Tu salud y tu espíritu

Por Tanya Flores

Impacto Latin News

El espíritu es la parte más profunda del ser humano, es el área que nos permite encontrarle sentido al mundo y a la vida, la que nos da la consciencia de nuestra identidad (quién soy), y nos indica cuál es el propósito de nuestra vida. Es en esta parte de nuestro ser en donde obtenemos fortaleza y esperanza.

Las semanas anteriores hablamos sobre nuestra salud física y mental. Si deseas ver esos artículos, puedes buscarlos en tanyaflores.com o en este periódico.

Recordemos: Estar sano significa vivir en un estado constante de bienestar físico, emocional, social, psicológico y espiritual, lo que es indispensable para tener una buena calidad de vida.

Esta vez conversaremos sobre el tema ‘Tu salud y tu Espíritu’.

El espíritu es la parte más profunda del ser humano, es el área que nos permite encontrarle sentido al mundo y a la vida, la que nos da la consciencia de nuestra identidad (quién soy), y nos indica cuál es el propósito de nuestra vida. Es en esta parte de nuestro ser en donde obtenemos fortaleza y esperanza.

Hay personas que piensan que mejorar su salud espiritual significa mejorar sus relaciones con los demás y hay quienes piensan que es estar en paz con la naturaleza, llenarse con el arte o la música, etc. La mayor parte de la gente identifica su espiritualidad con las religiones tradicionales (Cristianismo, Judaísmo, Budismo, Islam, etc.). 

1)     Chequea Tu Salud Espiritual

Busca un momento en el cual puedas estar tranquilo y a solas y reflexiona:

·          ¿Siento que soy una persona valiosa?

·          ¿Hay en mi vida esperanza, propósito, metas y paz?

·          ¿Veo la vida de una manera positiva?

·          ¿Experimento constantemente una sensación de vacío, ansiedad, falta de dirección, apatía o conflictos?

            Al analizar estos síntomas puedes calificar tu vida, ¿es rica o pobre, feliz o

            infeliz, satisfactoria o insatisfactoria a nivel espiritual?

2)     La Relación Entre tu Salud Espiritual y tu Salud General

Nuestra vida espiritual es la que parte que tiene mayor influencia sobre el resto de nuestro ser. Si estamos sanos espiritualmente nos sentiremos unidos a otras personas, formaremos parte de una comunidad, serviremos a los demás, tendremos una visión optimista de la vida, contribuiremos con cosas valiosas a la sociedad y nos amaremos y cuidaremos de nosotros mismos.

3)     Cómo Mejorar Tu Salud Espiritual

Veamos algunas cosas que podemos hacer para mejorar nuestra salud espiritual:

·          Aparta diariamente un rato de quietud para estar a solas con Dios; durante ese rato reza, medita, alaba a Dios y preséntale tus necesidades. Te sugiero que escribas en tu agenda esta cita diaria y la respetes porque son demasiadas las cosas que compiten por nuestra atención. Anhelamos conocer a Dios con más profundidad pero muchas veces nuestro estilo de vida dificulta esto, de ahí la importancia de hacer una cita diaria con Dios y cumplirla. Si no buscamos a Dios de todo corazón, en poco tiempo nos sentiremos espiritualmente vacíos, secos o enfermos. Si eres de las personas que prefieren estar en contacto con la naturaleza, meditar o ayudar al prójimo como forma de llenar tu vida espiritual, dedica un tiempo para tus prácticas espirituales, pero hazlo con disciplina.

·          Pon atención a todo lo que sucede, agradece por tus bendiciones y pídele a Dios ayuda para aprender de tus problemas y para entrégaselos a Él.

·          Durante los momentos duros, tristes, trágicos o de dolor, es cuando más nos puede ayudar una buena salud espiritual. Si durante las buenas épocas te llenas de Dios y de las cosas que a Él le agradan, si lees la Biblia, si lees libros que alimenten tu espíritu, al llegar los días malos todo eso estará allí para que eches mano de ello (es como guardar provisiones en una despensa, no te servirán en el momento en que las guardas sino más adelante, cuando las necesites). En los momentos de dificultad, corre a buscar la ayuda de tu Dios y confía en Él.

