Una oportunidad para reflexionar

EDITORIAL

En la entrega de los Grammy Latinos de este año se puede apreciar una importante variedad de artistas, géneros musicales, tendencias, fusiones pero es ante todo una muestra del gran talento creativo de los latinos.

De diferentes nacionalidades, sexos, tendencias, edades, los nominados y premiados, que integran un grupo muy diverso de artistas establecidos y nuevos, demuestran la cada vez más fuerte tendencia a romper fronteras y globalizarse.

Es imposible negar que detrás de la mayoría de eventos para premiar y rendir tributo, existe una primordial motivación económica. Ahora bien, la Academia Latina de la Grabación, no solo que está presentando sus reconocimientos, incluso reconocimientos especiales, a artistas que como Carlos Vives de Colombia y Alejandro Sanz de España, han realizado una importante contribución personal a causas humanitarias y ecológicas y eso es digno de aplauso, porque demuestra que tienen méritos no solo artísticos, pero fundamentalmente de responsabilidad social para ser reconocidos.

Carlos Vives por su parte, ha recibido reconocimientos por su trabajo humanitario, particularmente con comunidades indígenas y afrodescendientes, por quienes ha trabajado para proteger, preservar y promoverlas, ya que se encuentran en peligro así como su hábitat y el español Alejandro Sanz a apoyado proyectos con varias organizaciones de asistencia como Médicos Sin Fronteras, Save the Children y Greenpeace, entre otras. Esto realmente merece apoyo y contrasta con la lastimosa información sobre los artistas que esconden sus fortunas en paraísos fiscales para evadir impuestos, cuando tienen cuentas millonarias.

La corrupción se ha filtrado en todos los niveles de la sociedad y el mundo de la farándula y el espectáculo no se libra de ello, sin embargo, la entrega de estos premios deben ser una oportunidad para sopesar la gran importancia y el impacto de los latinoamericanos en este país.

Como en alguna ocasión lo denunció el artista puertorriqueño Willie Colón, estos premios no son una cuestión de talento, ni de récord de ventas  o difusión radiofónica, es un asunto de dinero y de mercadeo, de nombres y la reputación creada alrededor de ellos. Puede ser parte de una realidad, pero también se puede sacar ventaja de ella para beneficio de la gran comunidad latina conformada por más de cincuenta millones en esta nación.

El capital creativo que a su vez genera un impresionante capital económico, -basta mirar las ventas de los principales nominados y hacer la suma-, es un referente importante para comprender el impacto rotundo de la comunidad hispano-hablante, a la cual estos artistas representan y de la cual se mantienen. Sin embargo, de parte de los artistas como grupo, no ha habido un respaldo efectivo y real a problemas tan graves como la problemática migratoria de sus fans y miles de seguidores.

Con la influencia que tienen, los artistas y las millonarias empresas discográficas que los representan, quienes han demostrado su poderío y basta ver la cantidad millonaria que recaudó Jennifer López para Puerto Rico, podrían tener una influencia decisiva motivando e impulsando una reforma integral para millones de personas, en lugar de que la comunidad latina se humille y se conforme con soluciones temporales como los TPS y el Acta de los Soñadores, que no da beneficio permanente y favorece a menos de uno de esos once millones sin estatus legal.

Si bien la Academia Latina de la Grabación, entidad que organiza y entrega los Grammys Latinos, no es una entidad cultural, su labor sirve como una importante plataforma de exposición del universo del talento iberoamericano, por la publicidad y difusión tan fuerte que realizan del evento.

Por otro lado la realización del evento, que ya estaba planificada desde hace tiempo, se realiza en Las Vegas, una ciudad golpeada por la muerte en forma drástica, que necesita un apoyo y ahí se hace presente la comunidad latina, para promoverla como lo que siempre ha sido, la ciudad centro del glamour y el espectáculo.

Sin dejar de comprender los intereses económicos detrás de estos y otro tipo de premios, incluso en la misma comunidad latina del área Tri-Estatal, algunos de ellos totalmente desprestigiados por ser entregados a quienes compran una mesa para la cena para garantizar recibir galardones, acentúan el problema de la mediocridad, el oportunismo, el palanqueo y el compadrazgo que envuelve a estos tributos.

Es interesante analizar a los miembros del comité que realiza la selección y votación, son directivos de las empresas discográficas, que votan en bloque a favor de sus clientes los artistas, entonces se originan cuestionamientos que son parte del proceso reflexivo y del análisis colectivo.

Y a pesar de que se acumulen premios, las nuevas generaciones, profesionales y gente con criterio, saben distinguir la naturaleza de los premios, el récord profesional y académico de quienes los entregan y la transparencia en su manejo financiero.

El trabajo de los medios informativos tiene un rol importante, ya que mayoritariamente se hacen eco de las tendencias marcadas por las grandes empresas, que invierten en campañas publicitarias para mantener el negocio de pie y de los artistas, que compran más publicidad en los medios y por lo tanto reciben tratamientos preferenciales como clientes.

Hay una gran necesidad de promover la auto-educación, a través de la lectura, el análisis, el debate, de un sentido más crítico entre el público latino, para que pueda enfrentar con eficiencia los retos globales que ya están aquí.

Los Latin Grammy deben ser ante todo, una oportunidad para reflexionar sobre los aportes latinos, la importancia de la diversidad y la responsabilidad social de los artistas y las grandes empresas que les promocionan.

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