Un gran potencial

EDITORIAL

La crisis provocada por el éxodo de inmigrantes a Nueva York desde inicios de la primavera, se encuentra en una nueva etapa. La situación ha afectado a todos los neoyorquinos, comenzando por el uso de los recursos financieros de la ciudad, que provocará recortes de servicios, como el mismo alcalde advirtió.

El alcalde, quien inicialmente solicitó una ayuda de $4.2 mil millones, afirmó que continuará luchando por más, mientras tanto, reconoció que es necesaria una Reforma Migratoria y que eso es parte del rol del presidente en la Casa Blanca, quien por su parte ha incumplido la promesa de dar un alivio migratorio en su primer año de gobierno.

Parecería que la permisividad hacia el ingreso ilegal de inmigrantes por la frontera, fue un mecanismo para satisfacer la necesidad de mano de obra barata, fácilmente explotable, después de la pérdida de trabajadores durante la pandemia. Parecería que para Estados Unidos es más conveniente otorgar permisos de trabajo para que los solicitantes de asilo ingresen rápidamente al mercado laboral, que aprobar una Reforma Migratoria para millones de indocumentados.

El alcalde al igual que varios políticos, -entre ellos varios latinos-, han estado desde el principio en la Autoridad Portuaria recibiendo a los inmigrantes. Con ello han enviado un mensaje usado por coyoteros y traficantes humanos, para promover su jugoso negocio de la inmigracion ilegal entre personas humildes e ingenuas, quienes ven como en Nueva York las principales autoridades dan la bienvenida a quienes cruzan ilegalmente la frontera y les ofrecen todo tipo de ayuda. Es un estímulo inmenso para endeudarse, abandonar su tierra y su familia e iniciar una epopeya a precios exorbitantes, que incluyen sus propias vidas inclusive.

La propuesta de la administración Adams, forzada por la insostenible realidad de mantener eternamente a los asilados en hoteles y albergues sin ofrecerles recursos para su estabilidad económica y legal, ha reconocido la necesidad de superar esa primera etapa.

Es innegable que en el camino se han beneficiado algunos allegados de funcionarios municipales, a quienes se les han concedido fondos para ayudar en la asistencia a los inmigrantes. El alcalde y su comisionado de inmigración en algún momento deberán explicar públicamente cuáles fueron los criterios en los que se fundamentó la repartición de fondos.

El liderazgo latino en la administración Adams debe reflexionar seriamente sobre el momento histórico que atraviesa la ciudad y mostrar todos esos valores de inclusión, justicia social e igualdad que profesa, sin caer en los supremacismos nacionalistas que favorecen solamente a sus países de origen. El precio podría ser demasiado alto, no en términos electorales y coyunturales a corto plazo, si no en algo mucho más importante, como es el desprestigio de la integridad de todo el liderazgo latino a nivel nacional.

Adams y su equipo también están demostrando la importancia de los socios corporativos y de las instituciones filantrópicas, que están aportando al Fondo de Ayuda para Solicitantes de Asilo.

Son innegable los esfuerzos de la colosal operación que súbitamente debió ejecutar la administración Adams, para coordinar una respuesta inmediata a la llegada masiva de solicitantes de asilo y son comprensibles los errores y ajustes para hacer funcionar algo que nunca antes en la historia de la ciudad se había requerido.

Ninguna otra ciudad en la nación podía haber respondido a ese nivel, primeramente por la mentalidad y la conciencia de los neoyorquinos sobre los orígenes inmigrantes de la ciudad y por el poder económico y político que posee, el cual está desigualmente distribuido, con grandes y abismales contrastes entre clases económicas y grupos nacionales.

La llegada masiva de inmigrantes forzó al alcalde de Nueva York y a sus colaboradores, a visitar la frontera para comprender de primera mano lo que permanentemente enfrentan los estados del sur, hubiese sido oportuno que también visiten la frontera sur de México, para constatar la forma como ahí se trata a los inmigrantes que llegan de centro y sudamérica.

El plan de Adams no explica cómo la administración planea trasladar a los inmigrantes sin hogar a viviendas más permanentes, ni hasta cuándo continuarán pagando los elevados precios de los hoteles. Los propietarios de esos negocios deben estar muy agradecidos con la administración municipal, ya que el alcalde lo confirmó diciendo que para dar refugio a los solicitantes de asilo,: “hemos abierto noventa y cuatro hoteles de emergencia”.

El anuncio del alcalde coincidió con la publicación de un informe del contralor de la ciudad, Brad Lander, quien en su conclusión final dice que, los costos de ofrecer albergue a miles de nuevos inmigrantes, son significativos y que se proyecta continuarán por los próximos años, por lo cual la ciudad debe enfocarse en ayudar a quiene buscan asilo, a aplicar por un estatus legal, permisos de trabajo y vivienda permanente para que logren estabilidad económica, para lo cual se debe reducir dramáticamente el tiempo de permanencia en los albergues y dar espacio a recién llegados, ahorrando los costos de abrir nuevos albergues de emergencia.

En su informe el contralor culminó diciendo que las nuevas oleadas migratorias, tienen el potencial de contribuir grandemente a la vitalidad económica y cultural de la ciudad. Eso lo comprobará la historia.

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