Un liderazgo alarmantemente cuestionable

EDITORIAL

En su trabajo informativo, el semanario Impacto desde el inicio de la pandemia del Covid-19 en Nueva York, ha ofrecido en cada una de sus ediciones, una serie de notas investigativas enfocadas a ofrecer información sobre recursos de ayuda a la comunidad latina a nivel de negocios, alimentos, asistencia médica, ayuda legal, oportunidades de empleo y una serie de información para obtener ayuda eficaz, cercana y gratuita durante la difícil crisis que sorprendió y convirtió a esta ciudad en epicentro de la pandemia.

Como parte de este trabajo se investigó sobre la reacción del liderazgo latino local ante la crisis, representado en las más conocidas entidades y organizaciones del área, el objetivo era resaltar el espíritu de solidaridad, unidad y hermandad entre la comunidad latina frente a la crisis humanitaria provocada por el coronavirus.

Usualmente la parte más visible del trabajo comunitaria se percibe a través de las actividades más grandes, más coloridas, como es el caso de los desfiles y festivales nacionales, así como de las entidades que los organizan, los cuales tienen como objetivos específicos, preservar y promover las tradiciones culturales, presentando una muestra de ellas en las celebraciones nacionales más importantes de cada país. Sin embargo, al conocer de casos individuales, de miembros de la comunidad latina, que están ayudando a la gente, sin tener un historial de décadas de trabajo y sin tener los recursos financieros que sí tienen estas grandes organizaciones, se puede claramente apreciar el abismal contraste que denota una falta total de liderazgo.

Ha sido posible apreciar la diferencia en los niveles de desarrollo de las comunidades latinas de la ciudad, por ejemplo en el caso de la comunidad puertorriqueña, que es la más antigua, una de las más activas políticamente, que obtiene y maneja grandes presupuestos y recursos, que cuenta con una respetable diversidad de entidades, pero que no trabajan conjuntamente y que no refiere las ayudas de unas a las otras, tampoco las ayudas de los gobiernos locales o estatales. Cuando se observa el trabajo del Desfile Nacional Puertorriqueño, que es el más llamativo, que es gigantesco, que paraliza la ciudad, pero que ni en su sitio web tiene información de recursos y ayuda, realmente es cuestionable no solo el liderazgo, si no la autenticidad de sus objetivos que son básicamente, ayudar a su comunidad.

Cuando los latinoamericanos ven que se cancelan eventos como estos majestuosos desfiles y festivales nacionales, que son el orgullo de todos, se puede tener una sensación de vacío, de impotencia, de frustración, de dolor, porque quizás no había una escala para comparar y valorar lo que realmente es básico, si el baile y el festejo o el trabajo, la comida, la salud y la vida. Por eso es importante aprender más, compartir más, promocionar más, sin esperar que los medios busquen o llamen a la puerta de cada agrupación. Por el contrario son estas las que deben darse a conocer, romper barreras, construir puentes, erradicar ese pensamiento de que con trabajar con dos medios, que aparentemente tienen mayor convocatoria ya todo está hecho. La eficiencia exige mucho más que eso y la tecnología ha puesto ha disposición de todos, incluso más durante esta pandemia, una serie de recursos que permiten una mayor y mejor comunicación, no solo local, mundial, así que ya no hay pretextos.

La sociedad debe comenzar a reorganizarse, a adaptarse y re acomodar su forma de trabajo, las entidades comunitarias no son la excepción y esta crisis ha planteado un serio reto al liderazgo latino local, que en términos generales se ha vuelto ocioso y deja todo a los oficiales electos, pero que a la hora de la verdad demuestra que el pueblo, que son la mayoría, solo les sirve para llenar eventos a fin de lograr más auspicios.

Alguien trata de justificar diciendo que “como la comunidad puertorriqueña es la comunidad latina más antigua de la ciudad de Nueva York, tiene una diversidad de organizaciones que trabajan en temas muy puntuales en cada condado y cubriendo diferentes aspectos y que el Desfile Nacional Puertorriqueño durante la pandemia se ha dedicado a redirigir la ayuda a estas organizaciones, que enviaron un comunicado pero no a todos los  medios”, entonces hay un problema de mal manejo de la información, o discriminación a los medios, ese es un grave problema, porque la única beneficiada con la información es la comunidad.

Hemos hablado con miembros de la comunidad y revisado los sitios web de organizaciones de países como Paraguay, Chile, pero un trabajo de ayuda, aún cuando no sea su objetivo como entidad, es hasta el momento de cierre de esta edición totalmente nulo, incluso de aquella entidades que en celebraciones se afanan enviando saludos por email, no han dicho una sola palabra de ayuda durante la crisis, para sus propios connacionales. Otros se han escudado en el trabajo de los empleados consulares.

Los medios continuaremos con la misión de amplificar el trabajo de las entidades, pero además con la muy importante tarea de presentar elementos de juicio y pruebas para promover el cuestionamiento, el auto-análisis, la reflexión, que son requisitos para promover un progreso sostenido y actualmente más necesaria que nunca antes.

No todas las organizaciones tienen como objetivo ayudar durante una pandemia, pero que parte de la victoria contra el coronavirus sea el haber aprovechado esta crisis para expresar solidaridad, orgullo latino, y respaldo a nuestros hermanos y hermanas, particularmente los más vulnerables.

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