Santa vida, santa muerte

Chacales que el chacal rechazaría

escribió Neruda intentando explicarse algunas cosas

“piedras que el cardo seco mordería escupiendo

víboras que las víboras odiaran”

sin embargo, el poeta no pudo anticiparse al horror

imaginar los límites de la infamia

esos seres de los cuales hasta el chacal se avergonzaría

bestias amamantadas con la sangre del fanatismo

no pudo imaginar el dolor de madres

madres cuyos sus senos se secarían de vergüenza

por haber amamantado bestias sanguinarias

esas que decapitaron otros hijos

a otras madres sosteniendo en sus brazos el cadáver de sus hijos

no representan un pueblo

¡oh, no!

no son humanos

son una manada de bestias salvajes

encarcelando a un pueblo

racimos podridos alimentando el odio

negación del ser humano

sacerdotes de la muerte y el terror

hasta su dios los rechazaría

su cuerpo atravesado de dolor

en mi nombre

en mi nombre cometen la masacre

sacerdotes de la muerte

no son los santos inocentes

los degollados

y son santos e inocentes

los degollados

culpables de vivir al otro lado de una frontera

de pertenecer a otro pueblo

y sin embargo son el mismo pueblo

como si la leche materna fuera de distinto color

por pisar otra tierra

y sin embargo es la misma tierra

como si los juegos de infancia no fueran los mismos

y las risas fueran diferentes

Hamás

que tu nombre sea maldito

que la hiel que alimenta tu boca se seque

que la humanidad erradique la peste

Hamás

chacales que el chacal rechazaría

roguemos que la risa de los niños se una por sobre las barreras

pero antes venid a ver la sangre de los niños

en brazos de sus madres derramándose

venid a besar los labios apretados de las rehenes

venid a borrar el horror de los ojos de los ancianos

venid

ahí tenéis

el sonido de las bombas

arrasando con un pueblo

el temor de un pueblo

el temor de otro pueblo

ambos sin tener lugar seguro en tierra santa

venid a ver el fin del ser humano

y el advenimiento del infierno

el dolor no se paga con dolor

la bestia no se destruye destruyendo al ser humano

las madres en ambos lados no deben clamar al cielo por la vida de sus hijos

que el deseo de venganza no desate el odio eterno

que no transforme a la víctima en bestia

que la humanidad prevalezca

venid a ver la sangre corriendo en tierra santa

venid a escuchar el canto de la muerte

entonando un coro en ambos pueblos

venid a abrir los ojos

antes de que desaparezca el último vestigio de humanidad

y la bestialidad se pasee por el mundo

que mi mano y mi verso se sequen

si llevado por el dolor

en venganza

un día me convierto en otro chacal

sediento de sangre

ruego

que mi verso

en esto implacable

caiga cual rama de olivo

curando a uno

curando al otro

secando las lágrimas de una

secando las lágrimas de otra

espantando el canto de la muerte

cubriendo el último vestigio de humanidad

frente a los ojos de la humanidad

santa vida

no santa muerte

* Escritor, poeta, dramaturgo y director de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Reside en los EE. UU.

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