Una economía que se desploma poco a poco

La economía del país está en un problema serio después de sendas caídas en el mercado de valores de New York. A inicios de la semana, Standard & Poor redujo su volumen en 2%, mientras que Nasdaq cayó 4% y Down Jones perdió 890 puntos o 2.08% de su valoración.

A pesar de toda la perturbación que ha causado en la economía nacional, Donald Trump, quien fue hallado culpable por violaciones injuriosas por un jurado y hoy es presidente de la República (Humm, que ironía), no ha dado brazo a torcer en sus planes de castigar a propios y extraños.

El incremento de cuotas arancelarias contra China se alcanza a entender, pero “garrote” contra Canadá, México y recientemente contra la Unión Europea no cabe ni en la mente del más insensato.

Adicionalmente, su más ferviente aliado multimillonario, Elon Musk, quien hoy dirige el Departamento de Eficacia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés), no hace más que destrozar el sector laboral federal, al cual tocó construirla de pies a cabeza y por muchos años para que la burocracia muestre mayor profesionalismo y eficacia.

No conforme con el daño que hace a los trabajadores federales y a sus familias, Musk ahora está empecinado en debilitar el programa de Seguro Social, Medicaid y Medicare. Mientras tanto, sus autos Telsa, “dícese” inteligentes, siguen causando problemas en las vías locales y nacionales.

Todos los problemas que nos trae el “trumpismo” no es nada nuevo. Cien años atrás, nuestro país pasaba por un proceso similar. Así como hoy, los monopolios habían sellado su estampa a nivel nacional y mundial, generando alza en los productos y mercancías de todo tipo a través de la imposición arbitraria de los precios.

El presidente Calvin Coolidge (1923-1929) no supo desacelerar el abuso desmedido de las empresas privadas. Por el contrario, fomentó el monopolismo por medio de políticas liberales que destrozó a la sociedad civil.

El resultado fue la Caída de la Bolsa de Valores de New York el 24 de octubre de 1929. El mercado de valores de comprimió, inmediatamente se inició la fuga de capitales a paraísos fiscales, el desempleo inundó el mercado laboral y el país entró en una crisis económica histórica.

Su sucesor, Herbert Hoover, no hizo más que implementar políticas proempresariales y monopolistas que sólo dislocaron aún más a la economía del país.

Hoy, lamentablemente tenemos a un presidente altamente volátil que conduce al país como si fuera su propio negocio. No se da cuenta que la sociedad civil es viviente y con necesidades, a cuyas poblaciones hay que estimularlas y no destruirlas.

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