Vendedores sin control: Aumentan mercados callejeros de Nueva York

Nueva York.
Diariamente grandes camiones o furgonetas se estacionan a lo largo de la Ave. Roosevelt y sus calles transversales, en los barrios de Corona y Elmhurst, para desembarcar cartones de frutas y verduras que se colocan en las veredas para la venta.

En la ciudad de Nueva York las ventas ambulantes o ventas callejeras están presente prácticamente desde el inicio de su vida urbana, sin embargo en los barrios populares de la ciudad y como consecuencia de la pandemia, han aumentado los mercados de frutas y verduras, provocando una compleja situación y una serie de cuestionamientos prácticos, los cuales detallamos a continuación.

Entre las principales causas del crecimiento de ventas ambulantes la principal es la falta de empleo, por ello, como consecuencia de la pandemia, no llama la atención la creciente presencia de vendedores callejeros de todo tipo. Sin embargo los vendedores de frutas y verduras, poco a poco se han apoderado de las vías para peatones en zonas como Corona y Elmhurst, generando una serie de problemas para estos barrios.

En este artículo se presentan varias evidencias fotográficas de como actualmente se desarrollan las ventas callejeras en la Ave. Roosevelt en Corona y Elmhurst, a fin de respaldar sugerencias para cambios en las leyes y prácticas municipales, a fin de proveer condiciones más seguras para estos negocios informales y para toda la comunidad.

La existencia de tantos vendedores ambulantes en Nueva York se debe no solo a la facilidad de trabajo, pero además a los ingresos que obtienen, se calcula que en tiempos normales el salario promedio de un vendedor ambulante es de cincuenta mil dólares al año, que es un trece por ciento superior al promedio nacional.

Hay muchas acusaciones de que los vendedores ambulantes roban clientes a los negocios legales, que trabajan fuera de la economía porque no pagan impuestos, ni pagan las costosas rentas, ni pagan los salarios ni beneficios de ley al personal que un negocio con establecimiento es requerido de hacer. Pero a los consumidores ahora más que nunca exigen precios bajos y poco les importa las consecuencias macroeconómicas de apoyar a los negocios callejeros.

Nueva York.
Sobre la calle 103 de la Ave. Roosevelt, los camiones y los puestos de venta de frutas y verduras son ya parte de la vida cotidiana del barrio. A pocos pasos la pequeña plazoleta sobre la Roosevelt, que se ha convertido en una feria permanente de baratijas, comida cruda y cocida. En los alrededores los inmigrantes ebrios impiden el paso de los peatones.

PERMISO PARA VENTAS

Antes de la pandemia se calculaba que habían aproximadamente veinte mil vendedores ambulantes en la ciudad de Nueva York, con menos de tres mil permisos legales. En un país que ofrece la oportunidad de vender productos en las veredas públicas, la ciudad de Nueva York ha sido bastante benevolente y permisiva con los vendedores callejeros, porque los considera pequeños empresarios que luchan por ganarse la vida en forma honrada.

La mayoría de vendedores ambulantes han obtenido sus licencias por un programa especial de asistencia para veteranos militares, pero mayoritariamente los vendedores de la calle en la ciudad de Nueva York son inmigrantes.

En la ciudad de Nueva York se puede obtener una licencia de vendedor ambulante para ofrecer cualquier mercadería, desde joyas, artesanías, artículos religiosos y juguetes, hasta frutas y verduras. Muchos vendedores de la calle son ilegales, porque vender en un espacio público sin una licencia es un delito y anteriormente la policía podía confiscar sus mercancías, arrestarle y/o darle una multa.

Una licencia para un carrito ambulante solo cuesta doscientos dólares por dos años, pero los solicitantes deben esperar años para obtener una de las cinco mil licencias, que es el cupo que tiene la ciudad, que como reportó Impacto hace años, ha sido un problema grande que ha degenerado en un mercado negro de permisos.

En la ciudad de Nueva York hay una agrupación liderada por inmigrantes de Egipto, Guinea, Haití y México, que ha organizado a los vendedores ambulantes bajo un proyecto de venta de membresías, el cual tiene dos mil miembros, a los que organiza para protestar por sus derechos y realizar acciones colectivas. Esta entidad, llamada Proyecto de Vendedores Ambulantes, es parte del Urban Justice Center, una entidad sin fines de lucro que da representación legal.

