Un viejo problema

EDITORIAL

Según el Concejal Daniel Dromm (D-Jackson Heights, Elmhurst), quien presentó la demanda contra la MTA, los niveles de plomo en la pintura que se descascara sobre los transeúntes y negocios debajo de la estructura de tren 7, son más de cuarenta veces lo que deberían ser a esto se suman los excrementos de paloma acumulados, que caen sobre peatones, viviendas y negocios adyacente al tren.
Según el Concejal Daniel Dromm (D-Jackson Heights, Elmhurst), quien presentó la demanda contra la MTA, los niveles de plomo en la pintura que se descascara sobre los transeúntes y negocios debajo de la estructura de tren 7, son más de cuarenta veces lo que deberían ser a esto se suman los excrementos de paloma acumulados, que caen sobre peatones, viviendas y negocios adyacente al tren.

Vientos electorales soplan en la Ciudad de Nueva York y ello representa el afán de los oficiales electos que buscan reelección, por abordar viejos problemas para lograr el apoyo de los votantes.

Lo importante es que las comunidades más necesitadas se beneficien de esta coyuntura política. Esperanzadoramente esto debería suceder en uno de los sectores no solo con una de las poblaciones étnicamente más diversas a nivel nacional, como Jackson Heights, en donde finalmente un problema de larga historia cobra vigencia, la mala situación de la estructura del tren elevado.

Los residentes y propietarios han estado en peligro desde hace años debido al plomo y otros materiales peligrosos liberados de las estructuras elevadas del tren 7 en la avenida Roosevelt, que han sido descuidadas y mal mantenidas durante décadas.

Empresarios latinos del área han indicado que hace poco tiempo vieron como se renovaba parte de esta estructura adyacente al Parque de Flushing, en la parada de la 111 de la linea de popular Tren 7, seguramente por la realización de grandes eventos deportivos como el Abierto de Tenis, pero que esas renovaciones y reparaciones, particularmente de pintura, no llegó a las estaciones de la 103 hacia las estaciones en la vía a Manhattan hasta la estación más grande que es la de la calle 74, todas estas estaciones sobre la avenida Roosevelt.

Estaciones como Court Square, con una moderna área construida en los últimos años, cuenta con una elegante estación de tren. Parecería una discriminación a los barrios de inmigrantes a lo largo de la misma ruta del tren, es algo obvio que se puede apreciar al viajar en esta ruta de tren.

Los resultados del trabajo de los políticos deberá ser inmediato para lograr los votos deseados, o por lo menos la comunidad estará pendiente de que esos esfuerzos por denunciar, por lograr una solución a un problema viejo, no quede en el olvido.

La comunidad latina afectada por varios problemas de salud, sin una adecuada cobertura médica, no se encuentra apropiadamente educada sobre los riesgos de la exposición a la pintura con plomo, a las heces de las palomas y continúa, muriendo lentamente mientras transcurre su vida diaria bajo las rieles del popular tren, en una zona en la cual los negocios latinos proveen innumerables fuentes de empleo, generan impuestos y actividad económica que beneficia a toda la ciudad.

Se necesitan políticas de control de las palomas a largo plazo. Desalentar a la gente de alimentar a las palomas en las áreas públicas y limpiar el grano derramado alrededor de los elevadores, los molinos de piensos y las áreas de limpieza de vagones. Eliminar las piscinas de agua estancada que las palomas utilizan para el riego. Modificar las estructuras, los edificios y los diseños arquitectónicos para que sean menos atractivos para las palomas.ExclusiónLas palomas pueden ser excluidas de los edificios (en algunos casos con mucha facilidad) bloqueando el acceso a cobertizos interiores y albañilería, alambre inoxidable de 0,6 cm Malla o red de plástico o nylon.

Por otro lado, cuantificar el riesgo de un ser humano de adquirir enfermedad por el excremento de las palomas, es difícil y la mayoría de las enfermedades relacionadas con estas aves, no son obligatorias para las autoridades sanitarias, lo cual sirve como una justificación para que las autoridades de la ciudad no promuevan campañas educativas sobre los riesgos. Pero se debería considerar que los excrementos de paloma aceleran el deterioro de edificios y aumentan el costo de mantenimiento. Grandes cantidades de excrementos pueden no solo matar la vegetación y producir un olor desagradable, que disminuye el valor de los barrios.

Cabe recordar que muchas leyes y la autoridad de transporte, caen bajo la jurisdicción estatal, por ello la responsabilidad es compartida por los asambleístas de los distritos circundantes a la linea del Tren 7.

Que la latinidad no sea usada únicamente como palanca electoral, que sea una oportunidad para servir a una gran comunidad que aporta con su trabajo y su esfuerzo.

 

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