Violencia en Baltimore

FOTO EDITORIAL

 

Desde el inicio de las protestas en las calles de Baltimore, la ciudad más grande del estado de Maryland, se ha contabilizado la destrucción entre otros, de 144 automóviles y el arresto de aproximadamente 200 personas.

Baltimore no es ajena a las protestas, incluso desde principio del siglo XIX fue escenario de la famosa batalla que inspiró a Francis Scott Key a escribir la letra del que ahora es el Himno Nacional, uno de los referentes positivos de la ciudad que es además cuna de importantes personajes en las letras y los deportes, así como de prestigiosas instituciones académicas incluida la famosa Universidad John Hopkins.

A raíz de la muerte de Freddie Gray, un hombre negro de 25 años de edad, quien murió de una lesión de la médula espinal mientras estaba bajo custodia policial sin que las circunstancias se hayan aclarado, se produjo en Baltimore una reaccionó como no había ocurrido desde abril de 1968, en protesta al asesinato de Martin Luther King Jr. ocurrido en Tennessee, la cual duró más de una semana y que costó un equivalente en nuestros días de 68 millones de dólares en perdidas.

Pero las protestas que inicialmente parecían impulsada por la muerte de Gray, fueron tomando un tono diferente impulsando disturbios durante los cuales se cometieron varios actos de vandalismo, además de provocar declaraciones a nivel político, tanto de las autoridades locales como a nivel federal, que igualmente han provocado críticas y cuestionamientos.

La situación en Baltimore fue seria y forzó a las autoridades a declarar el toque de queda para evitar disturbios nocturnos, durante el cual incluso los miembros de la prensa fueron solicitados de mantenerse alejados de las calles. El resguardo militar fue reforzado por 3.000 policías y guardias nacionales.

La situación fue tan seria que por primera vez en casi siglo y medio, se suspendió un partido de béisbol del equipo local los Orioles, quienes jugaban contra los Medias Blancas. El toque de queda, que entró en vigor a las 10 pm del martes fue inicialmente ignorado por unos 200 protestantes que no escucharon las advertencias de la policía y los pedidos de activistas de la comunidad para mantener el tono pacífico.

En una nación en la cual las protestas son parte del ejercicio democrático y de los derechos de sus ciudadanos, estamos acostumbrados diariamente a  escuchar sobre marchas, piquetes, incluso en Nueva York frecuentemente se pueden encontrar a los trabajadores protestando frente a las construcciones, pero en este caso particular es innegable que los actos de violencia y criminalidad, destaparon una realidad que el gobierno local y nacional no pueden ocultar, una crisis socio-económica alimentada por la falta de inversión y de creación de empleos, la mala planificación de vivienda, incremento de la delincuencia, escuelas deterioradas, una educación dislocada que ha alimentado una generación de adolescentes llenos de odio y frustración.

Las verdaderas motivaciones de la violencia no son el asunto racial o violencia policial exclusivamente. La principal autoridad de la ciudad es una mujer afro-americana Stephanie Rawlings-Blake y el Presidente Obama ha reconocido que las protestas en Baltimore son la expresión de la disfunción del gobierno y condiciones acumuladas por largo tiempo. Sin embargo la comunidad está consiente de su participación y cientos de voluntarios se presentaron el martes para limpiar los desperdicios en las calles producto de la violencia generada, realmente existe un deseo de superar la situación, lo cual se logrará solo con la participación de todos los sectores involucrados.

Notable la reacción de Toya Graham, una madre afroamericana que sacó de las protestas a su hijo, disciplinándole públicamente y demostrando que la violencia puede ser controlada en el hogar, cuando existe una imagen de respeto y autoridad en los progenitores, particularmente entre las madres, reafirmando la importancia de fomentar el valor de la familia y de los valores como base del funcionamiento social.

La violencia es actualmente uno de los mayores problemas a nivel nacional y es un asunto generalizado, no se trata únicamente de la violencia policial, cuando las leyes en la mayoría de los casos favorecen a los criminales y no a la autoridad, la violencia es realmente el resultado del mal funcionamiento social y su solución es responsabilidad principalmente del gobierno a nivel ejecutivo y legislativo, para modernizar sus instrumentos de trabajo y garantizar justicia y bienestar para todos.

 

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