Un Thanksgiving especial

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En medio de las innumerables manifestaciones de violencia fundamentada en las contradictorias posiciones políticas a nivel nacional y los reportes de un creciente número de crímenes de odio y racismo, la nación entera celebra el Día de Acción de Gracias.

Las autoridades de estados y ciudades con diversidad étnica han levantado su voz, para defender los valores sobre los cuales fue fundada la nación. Se ha hecho mención a las luchas que han enfrentado, mujeres, obreros, grupos LGTB, inmigrantes, defensores de los animales y del medio ambiente, de los Derechos Humanos y de las Libertades Civiles.

Nueva York, sin cuestionamiento alguno, es una ciudad especial, desde sus orígenes, como primera capital de la nación, por ser el puerto de llegada de todas las razas del planeta, que la han convertido en la Capital del Mundo, no se ha callado, abierta y frontalmente ha manifestado su apoyo a los inmigrantes, como era de esperarse.

Desde hace siglos las diferentes oleadas de inmigrantes han enfrentado la discriminación, en su momento lo vivieron irlandeses, griegos, italianos, que con el tiempo han conformado comunidades poderosas económica, política y culturalmente. Para ellos no es nuevo, sin embargo las tendencias extremistas se encuentran tan concentradas que incluso se están atacando a comunidades tan afianzadas como la judía, algo sin precedentes en la historia.

Las posiciones se han radicalizado. Las protestas contra el presidente electo, en lugar de ablandar la situación parece empeorarla. Reclamos inesperados, en lugares y formas inapropiadas, entre otras cosas, están incentivando una posición extrema.

La manera más inteligente es trabajar por la via legal, con leyes de protección a nivel local, como lo ha hecho y lo va a reforzar la ciudad de Nueva York. La forma inteligente es trabajar con los órganos legislativos en donde si bien no hay un mayoría, políticamente hablando, existe una representación que tiene una obligación moral ante su fallida presencia.

Todos los congresistas demócratas que durante las últimas administraciones han estado en el cargo y que han sido ineficientes logrando la aprobación de una Reforma Migratoria, tienen que demostrar la eficacia del partido que clama apoyar a los inmigrantes y mayorías, mientras solo Dios sabe, a quien realmente rinden cuentas.

En ese sentido se hace indispensable que cambien las leyes sobre los términos de servicio de los congresistas, que al parecer llegan a sus cargos en forma vitalicia, con consecuencias nada saludables para la democracia de la nación.

Los medios de comunicación debemos estar más atentos y monitorear muy de cerca el trabajo del cuerpo legislativo a nivel local, estatal y sobretodo estatal. ¿Qué proyectos de ley se proponen?¿Qué legisladores los respaldan? Es necesario publicar los nombres de los legisladores que se oponen a las leyes que favorecen a nuestras comunidades y cuestionarles, crear puentes de diálogo.

El trabajo con los congresistas no es nuevo, pero en el pasado y parece que esa va a seguir siendo la tendencia, se ha encaminado a favorecer únicamente a ciertos grupos de inmigrantes. Estos favoritismos, que igualmente se reflejan en los principales canales televisivos y demás medios de comunicación, han generado un rechazo de las numerosas minorías al interior de las ya llamadas minorías.

Mientras continúan fomentándose los nacionalismos excluyentes entre las comunidades latinas, -en donde salen ganando los que creen que por ser muchos tienen más derechos, o porque tienen representantes de sus países pueden manipular a favor únicamente de sus connacionales de países extranjeros,- el beneficio de todos está en riesgo. Existe una franca facturación de intereses y eso no debe continuar.

Se hace urgente iniciar un proceso de integración interno y ello no significa tomar ventaja de lo que cada comunidad ha conseguido, sino de lograr trabajar conjuntamente, por y para la comunidad, dejando de lado la adulación a los gobiernos e intereses extranjeros.

Igualmente que el trabajo de los representantes diplomáticos sea en favor de sus connacionales, pero no para adular ni para promocionar a los gobiernos de cada país, sobretodo cuando las comunidades se están beneficiando de programas pagados con los impuestos de los estadounidenses, como el caso de OSHA.

Que el rechazo a la división, al racismo y a los crímenes de odio, no sean únicamente parte de discursos demagógicos de una Nueva York que pronto elegirá nuevas autoridades. La circunstancia que atraviesa, al igual que el resto de la nación, no debe ser usada para palanquearse el respaldo popular. Que este sea ganado en base a trabajo arduo, a obras, a hechos reales y concretos.

Que este Día de Acción de Gracias se reúna espiritualmente la gran familia latinoamericana y que en cada mesa de la nación se recuerde esa primera cena, en donde los nativos y los inmigrantes ingleses dieron juntos gracias a Dios por los alimentos y la bondad de un Nuevo Mundo.

Happy Thanksgiving!

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