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Todas las estaciones del tren, como esta en Junction Blvd. se encuentran rodeadas de vendedores de frutas y verduras, además de ventas ambulantes de todo tipo de mercadería, que hacen imposible el distanciamiento social entre los peatones.

VENDEDORES SIN CONTROL

Después de una batalla de un año, liderada por el Proyecto de Vendedores Ambulantes y en medio de la pandemia, los primeros días de junio lograron que la policía de Nueva York deje de vigilar a los vendedores ambulantes, los cuales, como anunció el alcalde, ya no estarán bajo el control del Departamento de Policía.

El alcalde De Blasio anunció que el Depto. de Policía de Nueva York dejará de emitir multas a los vendedores y ya no supervisará el cumplimiento de las regulaciones. El año pasado la policía fue criticada por arrestar a una vendedora de churros, dentro del tren subterráneo en Brooklyn, por vender sin licencia.

De Blasio también anunció que la ciudad crearía una nueva agencia civil para supervisar a los vendedores ambulantes, pero el anuncio del alcalde no dejó en claro si esta agencia sería el único organismo que supervisará a los vendedores.

El alcalde trasladó la supervisión de los vendedores ambulantes de alimentos sin licencia a otros departamentos y dijo que la ciudad crearía una nueva agencia para regularlos, mientras permitirá a los agentes de Nueva York "centrarse en los verdaderos impulsores del crimen en lugar de en las infracciones administrativas”.

La ciudad de Nueva York ha tenido un límite en las licencias de ventas ambulantes, lo que ha provocado una cantidad inmensa de vendedores sin licencia. La ciudad permite cinco mil cien licencias de vendedores ambulantes, de las cuales mil son permisos de temporada a corto plazo y otras mil son para vendedores que pueden vender productos agrícolas pero no alimentos cocinados.

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Residentes del área se quejan que los vendedores callejeros de frutas y verduras, al terminar el día, dejan toda su basura y desperdicios acumulados en los botes de basura de la calle, lo cual es no solo una violación a la ley local, además promueve condiciones insalubres, por el mal olor y atrae las pestes, debido a la ya mala condición del sistema de recolección pública.

EVIDENCIAN POBREZA

Los pobres de las zonas urbanas enfrentan múltiples desafíos que incluyen oportunidades limitadas de educación y empleo, lo que obliga a muchos a trabajar en empleos informales, incluidas las ventas callejeras, lo que equivale a decir que mientras más vendedores ambulantes hay, más pobres existen en un barrio o ciudad.

Según la Organización Mundial de la Salud, las condiciones de trabajo peligrosas y las formas de empleo deficientes resultan en una carga considerable de enfermedades y lesiones, que representa costos sustanciales para los sistemas de salud y las economías nacionales, además de perpetuar la pobreza. La creciente migración, que no tiene posibilidades de legalizarse, provoca un aumento de ventas ambulantes en la ciudad, donde están extendiéndose con muchos efectos en las economías locales.

La mayoría de vendedores ambulantes carecen de estudios o tienen un bajo nivel educativo. La educación se considera en general una herramienta poderosa para aliviar la pobreza, ya que proporciona a las personas los conocimientos y las habilidades necesarias para mejorar sus medios de vida. Es importante ampliar el acceso y mejorar la calidad de la educación de los inmigrantes.

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Entre las ventas ambulantes y los letreros de los negocios, el espacio para los peatones es cada vez más reducido. Persiste una pugna entre los negocios que pagan rentas, salarios, impuestos, con los vendedores ambulantes que son micro-empresas que ayudan a disminuir el desempleo y la pobreza.

Abordar las desigualdades educativas ayuda a reducir los niveles de pobreza, a través de la educación, es probable que los pequeños comerciantes adquieran habilidades empresariales básicas para establecer microempresas con responsabilidad ambiental y social. se puede lograr que los inmigrantes mejoren sus habilidades profesionales para optar por empleos con mejores condiciones.

