
Los congresistas demócratas del estado de Nueva York que, se supone deben estar enfocados en lo que hace la administración de Donald Trump en Washington, les han escrito una carta a los ocho senadores estatales demócratas de Nueva York que se auto denominan “demócratas independientes” (que lidian en Albany), para que cesen su rebelión contra los jefes de su delegación senatorial.
¡Pero que ‘chi-cha-rro-nes tienen que hacer los congresistas en una esfera de menor jerarquía!
Quieren su fidelidad a los jefes del senado donde ellos no participan, aunque los ignoren (en el diseño de su agenda), los pisoteen (en el reclamo que hacen de sus constituyentes y comunidades), y ninguneen (en sus estrategias de negociación) y vuelvan como corderitos tras los jefes que los ignoran.
Es decir, la carta que también está firmada por los congresistas puertorriqueños José Serrano y Nydia Velázquez, además del novísimo Adriano Espaillat, pretende que los senadores Marisol Espinoza, José Peralta además de Rubén Díaz -y cinco más- no se hagan respetar y sean ‘lambeojos’ o ‘felpudos’ de sus líderes.
El mensaje central de la carta firmada por 18 congresistas aboga “por luchar unitariamente contra la agenda del presidente Trump”y que rompan filas ya que con su voto garantizan la presidencia del senado estatal para un líder del partido del asno y tumben a John Flanagan del partido republicano.
El senado estatal está compuesto de 63 miembros, de los cuales 32 son demócratas, pero ocho se han rebelado contra sus líderes y votan con los republicanos, negociando sus votos.



























