EDITORIAL
Inician oficialmente las celebraciones del Mes Nacional de la Herencia Hispana en Estados Unidos, en cuyo contexto conjuntamente con las inmensas contribuciones y logros de la comunidad latina, surgen grandes cuestionamientos.
Se cumplen exactamente 35 años desde que inició oficialmente el Mes Nacional de la Herencia Hispana en Estados Unidos en reconocimiento a los aportes de los latinoamericanos y durante este tiempo, es indudable el crecimiento numérico y cualitativo de la más variada comunidad de esta nación. También debe ser una oportunidad para reflexionar y evaluar los logros y los nuevos retos de la comunidad, para desarrollar acciones concretas y efectivas para continuar el progreso, considerando la nueva realidad de todos los latinos en Estados Unidos en forma inclusiva.
Estas son sin duda unas celebraciones muy especiales, en medio de la más grande oleada migratoria del presente siglo, la comunidad hispano-hablante enfrenta retos históricos y su liderazgo a nivel nacional está a prueba.
La celebración de las contribuciones a la historia y presencia latina a esta nación, son una fabulosa oportunidad para exponer y compartir lo mejor de cada país, pero además para crear espacios para intercambiar inquietudes y elaborar una agenda de trabajo conjunta, sin excluir a nadie.
El progreso de la comunidad no se define por los logros de un determinado grupo de individuos, pero ellos son un referente importante como inspiración para emular. Y los logros colectivos. ¿Qué hemos logrado en estos 35 años? y ¿cuáles son las metas a corto y largo plazo?
También es importante determinar los nuevos enemigos de la comunidad latinoamericana dentro del contexto continental e internacional. La violencia interna, la falta de fuentes de empleo, la corrupción, la impunidad, las violaciones a los Derechos Humanos y a la Libertad de Expresión, el gran monstruo del tráfico humano, realidades que deben ser seriamente consideradas y analizadas, en el contexto de un proyecto para impulsar el progreso conjunto.
No se trata de negativismo, se trata de asumir la realidad para hacer un diagnóstico y aplicar medidas correctivas. En esto la labor del periodismo de investigación es crucial. La Sociedad Interamericana de Prensa, por sus siglas SIP, una organización sin fines de lucro dedicada a defender y promover la libertad de prensa y expresión en América, integrada por más de 1.300 publicaciones del hemisferio occidental, con sede en Miami, acaba de presentar la lista de los premiados por Excelencia Periodística 2023.
Estos profesionales, que son quienes heroicamente develan los grandes problemas nacionales y continentales, han sido seleccionados mediante la evaluación de 1.286 trabajos, postulados en catorce categorías por profesionales de medios de comunicación de Norteamérica, América Latina, el Caribe y Europa.
Un jurado integrado por miembros de la Comisión de Premios de la SIP escogió a los ganadores y las menciones honoríficas de medios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Francia, México, Panamá, Perú, Puerto Rico y Venezuela.
El periodismo es la esperanza del mundo, porque devela los males de la sociedad para curarla. En ese sentido se requiere no solo un liderazgo sin temor a la controversia, se requiere una comunidad que asuma el espíritu de la crítica constructiva, pero que además exija un periodismo profesional, que presente información veraz, certera y de utilidad.
El periodismo profesional no solo representa seriedad, confiabilidad, además se caracteriza por ser el medio de defensa de los valores más elevados de la humanidad, justicia, paz, integridad, honestidad, libertad. Los verdaderos héroes modernos usan su talento, escriben y develan la corrupción. La comunidad latina de Nueva York debe dejar de lado la utilización de los medios para figuración personal y dar más espacio a los verdaderos asuntos que conciernen, afectan, interesan y ayudan a la mayoría.
Los medios de comunicación profesionales promocionan la riqueza cultural de los latinos durante todo el año, no necesitan fechas específicas, pero conjuntamente requieren apoyo a su labor y una reorientación de prioridades.
El liderazgo latino debe comprender que la protesta es parte de la libertad de expresión pero dentro de los parámetros de la civilidad, del respeto propio y ajeno, erradicando la violencia, la ofensa, la calumnia y el uso de medios sin credibilidad como las redes sociales y la avalancha de información sin fundamento que se disemina sin control y sin ética.
Hay un nuevo panorama de la comunidad latina, más diverso y se requiere un nuevo plan de trabajo local y nacional. Las elecciones generales están a la vuelta de la esquina; se requiere dejar la comodidad para promover un nuevo liderazgo, que responda eficazmente a las nuevas necesidades.
Es fundamental continuar la lucha contra los supremacistas nacionalistas, como una demostración efectiva de que los latinos realmente han asimilado el sentido valioso de la diversidad y la riqueza que ésta representa. Estas celebraciones son la oportunidad de comprender, asumir y valorar la diversidad, que es una de las mayores ventajas de los hispano-parlantes
El liderazgo latino debe evolucionar, fortalecerse y continuar construyendo mejores condiciones para que florezca un futuro de seguridad, paz, inclusión y oportunidades para todos.


























