La lucha continúa

EDITORIAL

Sin duda el éxito internacional de la película Roma del director mexicano Alfonso Cuarón, ha llamado la atención sobre la situación de los trabajadores domésticos, particularmente de las mujeres y ha iniciado un movimiento de apoyo en la lucha por reconocerles sus derechos laborales.

Cabe resaltar que, en el Estado de Nueva York desde hace nueve años, existen leyes específicas de protección a estos trabajadores, en su mayoría mujeres y esta conquista legal sirvió de inspiración para que otros estados a nivel nacional implementen leyes similares, aún cuando no es ley federal.

Lo que probablemente ha faltado en Nueva York es mayor difusión y educación sobre estos derechos, que ahora pueden ser una inspiración además para que este tipo de leyes se incluyan en las legislaciones de países subdesarrollados, donde la explotación a los trabajadores domésticos es una consecuencia del marcado racismo y las grandes brechas entre grupos sociales.

La falta de conocimiento sobre estos derechos, dentro del mismo Nueva York, ha provocado un movimiento con varias organizaciones que los promueven y sin duda serán tomados como estandarte de campaña, en el ya palpitante escenario político nacional con miras al 2020.

Se está desarrollando con fuerza, un movimiento nacional para dar a conocer y defender a los trabajadores domésticos en violaciones a sus derechos fundamentales, pero este es además un síntoma de un fenómeno más grande, el de la inmigración, que no es un problema de Estados Unidos únicamente, si no un fenómeno global.

Uno de los factores que ha determinado la existencia de innumerables violaciones contra los trabajadores domésticos es su estatus migratorio, ya que creen que por no tener documentos que legalicen su presencia y el derecho a trabajar en Estados Unidos, sus derechos laborales no existen, sin embargo, el Estado de Nueva York, que lidera a nivel nacional la defensa de los inmigrantes, en su ley contempla que la ley está vigente para todos, independientemente de su situación legal, en todo caso, los empleadores que se aprovechan de la situación de sus trabajadores, son quienes inician violando la ley y toman ventaja para beneficiarse de la situación abusando de los inmigrantes, con pagos inferiores a los de ley, sin beneficios de ningún tipo, sin horarios ni ninguna garantía ni respeto a los derechos básicos del trabajador.

A pesar de que muchos trabajadores domésticos, por falta de conocimiento y educación, ignoran los derechos que por ley les garantiza el Estado de Nueva York, continúan siendo incluidos en las deducciones de impuestos de sus empleadores.

Los inmigrantes, sin conocimientos, sin contactos, sin el idioma, con temor, son víctimas del abuso e incluso casos de crueldad. Trabajan sin contrato, usualmente son víctimas de acoso sexual y discriminación racial y no denuncian, tampoco piden mejoras de las condiciones laborales, por temor de perder su empleo.

Hay que reconocer que los políticos en este tema han hecho su trabajo, en el Estado de Nueva York los empleados domésticos pueden tener tiempo para cuidar de su salud, pedir un día de enfermedad, tener un día de descanso semanal, recibir pagos por horas extras, etc., pero hace falta a la comunidad, a través de los medios, las agrupaciones, organizaciones, civiles, religiosas, deportivas, culturales, etc, dar a conocer los derechos, para lograr un progreso como sociedad.

La lucha a nivel nacional e internacional continúa y gracias al cine, entre otras cosas, comienza en los países subdesarrollados. Hay mucho trabajo por hacer, los muros existen desde hace siglos y no son de ladrillo, metal o concreto, son muros culturales, muros mentales y muros muy fuertes dentro de cada país y de cada mente. Hay que comenzar por derribarlos.

Trabajadores domésticos en Nueva York sí tienen derechos

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