
De acuerdo a los informes recientes por parte de las autoridades de la Ciudad de Nueva York, se ha comprobado que las políticas del proyecto Visión Cero han logrado reducir accidentes y muertes provocados por el tráfico.
Este proyecto, originado en Suecia y adoptado por varias ciudades alrededor del mundo, enfrenta en cada lugar, retos diferentes y la Ciudad de Nueva York no es la excepción. Por un lado está el marco legal a nivel estatal y en ese sentido la responsabilidad cae directamente en los asambleístas. Por otro lado se encuentran las autoridades locales y particularmente el trabajo del Concejo de la Ciudad, que en este caso particular ha sido positivo, pero que ha demostrado que no es totalmente suficiente. Hacer que la llamada Capital del Mundo sea una ciudad segura para sus transeúntes requiere más educación a gran escala, que incluya a los turistas inclusive.
Si bien las opciones peligrosas de los conductores son la causa principal o un factor más importante que contribuye al 70% de las muertes de peatones, es importante trabajar los temas de salud mental, consumo de drogas y sustancias alucinógenas, consumo de alcohol, horarios de trabajo apropiados, hábitos saludables de vida, niveles de estrés provocados por los elevados niveles de ruido y contaminación, que son factores que determinan y contribuyen una conducta errada entre conductores y transeúntes.
El trabajo de las agrupaciones de base y organizaciones cívicas en cada comunidad, apoyando las iniciativas de seguridad de tránsito son fundamentales para que el mensaje y la educación llegue a los estratos populares. La seguridad del tránsito tiene una base clave que es la urbanidad, la cortesía, el respeto, la consideración, la valoración de la vida.
Es alentador saber que los porcentajes de víctimas de tránsito a nivel nacional han disminuido, la atención de emergencias parece estar mejorando, las fabricas automotrices también han hecho su esfuerzo, la tecnología está ayudando y los medios de comunicación tienen un papel trascendental a nivel educativo.
Uno de los grandes retos de la que comprendemos es una nación de inmigrantes, es asimilar las diferencias culturales y unificarlas en los principios de respeto al ser humano y a las leyes y en esa medida el ambiente nacional anti-inmigrante exige un esfuerzo extra por parte de las comunidad inmigrantes, es decir las comunidades de origen extranjero en Estados Unidos, las cuales incluyen a los ya naturalizados y a los que están en proceso. Estas comunidades deben más que nunca aprender las regulaciones y evitar a toda costa cometer errores y faltas, en ese sentido si no hay un esfuerzo educativo, las faltas por desconocimiento son igualmente sancionadas.
La aplicación del proyecto Visión Cero, que ha demostrado trabajar y tener falencias normales, que se deben arreglar, no puede ser utilizado como un bastión político ni como el caballo de batalla de ningún oficial electo de la Ciudad, porque sería anti-ético, utilizar un tema de valores y respeto a la ley para sustentar una candidatura. El trabajo por la promoción de los valores y el respeto es una obligación de toda la sociedad, comenzando por los padres, familias, escuelas, comunidades, dependencias diplomáticas, instancias gubernamentales, empresas privadas.
Uno de los mayores errores de los políticos es atribuirse los logros obtenidos por el esfuerzo de un amplio sector de la comunidad como triunfos personales. Los triunfos y bases políticas deben ser las leyes aprobadas, las obras realizadas en forma honesta, transparente, para beneficio de las grandes mayorías, un trabajo pulcro, inclusivo y comprendido como parte de una manera integral de expresar una profesión destinada a servir y no a servirse.
A pesar de los números presentados por la alcaldía los defensores de la comunidad han resaltado el hecho de que en los diez primeros días del 2017 hubo diez muertos, todos fueron conductores de bicicletas y ocho de ellos en las zonas que eran prioridad del proyecto Visión Zero. Siete de estas fatalidades ocurrieron en Brooklyn, en donde las autoridades locales tienen un gran reto.
Si, los neoyorquinos deben sentirse contentos ya que por primera vez en la última década las estadísticas han caído durante tres años consecutivos, temas como el abandono de las escenas de muerte de transeúntes y ciclistas siguen siendo un problema.
La educación sigue siendo la esencia del progreso, por ejemplo, en el tema del uso de los cinturones de seguridad, en 1985, el porcentaje nacional de su uso era aproximadamente del 20%. Treinta años después, la combinación de leyes más estrictas, la aplicación de las leyes y sanciones, las campañas de educación pública, cambios en el diseño de los automóvil, la comprensión de la importancia de prevenir entre las comunidades, han logrado que el uso del cinturón de seguridad sea actualmente de casi un noventa por ciento.
Solo a través de la educación, del conocimiento de las regulaciones, del conocimiento de las medidas de seguridad personal, del respeto a la vida, a la vida propia y ajena, la ciudad y la sociedad puede funcionar mejor, puede ser más fácil sobrevivir en una jungla de cemento como Nueva York.


























