EDITORIAL
El tema de la cantidad de basura y desperdicios que genera la Ciudad de Nueva York es realmente alarmante y requiere atención inmediata, de todos los sectores de la sociedad para que deje su corona como la ciudad que más desperdicios produce en el planeta entero.
La basura es producida de diferentes maneras, mediante la falta de responsabilidad de los consumidores, la falta de reciclaje en los hogares y negocios, el desperdicio de comida y productos comestibles de parte de supermercados, restaurantes, negocios de expendio de comida a todo nivel, la mendicidad que promueve la acumulación de basura en lugares inapropiados, con mayor incremento de pestes de cucarachas, ratas y ratones etc., etc.
El Alcalde de Blasio ha promovido la iniciativa Cero Desperdicios para el 2030 y esto es más que necesario, pero se requiere una campaña educativa más extensa y agresiva, porque actualmente solo se está reciclando el diecisiete por ciento, cuando para conseguir el objetivo de Cero Desperdicios, es necesario que se recicle por lo menos el cincuenta por ciento.
Del problema de la acumulación de basura y desperdicios no se salva ni el sistema de trenes de la ciudad. Hace tres años, el Contralor Scott M. Stringer realizó una auditoría y encontró los inadecuados niveles de limpieza en el sistema de trenes de la ciudad, como consecuencia de lo cual las rieles estaban infestadas de basura y ratas.
Para la fecha del informe contraloría encontró que hubo un incremento de costos del 34% para los usuarios, pero con 48% de disminución de empleados para la limpieza del sistema de trenes, dando como resultado el 97% de retrasos en los turnos de limpieza de los mismos. El Contralor Stringer fue directo y dijo: “La MTA constantemente recuerda a los usuarios limpiar sus propios desperdicios, pero da mal ejemplo al dejar tanta basura en las vías del tren durante meses”. “Nuestros auditores han observado las ratas en las rieles y en las plataformas”.
El desperdicio de comida buena es un problema global y Nueva York no es la excepción, pero esto es solo una parte del problema con graves consecuencias planetarias.
Francia dio ejemplo al mundo al aprobar una ley, que si bien entrará en efecto en el 2020, prohibe el uso de platos, vasos y utensilios de plásticos que no son biodegradables. Igualmente desde el 2016 está en vigencia en esa nación una ley que obliga a las tiendas, el entregar al Banco de Comida lo que sobra y que antes botaba a la basura, evitando que se desperdicien alimentos que pueden ser consumidos por personas que los necesitan. Las tiendas que no cumplan esta disposición legal pueden enfrentar hasta $4.500 de multa.
Esta legislación reduce no solo el desperdicio, además la compra y preparación innecesaria de comida extra, asegurando alimentos de mejor calidad y mayor frescura y el manejo de los negocios no como un simple medio de enriquecimiento, pero además como empresas con responsabilidad social y ecológica.
Los negocios de comida en general promueven el desperdicio, no solo de alimentos preparados, de no reciclar apropiadamente, pero además del desperdicio de insumos que están afectando gravemente al planeta, como el uso indiscriminado de plásticos en forma de cubiertos, contenedores, pajillas para bebidas, fundas plásticas, etc., etc., etc. y lo peor de todo es que los consumidores no dicen nada y no muestran interés en ayudar a salvar el planeta.
En el planeta se desperdician un tercio de la comida preparada, en Francia 66 libras de comida por persona anualmente y en Estados Unidos 200 billones de libras al año. En el desperdicio Estados Unidos es indudablemente el campeón mundial y la ciudad más densa de la nación, Nueva York se lleva la corona.
Se requieren cambios legislativos importantes para lograr la reducción de desperdicios necesaria para ayudar al planeta, con mayor educación y políticas para reducir las cantidades de desperdicios. Es necesario construir una infraestructura que facilite la aplicación del nuevo proyecto, especialmente con la comunidad latina, que incluya mayor reciclaje y uso de desperdicios orgánicos.
El incremento en el uso de la tecnología ha motivado la reducción de papel y por otro lado ha ayudado a exponer los problemas de la basura, el uso indiscriminado de plásticos, etc., etc., a través de las redes, de lo cual la mayoría de consumidores no se enterarían debido a los intereses de los medios de comunicación masivos, que tienen compromisos con sus clientes, como las embotelladoras de bebidas, que deberían pagar una multa por cada recipiente plástico que se encuentre en ríos, mares y océanos del planeta.
Actualmente 1.5 millones de neoyorquinos dependen del Banco de Alimentos y la ayuda proviene de donaciones de alimentos que permiten habilitar comedores y despensas para atender a gente en necesidad.
Prácticas progresista de reducción de desperdicios, distribución de comida y reciclaje para Nueva York, presenta un verdadero reto para que los legisladores demócratas, que son la mayoría en la ciudad, demuestren con hechos su prédica de equidad social, ayudando a los más necesitados con lo que innecesariamente se desperdicia y se desecha.
Ya sea que su negocio esté en la industria alimenticia o no, ya sea que planee hacer una diferencia a nivel individual o como miembro de un equipo o comunidad, hay opciones para donar comida que se va a desperdiciar, hay opciones para educarse sobre reciclaje, uso de desechos comestibles y muchas cosas positivas para hacer de la Ciudad Nueva York líder mundial.


























