de contagio, porque la gente debe trabajar para subsistir, arriesgando su vida.
Los barrios más golpeados son los de actividad turística, en zonas como Midtown Manhattan, alrededor de la calle 34, la actividad es tan baja que los negocios, sobre todo de comida, no abren el fin de semana.
En las tiendas por departamentos hay más vendedores que clientes, probablemente porque la gente está evitando gastar o porque si gasta está optando por compras en línea.

STATEN ISLAND
A partir del 25 de noviembre, todo el municipio de Staten Island ha sido cubierto por una zona naranja o amarilla y es el condado más afectado de la ciudad, donde el alcalde hace unas semanas alerto que dos códigos postales tenían un elevado porcentaje de casos positivos.
Actualmente toda la isla se encuentra clasificada como zona de riesgo y la zona naranja, -que es de mayor severidad-, incluye Bay Terrace, Great Kills y Tottenville, donde los negocios no esenciales, como gimnasios, han sido cerrados y se ha prohibido la atención dentro de los restaurantes.
En Staten Island se ha abierto un centro de emergencias para casos de Covid-19 en el Centro de South Beach, con más de un centenar de camas en dos pisos, para responder al incremento de contagios, ya que solamente en la semana del 16 al 22 de noviembre hubo ciento ocho hospitalizaciones por coronavirus.

ALTO MANHATTAN
Debido al aumento de las tasas de positividad de siete días, el número de casos y hospitalizaciones, algunas áreas del Alto Manhattan, incluyendo el muy latino barrio de Washington Heights y Hamilton Heights, han sido clasificados zonas de riesgo y tienen nuevas restricciones.
Las nuevas regulaciones para estas zonas entraron en vigencia el 25 de noviembre para los negocios y el 26 para las escuelas. La zona en riesgo incluye el alto Manhattan desde la calle 133 hasta la calle 188 y Fort Tyron Park, al lado Este por el Harlem River Drive y por el oeste por el Riverside Park.
QUEENS
A partir del 19 de noviembre, se amplió la zona amarilla de Queens en un área que incluye todo el corredor a lo largo de la linea del tren 7 con los barrios latinos por excelencia, comenzando desde Sunnyside, Jackson Heights, Elmhurst y Corona, incluyendo las áreas aledañas hasta Fresh Pond, Hillside, el limite de Fresh Meadows, South Richmond Hill y los límites con Bushwick.

BROOKLYN
Toda el área al suroeste de Brooklyn College, incluyendo Gravesend y Friends field y los bordes laterales a lo largo de Ocean Parkway han sido declarados zona amarilla. Los corredores comerciales, por ejemplo el de la cuarta y quinta avenida se mantienen operando con los negocios básicos como tiendas y negocios de comida, pero con
menor actividad y muchos negocios cerrados.
EL BRONX
A partir del 19 de noviembre, se agregaron dos zonas amarillas, que cubren grandes porciones del Bronx que incluyen Mott Haven, Parkchester Unionport, Soundview Park, limitando al norte con Pelham Parkway y al oeste con el zoológico, además de una franja que incluye High Bridge, Morris Heigths, Tremont Fordham y Bedford Park.
RECURSOS
Todo habitante de la ciudad puede realizarse una prueba de COVID llamando al 1888 364 3065 Para encontrar un sitio de pruebas de COVID-19 cerca, visite nyc.gov/covidtest o llame al 212-268-4319
Para recibir notificaciones del gobierno estatal sobre coronavirus, puede registrarse gratuitamente con su dirección de correo electrónico visitando: here.
Para saber si está en una zona de riesgo, busque por su dirección en el siguiente
link: https://nycgov.maps.arcgis.com/apps/instant/lookup/index.html appid=021940a41da04314827e2782d3d1986f
Para obtener información general sobre la COVID-19, visite nyc.gov/health/coronavirus o escriba COVID al 692-692.

19, las cuales incluyen a los principales barrios latinos.



