 

Practica el perdón

-          La convivencia con los demás inevitablemente trae roces y aún choques con las otras personas. También te encontrarás con personas que te lastiman a ti o dañan a tus seres queridos - a veces a propósito y otras porque no les importan las consecuencias que sus acciones puedan traer.

-          Es necesario que aprendamos a perdonar constantemente, sin esperar a que el que nos ha ofendido se arrepienta y nos pida perdón   (ojo: perdonar no significa convivir con las personas que nos lastiman, es tomar la decisión de soltarlos y dejarlos ir, de no obsesionarnos con lo que nos hicieron y – en nuestro interior, no desearles ningún mal sino el bien). 

-          El perdón tiene una característica muy interesante: no beneficia al que nos ofende, sino a nosotros mismos; si guardamos resentimiento, amargura o enojo, nosotros somos quienes nos enfermamos física y emocionalmente. Perdonar a los que nos ofenden nos concede la libertad para poder seguir adelante con nuestra vida. 

-          Otra característica del perdón es que nos trae un enorme alivio y paz espiritual.

-          El perdón es como un músculo que debe ejercitarse para fortalecerlo; se ejercita al perdonar lo antes posible las cosas pequeñas y las grandes, y seguir adelante con nuestras vidas.

 

·          Mantén tu mente y tu corazón abiertos hacia los demás, evita juzgar a las personas.

·          Vive tu vida con alegría, disfrútala, vive con sencillez.

·          La fe es un don de Dios, y para vivir espiritualmente sanos, la necesitamos en medio de las batallas diarias de la vida. Cuando encuentres situaciones o cosas que no se pueden explicar con facilidad, ¡cree! Dios es más poderoso que nuestros temores y problemas, confía en Él y cree. Si buscas a Dios lo encontrarás, porque Él quiere ser encontrado.

Hace algún tiempo asistí a una conferencia y una de las personas participantes nos contó que había nacido en un hogar lleno de amor y armonía, con los problemas normales de la vida, pero donde fue muy feliz. Luego se casó con un buen hombre, trabajador y padre responsable; su matrimonio era bueno, con su dosis de problemas normales, pero en general, armonioso. A pesar de haber crecido y de vivir con ventajas que la mayoría de las personas no tienen, ella nos contó que se sentía vacía, con una aridez interior, lo que los filósofos llaman ‘vacío existencial’. No lograba ser feliz, siempre sentía que algo le faltaba… con el paso del tiempo supo que ese ‘algo’ era Dios. 

Nos contó que partir del momento en el que ella invitó a Dios a entrar a su corazón, sintió que su vida estaba completa, pudo vivir con alegría y con paz; ahora – nos dijo – esa paz y alegría se las transmite a sus hijos, a su esposo y a quienes la rodean. Finalmente comentó, “ahora, me siento completa”.

¿Lista para el reto de esta semana? Separa 20 minutos o más de tu agenda cada día para estar a solas con Dios o fuente espiritual. Como alternativa, tómate un tiempo para hacer las cosas que te ayudan espiritualmente: un servicio de voluntariado, rezar, meditar, cantar canciones religiosas, leer libros que te inspiren, hacer caminatas en medio de la naturaleza, o asistir a algún servicio religioso. (Sugerencia: pon una alarma que te indique cuándo empieza la cita y cuándo termina). 

Me encantaría que compartas conmigo lo que sucedió en tu vida al cumplir con este reto. Advertencia: esta semana sólo es un reto, pero de allí en adelante debe convertirse en un hábito, el hábito más sano de tu vida. Para ponerte en contacto conmigo, por favor visita la página  tanyaflores.com o el periódico de tu preferencia. 

Tanya Flores es conferencista, columnista y experta en desarrollo de liderazgo. Para tenerla en tu próximo evento o reunión vista  www.tanyaflores.com

 

 

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