EDITORIAL
La comunidad latina en la ciudad de Nueva York es esencial y forma parte de ese tejido estructural que a lo largo de los años se ha venido destacando, por lo tanto, representa grandes desafíos para el nuevo alcalde electo Eric Adams.
Este fenómeno del creciente voto latino, sus demandas, exigencias y la nueva mirada político-electoral, se sustenta en el hecho de que, el acto de adhesión hacia un liderazgo se realiza a través de un intercambio valórico, que Adams supo desarrollar durante su campaña con un discurso biográfico, al crecer en la pobreza en el sur de Queens.
Ese mismo electorado latino fundamentalmente buscó la construcción y el reforzamiento de su identidad y de esa forma proyectar sus deseos, sus miedos, sus necesidades, sus esperanzas, para que la nueva era que liderará desde el primero de enero Eric Adams, presumiblemente esté dispuesto a satisfacerlas en mayor medida.
Y aunque durante su campaña se refirió abiertamente a las preocupaciones de la comunidad latina y los neoyorquinos en general, tales como la criminalidad, reforma policial, vivienda asequible, educación, salud, empleo y la recuperación de la ciudad tras la crisis que ha dejado la pandemia del COVID-19, los latinos sienten que no han sido verdaderamente escuchados con la debida relevancia que merecen.
Para el electorado latino, el candidato es un proyecto que manifiesta los mismos valores con los que se enfrenta. Al momento de elegirlo les dará sentido, puesto que se considera como un espejo donde se encuentran reflejado.
Nuestra decisión entonces nos dice quiénes somos y también le dice a los demás acerca de la razón que impulsa a la comunidad a institucionalizar ese proceso de construcción de identidad.
No debemos pasar por alto un hecho verdaderamente crucial. Hasta ayer la visión sobre el electorado latino era la de un grupo prácticamente inmutable, apenas diferenciado por unos escasos rasgos de género, de edad, de ingresos, de educación y etnografía básica.
Hoy en día, ese importante electorado a nivel nacional se ha fortalecido en decenas, cientos y hasta miles de personas con intereses cada día más particulares en posición de su realidad social, política y económica.
La comunidad latina de a pie está plenamente convencida que el alcalde electo debe estar acorde a sus necesidades, ya que ellos representan un importante aporte al desarrollo económico de la ciudad.
Después de la difícil situación que hemos pasado como comunidad por la crisis sanitaria y la creciente crisis socioeconómica, los latinos nos vamos a enfrentar a diversas alternativas, pero necesitamos certezas para determinar qué es lo que realmente nos importa, que necesitamos realmente para ir construyendo identidad y qué es desechable.
La comunidad latina hoy más que nunca siente la necesidad de tener incidencia en la participación ciudadana para concretar un plan claro sobre sus necesidades, sobre todo, para apoyar a los inmigrantes, tanto documentados como indocumentados; a tener mayor acceso a los servicios de la ciudad para que puedan tener una mejor calidad de vida, al tiempo que promuevan apoyo legal, y dar la representatividad que los latinos se merecen.
La comunidad latina aspira a tener igualdad de derechos, a tener empleos dignos, al igual que inversión en educación de calidad, entendiendo así, el valor que los inmigrantes indocumentados merecen al realizar trabajos esenciales en el punto más álgido de la pandemia.
La comunidad latina, hoy se adhiere a una causa, una propuesta emocionante, épica, un grito de batalla, que representa y que los incluye hacia un propósito.
Para centenares de latinos en la ciudad de Nueva York, lograr una estabilidad financiera continúa siendo una lucha interminable, los costos de vida cada vez son más altos y los salarios son mínimos, por lo tanto, es necesario que se brinden medidas de ayuda para aliviar la carga financiera.
Gran parte de la economía de la ciudad de Nueva York es producto del dinamismo económico que representa la mano de obra de la comunidad latina.
No obstante, con lo mínimo que se puede retribuir es con brindarle solución a algunas necesidades básicas, como viviendas asequibles, avance educativo y económico, igualdad de derechos civiles, atención médica de calidad.
La elección de Eric Adams como alcalde, es el espejo que necesitamos para devolvernos la identidad perdida o quizás jamás encontrada, Nuestro voto como comunidad es el pasaporte de identidad en este momento, porque tenemos que pensar en nuestro futuro, en nuestro propósito, en nuestra causa inspiradora, en lo que nosotros significamos, en lo que nosotros como latinos valemos.
Haber decidido que Adams sea el próximo administrador de la ciudad más importante de Estados Unidos, es para los latinos un símbolo que representa un valor o un compendio de valores, que nos identifican, dándole a nuestro voto un verdadero valor electoral hacia el cambio.
La comunidad latina espera que cumpla todo lo que Eric Adams dijo y prometió durante su campaña, y que se termine de una vez por todas la histórica subrepresentación y subvaloración en la que han vivido por décadas miles de latinos en la Gran Manzana.
https://impactolatino.com/demandas-de-los-latinos-en-la-ciudad-de-nueva-york/


























