EDITORIAL
Las críticas frontales de Bloomberg a Trump no han sido únicamente a nivel de palabras, el liderazgo global que el ex alcalde neoyorquino ha adquirido es innegable.
Su exitosa trayectoria a nivel empresarial, las innovaciones y logros durante su mandato como alcalde, la extensa labor filantrópica y la oposición frontal y efectiva a Donald Trump, son poderosas razones para considerar la candidatura de Michael Bloomberg como una determinante en el panorama político nacional.
No se trata de una guerra entre millonarios, -además en ese campo Bloomberg gana por mucho a Trump-, se trata de una leyenda viviente que ha demostrado con efectividad el eficaz manejo de una ciudad que por tamaño y diversidad, equivale a un país entero.
Es posible que críticos, analistas y mucha gente a nivel nacional e internacional puedan dar una opinión sobre Bloomberg en base a lo que han leído o escuchado, pero los neoyorquinos conocen de primera mano su trabajo y por éste lo re-eligieron dos veces, para un total de doce años, que fue lo permitido por ley, caso contrario probablemente lo habrían elegido en forma vitalicia.
Los cambios que introdujo Bloomberg a la ciudad fueron contundentes, no solo el haber recibido una ciudad destruida en una de sus áreas vitales, -la financiera-, moral y psicológicamente afectada por un ataque totalmente imprevisto, devastador, que cobró en minutos la vida de más de tres mil personas, que debió soportar durante meses un doloroso proceso de sanción y de reconstrucción, que solo gracias al liderazgo y visión de Bloomberg fue posible lograr exitosamente.
Una muestra de ello es el monumento de 9/11, un monumento-museo de recordación, que deja perplejo a quien lo visita, una área que se volvió a levantar de las cenizas para convertirse en un centro turístico futurista. Los cambios progresistas que Bloomberg introdujo, se pueden apreciar no solo en las innumerables obras públicas por toda la ciudad, como la bellamente impresionante estación de Fulton, lo más importante fue el sentido de inclusión que se vivió durante su administración, el cual benefició particularmente a las llamadas minorías.
Michael Bloomberg nos enseñó que el capital más importante de una sociedad es la gente, que cada persona tiene algo bueno e importante que aportar, sin importar su origen nacional, su raza, su sexo, ni ninguna otra característica que no sea su talento, su deseo de trabajar, de superarse pero al mismo tiempo de que ese talento y esa superación se refleje en la comunidad.
No se trata solamente de que Bloomberg incluyera a varios latinoamericanos en su administración y no en puestos de segundo o tercer rango, Bloomberg nombró a varios comisionados de origen latino, pero no por ser latinos, si no por su preparación, por su decisión de trabajar, de hacer y de dar lo mejor de sí mismos para su progreso y el progreso de toda la ciudad.
Desde su historia personal, hasta la proyección global que tiene Michael Bloomberg, es una inspiración para que toda América recobre la esperanza y luche por un porvenir de igualdad, de justicia, de progreso, de respeto y tolerancia. Bloomberg es mucho más que un empresario exitoso, que ha creado un imperio económico, lo ha hecho mediante el respeto a sus trabajadores, a la dignidad humana, pagando salarios más que justos, comprendiendo que el bienestar de los trabajadores es la garantía de la lealtad y del éxito de una empresa.
La capacidad de negociación, el poder de convocatoria, la facilidad de trabajar con los diferentes partidos, sin tendencias extremistas, sin intereses mezquinos, proyectándose siempre a ideales de bienestar común, la capacidad de trabajar con todos y de dar a cada uno su valor sin menospreciar a nadie, sin excluir, sin discriminar, le hacen un líder respetado, cuyo poder radica en la credibilidad y en la eficiencia.
La alcaldía para Michael Bloomberg fue una empresa en la cual tuvo la capacidad de embarcarnos a todos y de inspirarnos, fue una experiencia que además le inspiró a él mismo a proyectarse a nivel global, construyendo coaliciones, alianzas, llegando a consensos sin imponerse y tomando decisiones basadas en estudios, en diálogo, en análisis.
En medio de un ambiente donde reina la codicia, Michael Bloomberg demuestra con hechos que su capacidad empresarial le da una independencia envidiable, gracias a la cual no se ven comprometidos sus valores, su capacidad de trabajar en el sector privado y el público y de juntarlos en grandes proyectos, es una habilidad que solo se desarrolla en años.
Michael Bloomberg en esta nueva empresa se enfrenta a grupos muy poderosos, que tienen comprados a los defensores de sus intereses en Washington, por ello requiere del apoyo unánime de quien comparta valores superiores por la vida, el progreso, la justicia social y la igualdad de oportunidades.
Una amplia coalición de universidades, ciudades, empresarios, organizaciones benéficas, fundaciones, ciudadanos, inmigrantes, respaldan el trabajo ya realizado por Bloomberg, quien ha demostrado que desde el gobierno, sí se puede mejorar la vida de las personas y que se puede lograr un mundo mejor.


























