
Si las funerarias de Puerto Rico son los nuevos voceros del gobierno de la Isla del Encanto, Ricardo Rosselló, el gobernador, está demás.
Las cifras de muertos reportadas por los negociantes de pompas fúnebres boricuas, citadas por The New York Times, son 17 veces más la cantidad oficial de muertos -manejada por la administración Rosselló- a consecuencia de la devastación del huracán María.
En otras palabras, Rosselló como que “no sabía” que en su ‘estado libre asociado’ se había contratado a una empresa que estaba cobrando por trabajador más de $250 la hora, más de diez veces superior a lo que ganan los servidores de electricidad en Puerto Rico.
Tampoco sabía del número real de víctimas, cuya cantidad fue hecha escarnio por el presidente Donald Trump para mofarse y tratar como seres de segunda a los puertorriqueños.
Era lógico, si Puerto Rico se había quedado con cero energía eléctrica por varias semanas y aguda escasez de agua, con urbanizaciones completas arrasadas, no se entendía como pudiera haber tan pocos decesos.
El gobierno del ELA y federal fueron groseramente negligentes en evaluar los daños físicos, pero sobre todo en seres humanos. Ahora, gracias a los pequeños empresarios de funerarias, las cifras reales de la calamidad están surgiendo.
Y Rosselló y Trump tienen seria responsabilidad en la ineficiencia en estimar subjetivamente la catástrofe.
La cantidad de muertos se contabilizan en 1,052, y no en 62 muertos que han manejado las entidades oficiales, empezando por la oficina de Rosselló que ha sido demasiado complaciente con Trump



























