Estamos agonizando, y el mundo sigue día tras día, hora tras hora nuestra muerte. Una biblioteca destruida y los intelectuales se estremecen, una ópera bombardeada y el canto surge de las ruinas hiriendo nuestros oídos, un edificio derrumbado y temerosos miramos hacia nuestros techos.
Todos somos Ucrania.
Un niño llorando en brazos de su madre, y nuestros ojos se humedecen, niños en los sótanos temblando de miedo, y nuestros cuerpos se estremecen, miles en los caminos huyendo de la muerte y nuestros corazones trepidan de piedad.
Todos somos Ucrania.
El cielo arroja muerte, y nuestros ojos se nublan, las manos pidiendo ayuda surgen de las ruinas, y nuestros puños se cierran hasta arrancar sangre, un caballo ríe en medio de la tragedia, y no comprendemos, la luz de los televisores alumbra nuestra muerte y encandilados seguimos día tras día la agonía de Ucrania, hasta que, cansados, apagamos la pantalla para recuperar el sueño.
Todos somos Ucrania.
Cinco horas para escapar de la muerte acordó el invasor, y respiramos. A la tercera hora, suspendió el cese del fuego, “por razones de seguridad”, explicó el tirano, y la muerte retomó su camino, nuestros relojes de esperanza se detuvieron.
Todos somos Ucrania.
Y en estos tiempos, antes de que se apaguen las pantallas y olvidemos el rostro de una madre, de un niño temblando de miedo, de un hogar destruido —el que calla es cómplice— no es hora de que el corazón se estremezca, es hora de que el corazón grite en la calle, es hora de que los corazones obliguen a hablar a los que callan, no basta bajar los ojos, hay que abrir los ojos.
Todos somos Ucrania tendrá sentido si nos sacamos la coraza y levantamos la voz más allá de nuestra propia voz, y el mundo se vista de azul y amarillo.
Estamos contigo Ucrania, decimos, y nuestra conciencia se calma, elevamos una oración y nos absolvemos de toda culpa, condenamos, y el tirano se enfurece, se enfurece, pero no se detiene, impotentes asistimos a la agonía de un pueblo y nos refugiamos en una pregunta: ¿qué podemos hacer?, por lo que a la hora de la verdad no todos somos Ucrania.
* Escritor, poeta y director de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Reside en los EE. UU.
Rusia lanza la guerra contra Ucrania y recibe la condena internacional


























