
En 1970, la legislatura del Estado de Nueva York demostró a la nación que era un campeón progresista de los derechos reproductivos de las mujeres al legalizar el aborto para todos las residentes y no residentes de Nueva York, tres años antes de la histórica decisión de Roe v. Wadeemitida por el Tribunal Supremo de Estados Unidos. La decisión de la corte hizo del acceso al aborto un derecho fundamental para todas las mujeres y amplió la legislación de Nueva York de 1970, al garantizar que todas las mujeres tuvieran acceso a un aborto seguro y legal en cualquier etapa del embarazo para proteger su vida y su salud. Ahora más que nunca, sabemos que estas protecciones federales están en grave peligro. Y sin Roe v. Wade, las mujeres en Nueva York dependerían de las leyes estatales para proteger sus derechos reproductivos, lo que destaca la extrema necesidad que tenemos de actualizar estas leyes.
Sin las protecciones de Roe v. Wade, las mujeres en Nueva York quedarían con leyes obsoletas que todavía penalizan los abortos en el tercer trimestre, con excepciones muy limitadas. La Asamblea del Estado de Nueva York y los líderes progresistas saben que todas las mujeres deben tener el derecho de determinar el curso de su embarazo y su salud reproductiva. Estas decisiones son personales y complejas. Es por eso que repetidamente hemos aprobado legislación para garantizar que las mujeres tengan acceso a métodos anticonceptivos gratuitos y que sus decisiones reproductivas se mantengan privadas de sus empleadores. También creemos que las cuestiones de salud reproductiva de las mujeres pertenecen al código de salud pública, no al código penal. A su vez, hemos luchado incansablemente durante años para actualizar nuestras leyes y codificar las protecciones de Roe v. Wade en las Leyes del Estado de Nueva York.
Desde 2013, la Asamblea Estatal de Nueva York ha aprobado en seis ocasiones proyectos de ley para codificar Roe v. Wade en las leyes del estado. Año tras año, los republicanos del Senado nos han dicho que esta legislación es innecesaria. Que Roe v. Wade no será eliminada, nos dijeron. Incluso después de los constantes ataques de la administración Trump a los derechos reproductivos de las mujeres, estos se han negado continuamente a votar sobre el proyecto de ley. Así que año tras año, las mujeres de Nueva York quedan vulnerables y seguimos preguntándonos por qué nuestros colegas en el Senado no valoran la autodeterminación de las mujeres ni respetan su capacidad de tomar sus propias decisiones sobre la atención médica.
Es posible que en alguna ocasión nos sentimos muy cómodos con las protecciones que Roe v. Wade ofreció. Pero ese tiempo ya pasó, y ahora estos derechos fundamentales están amenazados como nunca antes. No podemos darnos el lujo de dar por sentado este derecho. Nueva York ha liderado la defensa de muchos asuntos críticos como: el matrimonio entre personas del mismo sexo, legislación sensata sobre armas de fuego, salarios mínimos justos y la licencia familiar con sueldo, solo por nombrar algunos. Este es un momento en el que no podemos permitirnos quedarnos atrás. Las mujeres en Nueva York cuentan con nosotros para hacer lo correcto.
El presidente Trump hizo campaña prometiendo la designación de jueces a la Corte Suprema contrarios a la libertad de la mujer a elegir y de revocar Roe v. Wade. Con la pérdida del juez Kennedy y la designación de Brett Kavanaugh para sustituirlo, las mujeres están más cerca que nunca de perder el acceso a abortos legales y seguros. La pérdida de estas protecciones críticas tendría consecuencias reales con efectos duraderos para las mujeres en las generaciones venideras. Esta administración retrógrada intenta retar el legado de Nueva York como líder progresista, y el momento de actuar es ahora.


























