
Durante la primavera del 2020 cuando la pandemia del COVID-19 atacó directamente a la ciudad de Nueva York, miles de personas que desde que habían llegado a este país nunca dejaron de trabajar, perdieron sus trabajos e ingresos.
Muchos de ellos, en su mayoría inmigrantes e indocumentados, fueron despedidos de sus trabajos por parte del empleador. Los trabajos en construcción pararon, los restaurantes cerraron, los vendedores ambulantes no tenían quien les comprara.
Muchos forzados a quedarse en sus casas sin ningún tipo de ingresos económicos, su única salida a la calle era a las dispensas de alimentos que por mucho tiempo mantuvieron alimentado a millas de familias que no tenían ningún otro recurso.
Aunque, pareciera irónico, si, en el estado y la ciudad más influyente del mundo con ingresos económicos exorbitantes, y rascacielos casi interminables construidos con mano de obra barata, la gente en Nueva York, hacía fila para pedir comida.
Pero Nueva York, el ejemplo vivo de que a través de las luchas y la organización comunitaria se puede hacer justicia, fue evidente cuando decenas de trabajadores esenciales iniciaron una huelga de hambre que duró 23 días hasta lograr con el esfuerzo de varios legisladores que sus voces estén escuchadas al ser incluidos en el presupuesto estatal aprobado el 6 de abril de este mes.
Su lucha inicia cuando fueron excluidos del seguro de desempleo y los cheques de estímulo entregados por el gobierno federal al no ser elegibles por ser indocumentados, a pesar de pagar por más de 20 años, sus impuestos religiosamente.
Aun sabiendo de los sacrificios que representa iniciar una huelga de hambre, fueron estos rostros que valientemente decidieron dar un paso al frente para exigir que “los legisladores nos tomen en cuenta” y cada una de sus demandas, no solo sea escuchada, sino “cumplida”.

El 7 de abril de 2021 fue un día histórico para la comunidad inmigrante, quienes bailaron, se abrazaron, comieron y hasta lloraron de la emoción, un día después de que los legisladores estatales aprobaron un fondo de $ 2.1 mil millones para trabajadores indocumentados, un hito sin precedentes que marca el cambio progresivo de Nueva York para la comunidad inmigrante.
"Es una victoria para todos los trabajadores, para toda mi gente que luchó por sobrevivir durante estos últimos años, que se ha organizado a través del sufrimiento, del miedo y del hambre para exigir que el estado de Nueva York nos reconozca", dijo Eliana Jaramillo, una vendedora ambulante quien se siente orgullosa de pertenecer al grupo de líderes de mujeres inmigrantes.
Jaramillo, quien relató que se contagió con el virus del COVID-19 y estuvo al borde de la muerte, con la voz entrecortada de la emoción, dijo que después de recibir ese fondo, podrá pagar finalmente sus deudas. "Aquí seguiremos siempre luchando por nuestras comunidades y por mi gente", agregó.
“Fund Excluded Workers” una coalición de varias organizaciones de todo el estado de Nueva York dirigida por Bianca Guerrero y Ángeles Solís, fueron los principales organizadores de este proceso histórico, en el que todos los trabajadores aguantaron, hambre, sed, frío, dolores musculares, cansancio y debilidad, pero como ellos mismos dijeron, “el hambre de justicia” es lo que los mantuvo firmes durante 23 días.
“Los trabajadores a los que se les negó el reconocimiento de su valor básico durante más de un año celebran hoy una victoria que repercutirá en todo el estado y el país, luego de que la legislatura del estado de Nueva York y el gobernador Cuomo acordaron un presupuesto que establece un fondo de trabajadores excluidos de $ 2.1 mil millones”, dijo Bianca Guerrero, coordinadora de la coalición Fondo de Trabajadores Excluidos.