Las actividades ocupacionales peligrosas de larga data de los pobres de los barrios de la ciudad, que les exponen a peligros físicos, patógenos y contaminantes ambientales, necesitan la atención de la comunidad sanitaria municipal.

Si no hay un mayor control y organización de los mercados callejeros, la situación dará como resultado que esta actividad tenga poco impacto en el alivio de la pobreza generada por el Covid-19.

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Como captamos con nuestro lente, son varios lugares donde se encuentran los desperdicios de comida y bebida que visiblemente no son de los transeúntes, si no de los negocios locales, particularmente de restaurantes. Los habitantes de estas comunidades exigen mayor control por parte de sus oficiales electos.

PROBLEMAS DE SALUD

La pandemia provocó una pobreza urbana generalizada y resultó en el incremento de ventas ambulantes como opción de sobrevivencia, sin embargo estas son consideradas actividades ocupacionales peligrosas, que exponen a problemas de medio ambiente especialmente a los habitantes de barrios pobres con gran presencia inmigrante.

Las ventas ambulantes y la recolección de residuos para reciclaje se han incrementado, pero existen estudios que demuestran que este tipo de trabajos,-que en la ciudad de Nueva York los realizan predominantes inmigrantes pobres-, conllevan una serie de peligros para su propia salud y la de sus comunidades.

Los vendedores ambulantes se exponen a varios patógenos y altos niveles de contaminantes del aire presentes en el ambiente exterior, drásticos cambios de clima con consecuencias para la salud de estos trabajadores. Los vendedores callejeros están expuestos a otros compuestos orgánicos volátiles, material particulado, ozono, monóxido de carbono, nitrógeno dióxido, dióxido de azufre y plomo.

Nueva York.
Entre las ventas ambulantes y los letreros de los negocios, el espacio para los peatones es cada vez más reducido. Persiste una pugna entre los negocios que pagan rentas, salarios, impuestos, con los vendedores ambulantes que son micro-empresas que ayudan a disminuir el desempleo y la pobreza.

Los vendedores ambulantes están expuestos a altos niveles de varios contaminantes del aire, principalmente relacionados con el tráfico vehicular, incluidos los hidrocarburos aromáticos policíclicos, el benceno, cancerígeno para los humanos y asociado con riesgo de leucemia.

Entre los vendedores ambulantes hay mayor daño celular y del ADN, con elevadas posibilidades de desarrollar enfermedades, incluyendo cáncer. Las ventas ambulantes también se asocian con un mayor riesgo de dolor de garganta, resfriado, tos, irritación ocular, mareos, discapacidad auditiva y problemas músculo-esqueléticos.

También se han reportado resultados reproductivos adversos entre los vendedores ambulantes, incluyendo infertilidad, aborto espontáneo, bajo peso de los niños al nacer y parto prematuro en mujeres que trabajan como vendedoras, además de otros problemas como alergias, asma, enfermedades respiratorias e infecciones de la piel.

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Los negocios que han cerrado permanentemente contrastan con una cantidad innumerable de rótulos de arrendamiento de cuartos para personas solas, letreros que inundan todos los postes de la avenida Roosevelt, las cajas de distribución de periódicos y todo cuanto se pueda prestar para promocionar este negocio.

PELIGRO DE TRÁFICO HUMANO

Está comprobado que los vendedores callejeros pueden ser víctimas de redes de tráfico humano, como en California por investigaciones a carritos de venta de frutas, que resultaron ser parte de una red con base en Los Ángeles, operando activamente en Kern County.

Michael Fagans, coordinador de la Coalición Kern contra la Trata de Personas, en una entrevista de Eyewitness News dijo: “Cada vez que uno ve a un vendedor al costado de la carretera, existe la posibilidad de que esa persona sea víctima de trata o servidumbre por deudas o peonaje” y explicó como funciona este sistema.

Trabajadores de los carros de frutas generalmente son traídos de México a Estados Unidos por coyotes, que les ofrecen cincuenta dólares diarios más alojamiento gratis a cambio de trabajo. Fagans explicó: “Un coyote es alguien que les cruza al otro lado de la frontera, generalmente por cantidades exuberantes de dinero, conocen las técnicas, tienen ciertas estrategias y por eso lo hacen con bastante regularidad”.

