
La Ciudad de Nueva York es un cofre de sorpresas y una de ellas es la presencia de una de las imágenes religiosas más populares de la Sierra de Ecuador, la de “Nuestra Señora de la Presentación de El Quinche”, que se encuentra en la Iglesia de San Bernardo en el 328 de la calle 14 en Manhattan.

VIRGEN DE OYACACHI
La imagen original de la Virgen del Quinche se encuentra en la parroquia del mismo nombre, ubicada al noroeste de la ciudad de Quito en las faldas de la cordillera occidental, a una hora de la capital de Ecuador.
Fue tallada en madera a finales del siglo XVI por el artista toledano Diego de Robles.
Su fiesta oficial se realiza en noviembre, cuando esta imagen mariana que tiene miles de devotos en varios países sudamericanos, -particularmente entre los choferes-, recibe la adoración de quienes viajan de varios lugares e incluso de otros países, para rendirle homenaje.
La imagen sagrada de la Virgen del Quinche es, -como varias representaciones religiosas coloniales-, parte de un complejo proceso que implica incluso un juicio por idolatría.
Su nombre original era Virgen de la Peña de Oyacachi, lugar original de su ubicación donde permaneció quince años y posteriormente toma el nombre de Virgen de El Quinche cuando es trasladada a esa parroquia ubicada a sesenta y cinco kilómetros de distancia.
Los pobladores de Oyacachi fueron acusados de haber revivido el culto a la cabeza del oso, que habían revestido con los ropajes de la Virgen, pero esta fue una acusación falsa, motivada por los intereses del párroco del Quinche, Diego de Londoño, quien buscaba el traslado y control de una imagen lucrativa, como explica una investigación especializada documentada, realizada por un historiador profesional de la Universidad de Chicago.

VIRGEN DE GUAPULO
La Virgen del Quinche, artísticamente está inspirada en la Virgen de la quebrada de Guashayacu conocida actualmente como Guápulo, pintada por el artista colonial quiteño Miguel de Santiago, en la capital ecuatoriana, la cual se veneraba alrededor de 1586, inspirada en la imagen original de la Virgen de Guadalupe, Provincia de Extremadura en España, cuya réplica tallada fue de autoría de Diego de Robles.
Una vez reubicada en la parroquia del Quinche y con este nombre, su fama fue parte de una compleja red de mecanismos de construcción del poder local, civil y religioso, a través de la idolatría.
La Virgen del Quinche durante el siglo XVII también fue parte de las llamadas procesiones y de las entradas triunfales, por ejemplo cuando fue llevada del Quinche a Quito “para aliviar a la ciudad capital de la Audiencia de las plagas o sequías y para aplacar la ira divina”.
En cada pueblo era recibida con arcos decorados con flores y comitivas que se unían a la procesión, de lo cual hay important evidencia a través de cuadros, que aún se conservan en las iglesias, como en la de la Sacristía de la Iglesia de Guápulo, en uno de los sectores más exclusivos de la capital ecuatoriana.
Como se describe en la documentación de la época: “Cuando la imagen llegaba a Quito, marchaba por un corredor de arcos hasta el ejido, donde le esperaba el cabildo, las órdenes religiosas y los gremios”.
La advocación original de la Virgen de Guápulo, inspiración de la actual imagen de la Virgen del Quinche, era tan importante, que hay cuadros coloniales en los cuales la máxima autoridad civil, el Presidente de la Audiencia, presenta su devoción a la virgen, agradeciéndole por haber salvado a las provincias de Quito de la rebelión neo-inca de Túpac Amaru.
FIESTAS EN QUISAPINCHA
Además de los grandes festejos en honor a la virgen el su santuario en El Quinche, en otras partes de Ecuador se realizan celebraciones y fiestas populares con toros de pueblo y bandas, como en la parroquia Quisapincha en la provincia de Tungurahua, donde e realizan pregones, la infaltable elección de la reina, la quema de las chamizas, los juegos piro´chicos y el convide de los populares “canelazos” bebidas calientes preparadas con aguardiente y agua de canela, así como de chicha, bebida de origen prehispánico.
Todo termina con un gran baile popular.
La veneración a la Virgen del Quinche en Nueva York, la iniciaron los devotos y miembros de una organización con base en Brooklyn, particularmente los esposos Ribadeneira, miembros de la Federación de Instituciones de Pichincha.
Actualmente hay una nueva agrupación que organiza las celebraciones en honor a la Virgen del Quinche en noviembre, así como una serie de actividades, bailes y otras actividades sociales que se pueden apreciar en las redes sociales.
Lo interesante es que la presencia de la Virgen del Quinche en Nueva York, expresa la diversidad y la benevolencia de la llamada Capital del Mundo, para albergar la más increíble variedad de cultos, creencias y tradiciones, entre las cuales se encuentras las latinoamericanas, resultado de un innegable mestizaje cultural.
Así los neoyorquinos tienen la oportunidad de conocer más sobre el mundo y disfrutar de las tradiciones que siempre están acompañadas de una serie de elementos culturales, entre los cuales se destacan los platos típicos y la música popular de cada región y de cada país.
La fe es uno de los elementos más fuertes de la identidad latinoamericana y las imagines religiosas son un elemento de unificación y de esperanza, lo cual es positivo, porque además ayudan a promover valores de respeto al ser humano, a la vida, a la diversidad, tan importantes especialmente en estos tiempos.



























