Al cierre de esta edición se realizaban los funerales del policía Randolph Holder en la catedral Greater Allen de Nueva York. El oficial de 33 años fue asesinado por un criminal con un largo historial delictivo que incluía drogas, este último punto genera una serie de interrogantes sobre el sistema de justicia y además sobre el sistema carcelario, que según los números, demuestra no dar abasto para sostener tantos reos y adicionalmente las estadísticas apuntan a que entre los crímenes que llevan a la gente a la cárcel, el de uso y comercialización de drogas ilegales es el de mayor crecimiento.
Es una realidad, existe una superpoblación en las prisiones de Estados Unidos, producida en gran parte por los arrestos relacionados con las drogas, un fenómeno creciente a pesar de los esfuerzos de las autoridades ya que la poderosa industria internacional de drogas, diariamente utiliza medios más sofisticados para su funcionamiento, medios que incluyen el internet y las redes sociales, sin que eso excluya otros como el mundo del espectáculo, el cine y la televisión.
Las sofisticadas formas para la producción de drogas sintéticas de distribución masiva a costos mínimos, está causando estragos y actualmente hasta los mendigos tienen acceso al consumo de drogas, antes exclusivo de las clases pudientes y de los millonarios artistas de Hollywood.
En este sentido las iniciativas legislativas no son suficientes, es imprescindible un trabajo conjunto de todos los sectores sociales, que incluyen a las diferentes instancias de gobierno a nivel local, estatal y federal, así como una mejor comunicación entre las comunidades y los agentes del orden, a quienes se debe entrenar y pagar de tal manera que tampoco sucumban ante la tentación de soborno, con castigos ejemplares para los infractores.
Sí, es necesaria una revisión del funcionamiento del sistema carcelario a nivel nacional y la solución, a pesar de que esa es la dirección a la que apunta el presidente Obama, no es vaciar las prisiones para extraditar a los reclusos extranjeros convictos por drogas. Esta medida creará y heredará un muy grave problema al interior de los países, que en su mayoría no pueden manejar ni siquiera sus propias poblaciones carcelarias, peor aún absorber a criminales extraditados del extranjero.
El problema de las drogas es un asunto de seguridad nacional, por que los delitos que se producen en el marco del mercado de drogas, van desde el robo, prostitución, extorsión, hasta el asesinato y la tortura. La creación de puestos de trabajo en las organizaciones de tráfico de drogas, atrae a más personas a un estilo de vida criminal, relajado que no requiere preparación académica, por lo que la comunidad debe ser más exigente sobre la profesionalización en todas las áreas, para aniquilar la mediocridad e improvisación que crece abrumadamente en la comunidad latina.
Los valores inculcados a edad temprana en el hogar, el respeto a la autoridad de los padres y maestros, son pilares fundamentales para prevenir este grave problema, que solo logrará menguar, cuando exista un diálogo generalizado sobre el circulo vicioso de las drogas, en donde el problema de las cárceles es únicamente un aspecto logístico.



