Los coyotes operan un sistema bastante estratégico, una vez que los inmigrantes ingresan al país, viven en casas que son propiedad de su jefe. Un trabajador de un carrito de frutas dijo que vivía con otros diez inmigrantes ilegales, bajo el mismo techo. Los inmigrantes que trabajan con un jefe se llaman a sí mismos un equipo.

Todas las mañanas los vendedores de frutas preparan sus carritos y les dejan en un lugar específico, creando una ruta de tráfico de mano de obra. Los vendedores de carritos de frutas trabajan doce horas al día por menos de cinco dólares la hora, los siete días de la semana, no van a ningún lugar, solo se dedican a trabajar.

A estos trabajadores les pagan pero ganan menos del salario mínimo que rige para toda persona, sin importar su estatus migratorio. Estos inmigrantes trabajan muchas horas sin vacaciones y sin ningún beneficio de ley, incluyendo el derecho a media hora de descanso después de las primeras cuatro horas de trabajo, lo que, -según Fagans-, se considera tráfico laboral y defensores de Derechos Humanos lo llaman esclavitud moderna.

A pesar de las largas horas de trabajo y del reducido pago que reciben, los trabajadores dicen que ganan más dinero que en México, por lo que aceptan ser parte de este sistema de explotación laboral, pero pueden ser víctimas de extorsión y de recibir amenazas.

Nueva York.
Ni las cajas de recolección del Servicio Postal se libran de los anuncios de arrendamiento de cuartos que actualmente inundan este popular barrio latino de Queens, como se aprecia en esta esquina de la calle 82 y Roosevelt. Un problema que persiste desde hace varios meses, antes de la pandemia.

CRISIS INMOBILIARIA Y SANITARIA

La competencia de los mercados callejeros podría generar una crisis inmobiliaria a largo plazo. Si las ventas de las tiendas y supermercados locales bajan, provocaría despidos, bancarrota y los arrendadores perderían a sus inquilinos, generando un problema de mayor repercusión en la economía de la ciudad.

Los vendedores ambulantes han mantenido una relación polémica con los restaurantes de la ciudad de Nueva York y en este caso con los supermercados con establecimientos físicos, que se quejan de que estos vendedores de frutas y verduras no pagan una renta, ni los beneficios de ley a sus empleados, tampoco pagan impuestos y sobretodo, en medio de la pandemia, no están sujetos a los mismos estándares de salud e higiene que los supermercados.

Otro problema es la competitividad, los bajos costos operativos permite a los vendedores callejeros ofrecer precios considerablemente más bajos, por lo cual son aceptados y respaldados en barrios pobres, que no ven las consecuencias a largo plazo, cuando se permite la presencia indiscriminada e incontrolada de vendedores callejeros.

 

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En esta esquina de Junction Blvd y Roosevelt Ave. es evidente como el creciente número de ventas ambulantes, que por orden del alcalde ya no pueden ser supervisados por la policía, está impactando la higiene y la congestión peatonal de las calles.

Los recortes del servicio de recolección de basura pública y las evidencias del incremento de desperdicios generados por los mercados callejeros y vendedores ambulantes, incrementan las condiciones de insalubridad en los barrios populares, promueven la presencia de pestes, es indispensable educar a los vendedores ambulantes para que ayuden a mantener limpios los barrios, por su propio beneficio.

Inmigrantes indocumentados que son víctimas de tráfico humano y que colaboran con la justicia de los Estados Unidos, pueden obtener una visa especial de protección y mantenerse en este país legalmente.

Para información sobre una licencia de vendedor visite el Centro de Licencias del Estado de Nueva York. Necesitará una identificación de NY.gov para acceder al formulario de solicitud. Para solicitar una solicitud en papel, llame al (518) 485-2889.

Para información completa en español para vendedores ambulantes de alimentos visite: https://www1.nyc.gov/site/doh/business/food-operators/mobile-and-temporary-food-vendors.page

 

Vendedores ambulantes de Nueva York exigen inclusión justa

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