Teatro en la Ciudad de México: "Sanchez Huerta"

Escena de "Sanchez Huerta".
Escena de "Sanchez Huerta".

 

Por Gustavo Gerardo Suárez

Vicepresidente ACPT

IMPACTO LATINO

 

Al terminar la obra pregunté a mi hija adolecente que me acompañó cuales eran sus impresiones y que buscaría en su entorno ante una situación desesperada, ella se encontraba aun impactada después de lo que observó, al principio le pareció confuso, luego lo asimiló totalmente, su respuesta fue que buscaría con quien platicar, le dije además de tus papás ¿? “No…….con los papás son con quien menos platica un adolecente, estamos viviendo tiempos donde los padres no tienen tiempo para nosotros, en muchas ocasiones  no le dan importancia a nuestras necesidades emocionales. No todo depende de las cosas materiales…..tienen sus mentes en otras cosas y eso te hace pensar que no puedes hablar con ellos…”.

 

Escena de "Sanchez Huerta".
Escena de "Sanchez Huerta".

 

La sala llena de adolecentes similares que habrán percibido de mil forma diferentes lo presenciado, por supuesto también los adultos ellos más aludidos pues es a partir de su indiferencia, desinterés y problemáticas existenciales que no detectan cuando sus pequeños están en peligro;  a partir de esa sensibilización de la conciencia la obra estaría de antemano cumpliendo con su cometido.

"Sanchez Huerta" se desarrolla en un salón de clases del internado en el que estaba inscrita la niña Eva Alicia, su padre el señor Sanchez y su madre la señora Huerta han sido citados para firmas los papeles periciales y recoger las pertinencias de su hija que acaba de quitarse la vida, también aparece su tía que más conectada y avispada sirve para catalizar el ambiente tenso y bloqueado que se está viviendo, empleadas de la escuela, una madre superiora y la maestra de español deambulan por la escena, ellas están molestas, frustradas, no comprenden lo que paso ni la brutal negligencia de los padres con la que se están enfrentando.

 

Escena de "Sanchez Huerta".
Escena de "Sanchez Huerta".

 

Eva Alicia Sanchez Huerta era una niña de excelencia, sin embargo se encontraba sola, esa soledad que aqueja a los jóvenes actuales, en la obra exacerbada pues había sido abandonada en un internado, soledad de la que no somos capaces de sacarlos, ni siquiera de detectarla y que se convierte en un factor extremadamente peligroso causante de lesiones auto infligidas o incluso el suicidio.

 

Ana Karina Guevara y Mónica Garza, productoras, diseñan el proyecto a partir del texto de Claudia Ríos y lo entregan a Benjamín Cann que nos ofrece un excelente montaje, se rodea de actores que logran magníficos desempeños, en esta ocasión destacando la propia Ana Karina Guevara como la señora Huerta, Damayanti Quintanar como la hermana Huerta y Roberto Sosa que está en niveles magistrales interpretando al Sr. Sanchez, un extraño papá, medio lento, obsesivo y apocado, ahora arrepentido por nunca haber podido acercarse a su hija, también en el reparto Mónica Dionne y Socorro Miranda.

 

La escenografía e iluminación de Matías Gorlero, muestra un salón de clases descuidado, un pizarrón que continuamente es borrado y está rodeado por un espejo de agua, parecieran las lágrimas acumuladas de la desgracia que se estaba viviendo en ese momento, el vestuario es de Jerildi Bosch recientemente premiada por la ACPT.

 

"Sanchez Huerta" termina temporada el próximo 28 de Agosto en el teatro Milan, dejará huella pues es un esfuerzo de tremenda concientización, esperamos haya permeado adecuadamente en la numerosa audiencia que la presenció.

Otra de las punteras en el 2016.

 

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