
Por Armando Bermúdez
IMPACTO LATINO
El gobernador Andrew Cuomo acaba de decir que se olvidó precisar que quienes reciban la universidad gratis en los colleges y universidades públicas del estado de Nueva York, tendrán que trabajar y vivir en el territorio del estado cuando menos cuatro años después de graduados. No hacerlo significaría devolver lo que el estado invirtió en sus estudios.
De esta forma, Cuomo está asumiendo el reto de bajar a nada el desempleo (actualmente en 4.4 por ciento en el estado, y 4.8 por ciento en la ciudad), porque si no habría un ejército de jóvenes desocupados.
Asimismo, la disposición pretende evitar una “fuga de cerebros” neoyorquinos, educados y pagados por el estado. Pero sin querer queriendo no dice nada de cómo no solo Nueva York, sino también California, New Jersey otros estados con empresas de alta tecnología, “roban cerebros” de otros países con las visas HB-1.
La disposición de Cuomo también aplica a quienes reciban préstamos estudiantiles para una universidad privada neoyorquina. Los críticos afirman que la medida es “sin sentido”, ya que ponen como ejemplo al estado de Tennessee, donde no se exige esta cláusula.
El plan de Cuomo de gratuidad universitaria, empezará en el otoño de 2017, y califican quienes tengan un ingreso familiar menor a $100 mil anuales, en el 2018 se ampliará a $110 mil y el siguiente, el 2019, a $125 mil anuales.


























