No quería escribir en contra de la famosa escritora Almudena Grandes porque respeto y defiendo la libertad de expresión. Sin embargo, el derecho a estar desinformado es optativo. Los avances tecnológicos han generado muchas consecuencias positivas y negativas. Permanecer en la oscuridad de la ignorancia es una alternativa que sólo prefieren los necios. Lamentablemente, a veces los pendejos ejercen con gran vehemencia su derecho a ser pendejos.
“no recuerdo haber visto, o leído, o escuchado en ninguna parte un relato objetivo, fiable y veraz sobre las razones de la situación que padece Venezuela”. Grandes, Almudena. “Verdades alternativas.” El País. Marzo 31, 2019.
¿Entonces para que escribes? ¿Por qué te motivas a opinar sobre algo si presuntamente consideras que no estás “informada” al respecto? Me parece que tratas de demostrar un elemento de humildad de tu parte para así desvirtuar la verdad ahora que hay tanta proliferación de basura mediática. Pero la verdad es otra, siempre has defendido a la izquierda radical que en España representa Alberto Garzón, Monedero y el vergonzoso decadente Pablo Iglesias. No vengas ahora, a escribir diciendo que no pretendes establecer juicios morales ni opiniones que puedan caer en superfluas dicotomías, porque todos sabemos que perteneces a ese grupo de Pablo Iglesias que critica al capitalismo, desde las comodidades y placeres que sólo permite un sistema económico no-comunistoide.
“Ahora sólo tenemos acceso a las versiones partidistas de la población de Venezuela. Nos dan a elegir entre creer a un médico que dice que no tiene ni mercromina para curar a sus pacientes, o creer a un estudiante que dice que él jamás habría podido acceder a la Universidad si no se hubiera producido la revolución bolivariana” Grandes, Almudena. “Verdades alternativas.” El País. Marzo 31, 2019.
Eso es mentira Almudena. La educación es gratuita en Venezuela desde el siglo diecinueve. El 27 de junio de 1870 el presidente Guzmán Blanco dictó su famoso Decreto de Instrucción Pública Gratuita y Obligatoria para todos los venezolanos. No te dejes engañar por estos encantadores de serpientes que pretenden darse crédito por los logros de otros gobiernos. Por favor Almudena, no te conviertas en un títere del imperialismo cubano. No caigas en la contradicción del progresista errante, ese pendejo que vive en un país democrático y desarrollado pero que se cree activista y rebelde porque ataca con sus tuits y sus posts a todo lo que le huele a “fachas”, “fresas”, “pijos” o “sifrinos.”
“No aspiro a una historia de buenos y malos. Tampoco a exculpar o incriminar a un Gobierno que ha hecho muchas cosas mal. Seguramente tantas como las fuerzas de la oposición, porque a una situación como ésta difícilmente se llega por los errores de uno solo.” Grandes, Almudena. “Verdades alternativas.” El País. Marzo 31, 2019.
Vergüenza ajena. Si estuvieras escribiendo en la época de los Nazis, quizás te atreverías a afirmar que los judíos y las fuerzas de oposición política que estaban en contra de Adolfo Hitler cometieron muchos errores “porque difícilmente se llega a está situación por los errores de uno sólo.” En Venezuela durante 20 años el gobierno ha utilizado la fuerza para imponer su modelo de dominación y la oposición ha ejercido todos los mecanismos posibles para mantenerse en resistencia para tratar de restablecer y reconstruir las instituciones democráticas que Hugo Chávez destruyó sistemáticamente.
“Porque me gustaría saber la verdad, la única, la otra, la de siempre.” Grandes, Almudena. “Verdades alternativas.” El País. Marzo 31, 2019.
Entonces te invitamos a que vayas a Venezuela y te quedes aproximadamente dos meses, pero sin euros ni dólares. Te invitamos a que vayas a los supermercados para que trates de comprar (lo poco que hay) con el sueldo de un venezolano y tomando en cuenta el racionamiento implementado por el gobierno. Después de visitar el supermercado, puedes ir a cualquiera de los barrios caraqueños (chabolas en tu español de España) para que converses con la gente de la calle y sean ellos los que te informen sobre las penurias y las miserias que están viviendo. Quizás deberías ir al interior del país, a la provincia, para que tengas la experiencia de vivir como en la época de las cavernas, sin electricidad, sin medicina y en muchos lugares sin agua. La última vez que estuve en Venezuela (2014) debido al racionamiento, tuve que colocar mis huellas dactilares en la farmacia para comprar medicinas, aunque el farmaceuta en ese momento me dijo que tenían más de 3 meses sin los antialérgicos que yo necesitaba comprar para mi hija.
Si algún día te atreves a visitar los sectores populares y el interior del país te darás cuenta que las fuerzas democráticas lideradas en este momento por el Presidente Constitucional interino Ing. Juan Guaidó han logrado revertir el esquema de dominación y resistencia que había en Venezuela, en este momento, la oposición pasó a ser la fuerza dominante y el chavismo, a través de la fuerza ilegítima represora, se convirtió en resistencia. Una resistencia putrefacta y decadente que sólo se sostiene por los intereses geopolíticos y económicos de Vladimir Putin.
Estoy contento de nunca haber comprado ninguno de tus libros. Cuando leo tu nombre y tu artículo, no pienso en Unamuno ni en Ortega y Gasset, ni siquiera en García Lorca. Cuando leo tu artículo pienso que eres tan oportunista como Carl Schmitt o tan comunistoide como Alexander Fadeev. Pero lo peor de todo, es que seguro estás orgullosa de alabar y pertenecer a estos constructos sociales.
Si verdaderamente eres humanista, deberías analizar la situación desde otra perspectiva, porque en este momento estás defendiendo a un dictador. Un dictador tan sangriento como Franco, Hitler, Stalin, Fidel Castro o Pinochet. El problema que tenemos en Venezuela no es ideológico (Guaidó es militante del partido Voluntad Popular, partido inscrito en la Internacional Socialista), como escribió Rómulo Gallegos, el problema que tenemos en Venezuela es de civilización contra barbarie. El presidente constitucional (E) Juan Guaidó representa la democracia, el crecimiento y la libertad. Chávez y Nicolás Maduro representan la barbarie, la represión, la tortura, el terrorismo de estado, la narcodictadura, la miseria y la sistémica violación de Derechos Humanos.
Quería cerrar este artículo con una frase de Pérez Reverte; pero siempre he sido un asiduo lector de Fernando Savater y como filósofo me parece que tiene mucho material para defender sus posturas. “Me sonrojo de que haya españoles entre los promotores y apologetas del chavismo, de que los haya hoy para disculpar a Maduro. Son los nuevos encomenderos, los virreyes del peor imperialismo: el colectivismo incompetente, liberticida y mentiroso.”
Hamburgo, Mayo 2019.
Rafael D. Loaiza Bigott es abogado, escritor, ex-profesor universitario de Derecho Constitucional y Economía Política. Autor de la novela “Infinia Catedral de Agua”. Ha escrito decenas de artículos sobre política, Derechos Humanos, economía y finanzas en diferentes medios en USA y Latinoamérica.



























