Por Mónica Contreras
Vicepresidente Corporativo
New York Life Insurance Company
Tiendas, panaderías y salones de belleza son solo algunos de los lugares en los que a menudo se siguen encontrando recipientes de colecta solicitando donativos para ayudar a familias que buscan cubrir los gastos funerarios, después de la inesperada muerte de uno de sus miembros.
La injusticia de no contar con los fondos necesarios para dar sepultura a un ser querido se repite día a día en nuestra comunidad hispana, una comunidad que, a pesar de su agigantado crecimiento e imponente poder adquisitivo, todavía sigue en la oscuridad en cuanto a cómo lograr solidez y seguridad económicas en el hogar.
Es hora de que todos los que trabajamos en la industria de servicios financieros nos demos cuenta de una vez de la enorme tarea que tenemos frente a nosotros: Poner al alcance de nuestra comunidad información, asesoría e instrumentos fidedignos que contribuyan a que los hispanos ejerzan un control cada vez más sano de sus finanzas personales y familiares.
Según resultados preliminares del Censo 2010, el número de hispanos en nuestro país ha aumentado en un 50 por ciento desde el último censo.
En una pauta de crecimiento igualmente impresionable, estudios del 2004 del Buró de Análisis Económico del país (U.S. Bureau of Economic Analysis) indican que el poder adquisitivo anual de los hispanos se aproxima ya al trillón de dólares .
Contrario al pensamiento tradicional de que los latinos no se inclinan por contar con un plan económico a largo plazo, sobre todo para dar frente a situaciones inesperadas como la muerte, una encuesta nacional reciente comisionada por New York Life Insurance Company reveló que la crisis económica actual ha aumentado el interés de la mayoría (el 77%) por brindar protección financiera a sus familias, lo cual son buenas noticias.
La mala es que, según la misma encuesta, la falta de información sobre cómo hacerse de tal protección hace que casi la mitad de los hispanos nunca la adquiera.
Esta brecha informativa aumenta entre los hispanos cuya lengua principal es el español.
Acortar esta brecha informativa es más importante que nunca. Como empresas dedicadas a la prestación de servicios financieros debemos preguntarnos: ¿Estamos haciendo todo lo posible por informar y asistir a nuestras familias en la toma de decisiones sensatas sobre sus finanzas y las diferentes formas de proteger su patrimonio, sueños y aspiraciones? ¿Qué tipo de herramientas podemos proporcionar para evitar que los hispanos tengan que acudir a colectas de donativos en caso de tragedias, accidentes, desempleo o muerte en la familia?
En New York Life, seguimos preparándonos para enfrentar el reto de concientizar y asesorar a los hispanos sobre la importancia de contar con un plan económico, un esfuerzo que se logra a través de conversaciones individuales, de hogar en hogar, muchas veces en la intimidad de una cocina o una estancia familiar.
Nos es claro que, si deseamos promover la adopción de prácticas económicas sensatas, debemos contar con una infraestructura humana capaz de entender y atender las necesidades, valores y prioridades de los hispanos.
A través de una agresiva iniciativa enfocada a expandir, a lo largo y ancho, nuestra capacidad de servicio, buscamos añadir más profesionales financieros calificados que cuenten con la competencia lingüística y cultural necesaria.
Por eso contratamos cifras cada vez más altas de profesionales que hablen inglés-español o inglés-portugués.
Tan solo en 2010, año en el que la crisis y el desempleo siguieron a pleno, aumentamos en un 25 por ciento el número de profesionales financieros capaces de servir al mercado.
Este año nuestra meta es todavía más ambiciosa.
Hemos acrecentado además el nivel de apoyo que ofrecemos en el área de entrenamiento y en la publicación de materiales y recursos informativos que ponemos a la disposición de nuestros agentes.
El equipo de especialistas dedicado a brindar este apoyo aumentó de cinco a casi 30 ejecutivos menos de dos años, mismos que representamos al menos 10 nacionalidades u orígenes culturales que reflejan la diversidad que caracteriza a los hispanos en nuestro país.
Exhorto a mis colegas en la industria financiera a que sigamos acrecentando nuestros esfuerzos y recursos para informar y guiar de forma más eficiente las decisiones económicas de los hispanos.
Es la única forma de asegurar que la creciente presencia de nuestra comunidad en este país se acompañe de una estabilidad económica permanente y, consecuentemente resulte en mayor acción cívica y un poder político más afianzado y contundente.
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Mónica Contreras es Vicepresidente Corporativo y Directora del Mercado Hispano de New York Life Insurance Company. Para más información, visite www.newyorklife.com <http://www.newyorklife.com> .


























