EDITORIAL
Luego de meses de estar enfrentándose la ciudad de Nueva York al flujo de inmigrantes enviados desde Texas, lo más razonable es que el Estado de New York y el gobierno federal brinden un apoyo significativo que abarque todos los aspectos necesarios para brindar mejores condiciones a los solicitantes de asilo que buscan contribuir económica, social y culturalmente a la ciudad.
Los albergues donde se encuentran los inmigrantes que han podido encontrar donde estar, están a punto de colapsar debido a que muchas de estas personas provenientes de Texas llegan sin avisar, ni tampoco se sabe de cuántas personas vienen en los buses.
La ayuda brindada por el Estado y el gobierno federal del presidente Joe Biden, vendría a representar una especie de eslabón sin que estas personas queden atrapados en la burocracia de un proceso que no protege los derechos de estas personas.
La ayuda sería sucesiva, por lo que se debería abrir un programa de fondos y mantenerlo disponible para dar a los condados y ayudar a resolver el problema de la crisis migratoria sin precedentes que se están enfrentando, principalmente la ciudad de Nueva York.
Los fondos también serán un motor a nivel local, ya que se destinarán fondos para apoyar a las organizaciones dedicadas a ayudar a los inmigrantes que representan mayor necesidad.
Todo ser humano merece la dignidad de un techo sobre su cabeza, son demasiadas las personas enviadas sin previo aviso, empujando así a la ciudad a un declive, pero la ciudad de Nueva York en un acto sin precedentes está acogiendo a cada ciudadano y luchando por resolver la situación de cada uno.
La mayoría de estas personas necesitan asistencia inmediata, ya sea legal, de refugio, médica o de alimentación. A la ciudad urge proporcionar medidas a familias o personas que se encuentran en refugios o, peor aún, que se encuentran sin hogar.
Esto solo es posible aprobando una iniciativa de ley o un presupuesto por parte del Estado de New York, que satisfaga y dé solución a esta crisis, y así los condados tendrán la flexibilidad de desarrollar un programa que satisfaga las necesidades de sus ciudadanos más desatendidos.
En estos casos es imperativo que se desarrollen programas económicos aunada con la obligación moral para apoyar a quienes están en busca de un cambio de vida.
Duplicar o incluso triplicar los esfuerzos para asistir a estas personas con todo tipo de servicios sociales, ayudará a que se encaminan a integrarse en la comunidad y hacerlos parte integral de ella en los 5 condados.
El estado no ha hecho mucho por las comunidades de inmigrantes en este momento de proporcionar asistencia financiera o ayuda directa a las familias de inmigrantes, pero es necesario que ponga su mirada sobre esta realidad que puede representar una crisis humanitaria mayor en un futuro.
Existe mucha confusión en estas personas que están llegando y necesitan una mano amiga que los guíe.
Estas manos muchas veces son las organizaciones, pero ellas también necesitan ayuda para poder brindar la asistencia que esta problemática demanda.
Aunque la ciudad de New York es una de las metrópolis más importantes del mundo y por tal motivo, muchas personas de diversas nacionalidades, deciden ir a este lugar a buscar una mejor calidad de vida para ellos y sus familiares.
Ahora la gran mayoría de ellos necesita asistencia, ya que están llegando con cosas mínimas, incluyendo con tan solo su ropa que traen puesto.
Vienen en busca de un empleo fijo y un lugar donde vivir. Llegan a la ciudad y no saben ni a quién recurrir y con problemas económicos bastante agudos.
Actualmente existen una serie de planes y programas creados para proteger a las personas desamparadas o en situación vulnerable, todo esto consiste en brindar asistencia económica y financiera a todas aquellas personas que soliciten y demuestren que necesitan de este instrumento para poder sobrevivir en la ciudad.
Cada una de estos planes creados por las diferentes organizaciones representa un esfuerzo humano y económico y para continuar con este tipo de obras de caridad es necesario subvencionar a cada una de ellas.
Esta desesperanza que vive cada inmigrante es una sombra permanente que abruma sus sueños, porque lo que un día representó su motivo de salida de su país de origen, hoy lo viven de una manera más cruda y en condición de extranjero.
La migración no es una amenaza que sea necesario detener, sino un fenómeno complejo que debe gestionarse.
El estado de Nueva York no debe ni puede mostrarse incapaz de cumplir con sus obligaciones morales y legales de proporcionar asistencia y protección a las personas en esta situación de vulnerabilidad.
Todas estas personas tienen derecho a la seguridad y a recibir un trato digno. Las diferentes organizaciones sociales y religiosas están trabajando para velar por su protección puesto que al ser expulsados de Texas hacia Nueva York se están encontrando en el momento más vulnerable de sus vidas.
Si bien en la ciudad de Nueva York las autoridades se han estado movilizando para brindar los mejores servicios, los recursos de la ciudad no han sido suficientes, debido a la ola de inmigrantes que han llegado en las últimas semanas.
Los datos emitidos por la autoridades han indicado que la ciudad ha alquilado 1.300 habitaciones en 13 hoteles para familias inmigrantes que han llegado desde Texas.
Aunque no se sabe cuándo finalizará esta ola migratoria y se espera que más inmigrantes sean enviados, la ciudad ha hecho un llamado para 5.000 habitaciones más y poder atender a esta personas. Por ello, la urgente necesidad de inyectar a nivel federal y estatal una mayor cantidad de recursos a la ciudad.
Si bien también la ciudad ha resaltado que está dispuesta a recibir a los inmigrantes. Estos mismos inmigrantes van a representar un importante flujo de ingresos económicos en todos los sectores de la fuerza laboral que van desde restaurantes, finanzas, salud, etc.
Los inmigrantes que llegan a la ciudad ni siquiera tienen conexiones sociales y de llegar a recibir recursos, la misma ciudad los ayudaría en la inserción laboral y del sistema.



























