EDITORIAL
Generalmente el día en que el pueblo estadounidense asiste a las urnas para elegir a su presidente, es el día de mayor importancia cívica del año, sin embargo la pandemia global del Covid-19 ha provocado un cambio drástico en el funcionamiento de esta jornada democrática.
Estamos viviendo un hecho sin precedentes en la historia de los Estados Unidos de América y la ciudad de Nueva York lo sabe.
Desde que iniciaron las votaciones por correo, al igual que el voto adelantado el sábado pasado, la asistencia de los neoyorquinos ha sido multitudinaria, incluyendo a los latinos.
Las largas filas de votantes en las diferentes juntas electorales por toda la ciudad, dan testimonio no solo del valor, decisión y espíritu de resilencia de los neoyorquinos, que enfrentando los riesgos del Covid-19, salen para ejercer su derecho al voto.
En este caso, no se trata únicamente de ejercer un derecho en un ciclo que mantiene vigente el sistema democrático.
La población está consciente de la importancia que tiene el participar y en el contexto de la crisis agudizada por la pandemia, que ha exaltado los contrastes ideológicos, las disparidades socio-económicas, las realidades polarizadas que en la ciudad de Nueva York se manifiestan en todo su esplendor, la comunidad latina ha comprendido la importancia de hacer sentir su pensamiento, su sentir, sus necesidades y expectativas.
Mucho se ha hablado y escrito sobre el valor y los aportes de los latinos, pero esta crisis, que es un tema global, ha encontrado su máximo punto de ebullición y ha empujado a los latinos, a valorar el privilegio de participar en el tejido de la estructura que sustenta a esta nación.
Si bien las motivaciones han tenido como fondo el temor de la pandemia, entre los latinos existe confianza en el proceso electoral, en el sentido que creen que hay facilidades para ejercer el voto, opciones, posibilidades de hacerlo en forma libre, equitativa.
El voto es un catalizador de las diferencias existentes, porque todo voto vale igual, todo voto cuenta.
Si bien un tercio de los votantes registrados (34%) se identifican como independientes, mientras que un treinta y tres por ciento se identifican como demócratas y un veintinueve por ciento como republicanos, de acuerdo al Centro de análisis de partidos estadounidense, basándose en las encuestas de doce mil votantes registrados entre el 2018 y 2019, la preocupación y la crisis generada por el coronavirus, así como la recuperación, es un tema compartido por todos.
Todos los habitantes de esta nación se preocupan por salvaguardar la salud, la vida, la seguridad, la recuperación económica, que son asuntos que sobrepasan las diferencias políticas. La verdad suprema es que el coronavirus, no depende del gobierno, si no del cuidado personal y las precauciones que tome cada individuo, es un tema de elección personal, de protegerse a sí mismo, de evitar el riesgo, de no exponerse.
Eso no dependen de ningún funcionario, es una elección personal, un tema de educación y de elección individual.
Si bien el voto en Estados Unidos no es obligatorio, es el resultado de un largo proceso de democratización, que ha permitido, -mediante varias enmiendas constitucionales-, la participación de los nativo-americanos, de los esclavos, de las mujeres, de las personas discapacitadas, de los ancianos, de los militares en servicio y de quienes se encuentran en el extranjero.
Las leyes federales aprobadas a lo largo de los años, ayudan a proteger el derecho al voto de los estadounidenses y facilitan que los ciudadanos ejerzan ese derecho, de lo cual los latinos comprenden y sienten es el momento de asumir el poder.
Las Leyes de Derechos Civiles crearon algunas de las primeras protecciones federales contra la discriminación en la votación.
Estas protecciones fueron descritas por primera vez por la Ley de Derechos Civiles de 1870 y luego fueron enmendadas por las Leyes de Derechos Civiles de 1957, 1960 y 1964.
Un gran porcentaje de latinos siguen las noticias sobre el proceso electoral, por lo cual la responsabilidad de los medios de información en este proceso es muy grande y debe ser independiente, verás, imparcial, honesta, no vendida ni prostituida por intereses comerciales.
Los sondeos muestran que el setenta y siete por ciento de los votantes discuten sobre el proceso electoral con sus familiares y amigos, un cuarenta y ocho por ciento lo discute a través de las redes sociales y un sesenta y ocho por ciento de los votantes latinos promueven entre amigos y familiares que se registren a votar.
Para el latino es un asunto comunitario, por ello debe protegerse la tolerancia y el respeto de las discrepancias.
El noventa por ciento de los adultos mayores, de sesenta y cinco años o más, creen que existe una gran división política en el país, pero su preocupación sobre el coronavirus y el cuidado de la salud en general, trasciende las preferencias partidistas.
También se ha evidenciado un mayor acercamiento de los partidos politicos hacia la comunidad latina y las dos campañas presidenciales, del President Trump y del ex Vicepresidente Biden, han proporcionado información en castellano en sus sitios web, así como en sus campañas publicitarias en medios hispanos, algo positivo.
Los votantes deben decidir entre un candidato centrado en mantener la ley y el orden, para prevenir el crimen, saqueos y disturbios, o un candidato cuya prioridad es cambiar el sistema para promover justicia racial y reducir la violencia policial contra grupos de color.
Cada persona tiene derecho a emitir su voto en privado y depende de cada uno si desea compartir su decisión con los demás.
No existe ninguna ley que impida que alguien pregunte por quién se ha votado, pero lo que sí existe, es una garantía constitucional a la libre expresión, a la libertad de ideología.
Desde esta tribuna, hacemos un llamado a continuar participando de esta gran e histórica gesta de la democracia en pandemia y a hacerlo en forma razonada, responsable, pero ante todo a mantener el principio de la democracia, respetando a todos, independientemente de su manera de pensar, de su filiación política, de su ideología o de su preferencia electoral.
La democracia garantiza el respeto a todos y en forma civilizada otorga el triunfo a la mayoría, garantizando el respeto a la minoría, porque no es posible, que en medio de una pandemia, la política se convierta en un motivo de odio, de separación, de violencia, cuando la realidad exige mayor solidaridad, tolerancia, respeto, compasión, comprensión y colaboración.
Que triunfe la democracia y que los latinos vean en ese triunfo reflejados sus intereses sociales, sus anhelos y esperanzas, para construir un camino seguro para los que vendrán.


