Según el Instituto de Política Fiscal, el fondo para los trabajadores excluidos de $ 2.1 mil millones crea dos niveles de ayuda.
El nivel 1 está a la par con el seguro de desempleo, y proporcionará hasta $ 15,600 a los trabajadores indocumentados que pueden cumplir con sus estrictos estándares de prueba de elegibilidad.
El nivel 2 paga $ 3,200 y está a la par con las tres rondas de pagos de estímulo ($ 1,200, $ 600 y $ 1,400).
A nivel estatal, el Instituto de Política Fiscal estima que 290,000 trabajadores se beneficiarán del fondo de trabajadores excluidos. Eso incluye aproximadamente a 92,000 personas que calificarán para los beneficios de Nivel 1 y 199.000 para los beneficios del Nivel 2.

“Estamos felices porque se logró una victoria increíble con nuestros huelguistas que se hizo después de poner todo lo que uno tiene, su cuerpo, sus almas, sus corazones, su sacrificio”, dijo Ángeles Solís en una entrevista a Impacto Latino.
Solís, explicó que ahora viene una campaña de educación para los huelguistas, quienes a nivel nacional crearon un precedente para que otros estados también tomen el ejemplo de Nueva York y exijan sus derechos.
“Estamos estableciendo las verdades, que los inmigrantes pagan sus impuestos, que los inmigrantes contribuyen a la economía, que los inmigrantes también merecen un momento de alivio después de que perdieron sus empleos”, agregó en la entrevista.
Al mismo tiempo, envió un mensaje a las personas para que tengan cuidado con los estafadores y que se informen bien sobre los lugares donde pueden encontrar información, invitó a las personas a estar pendientes de la información que provee la Organización Make the Road y Fund Excluded Workers o de una organización establecida “porque es muy importante que la comunidad se proteja”.

*Esta información es proporcionada por la oficina de la Senadora Jessica Ramos.
El Fondo de Trabajadores Excluidos creará un nuevo programa de beneficios administrado por el Departamento de Trabajo. El lenguaje propuesto establece los criterios de elegibilidad de la siguiente manera:
- Residente de Nueva York antes del 27 de marzo de 2020 y residencia actual.
- No es elegible para los beneficios estatales o federales por desempleo.
- Sufrió una pérdida total o parcial de ingresos relacionados con el trabajo debido a la pandemia de COVID-19 o una pérdida de ingresos del hogar al convertirse en el sostén de la familia debido a que su cabeza de familia falleció o quedó discapacitado durante el estado de emergencia.
El acuerdo también establece el siguiente sistema de niveles para determinar la cantidad que un trabajador excluido será elegible para recibir del Estado:
Nivel 1: Los trabajadores excluidos pueden recibir un beneficio de $ 15,600 (que se calculó en $ 300 por semana durante 52 semanas, que es casi un tercio menos que el subsidio de reemplazo de salario promedio para los trabajadores desempleados en este momento) si se encuentran dentro de estas categorías:
- Aquellos que presentaron una declaración de impuestos para 2018, 2019 o 2020 utilizando un Número válido de identificación de contribuyente individual (ITIN) de EE. UU.
- Aquellos que pueden verificar mediante carta de un empleador, recibos de pago válidos, declaración de salario, aviso de salario, W2 o 1099 que muestre al menos seis semanas de trabajo desde el período de seis meses anterior a la fecha en que el solicitante certifica que se convirtió en elegible para los beneficios.
- Quienes puedan aportar documentos a determinar por el Comisionado de Trabajo.
Nivel 2: Los trabajadores excluidos reciben $ 3,200 (la misma cantidad de pagos de estímulo federal durante la pandemia, que fueron $ 1,200, $ 600 y $ 1,400.
- Bajo el Nivel 2, los trabajadores excluidos que no pueden proporcionar los documentos requeridos para recibir los beneficios del Nivel 1, pero que pueden certificar su identidad y residencia, pueden recibir un beneficio de $ 3,200 si pueden mostrar una prueba alternativa de elegibilidad relacionada con el trabajo, según lo determinado por el Comisionado de Labor.
Aprueban presupuesto estatal en Nueva York para el año fiscal 2022



























