Por Armando Bermudez
Impacto Latin News
QUÉ PASA CON RUBIO (I)

Marco Rubio, después de la derrota de los republicanos en las urnas de noviembre pasado para los republicanos, hizo un gran papel en llevar la temática de la reforma de inmigración al seno de los conservadores, para quienes cualquier palabra o simbología que suene a “legalización”, “documentación” “reforma”, ‘dream act’, etc., es como agua bendita para un vampiro: la detestan y la llaman ‘amnistía’. Rubio entonces hizo un buen trabajo, pero ahora surgen demasiadas voces que lo vinculan al retraso de una propuesta conjunta de ocho senadores federales, porque él habría empezado a jugar al ruleteo y darle largas al asunto para que su grupo tome aliento y siga vivo en el congreso. Al cierre de esta edición ‘The Ticket’, lo señala encabezando un conjunto de medidas irreales y tozudas a nombre del ala conservadora del Partido Republicano, mejor dicho de las cenizas del “Tea Party’. La propuesta que encabeza, pide que la reforma de inmigración apruebe en la ley previamente que habrá seguridad y control fronterizo durante 10 años, “antes cualquier persona que vive ilegalmente en el país se le permita obtener un estatus legal”.
QUÉ PASA CON RUBIO (II)

Igualmente, los conservadores con Rubio a la cola sugiere que los indocumentados –ellos los siguen llamando ‘ilegales’- que hayan solicitado el nuevo registro de Inmigrante Provisional estaría obligado a cumplir con los requisitos de elegibilidad continuamente, que demuestran su mantenimiento en el empleo y está en buenos términos con la ley. Los conservadores precisan que quienes ‘apliquen’ también tendrían que pagar multas, impuestos y mantener una presencia física en los Estados Unidos durante el proceso de solicitud de años de duración. El proyecto de ley archi conservador que podría haber sido modelo en la época de Alemania Oriental, prohibiría a los indocumentados que están dispuestos a regularizar su estatus a recibir subsidios del gobierno, llámese beneficios del seguro de salud vinculados a la nueva ley federal de salud por un máximo de 15 años. ¡Patapúfete Mr. Rubio!, acuérdese que Ud. también es inmigrante de II generación, y que tuvo la suerte que sus padres salieran de Cuba.
¿ESTÁ MADURO EN SUS CABALES?

Sintió el espíritu de Hugo Chávez como un “Pajarito chiquitico”, dándole su bendición e imitó al pajarito; dijo saber que Hugo Chávez “ascendió hacia esas alturas (el cielo) y está frente a frente a Cristo, alguna cosa influyó para que se convoque a un papa suramericano”; más atrás sostuvo que Venezuela continuará apoyando “desde el punto de vista humano” al terrorista venezolano Ilich Ramírez Sánchez, alias “Carlos”, mejor conocido como "El Chacal", quien cumple cadena perpetua en Francia. El actual presidente interino de Venezuela Nicolás Maduro está reiterativamente mostrando indicios de chifladuras más de un comediante que un mandatario de un país petrolero y pobre, que está en grave crisis económica y social. Sus reiterados disparates y exabruptos son preocupantes, porque él está postulando a la presidencia, cuando lo que requeriría sería pronta atención de un especialista . Ha puesto la tapa al pomo lo del “pajarito chiquitico” , grabado solemnemente ante sus seguidores y la TV. “En cualquier momento (Chávez) convoca una constituyente en el cielo para cambiar la Iglesia en el mundo, y que sea el puro pueblo de Cristo el que gobierne”, son parte de los recientes mensajes chiflados de Maduro. Reiteramos, ¿Está Maduro en sus cabales? Si el servicio de inteligencia cubano le ha aconsejado seguir ese guión, ¿será porque se ha descubierto en que fue Maduro el profesor de Chávez en acercar a Venezuela a Cuba, más que ningún otro y no al revés como se creía? Amigos de Maduro en Colombia revelaron al “Diario del Huila” –Neiva- que estudiaron juntos en La Habana entre 1986-87 en la Escuela Ñico Lopez de Formación Política» en La Habana. La madre de Maduro es colombiana de nacimiento y de su padre se sabe poco.
EL MANUAL DE TALLIN
Mientras soldados de Corea del Norte mostraban que están “listos” para una confrontación bélica, apostados frente a misiles convencionales y coordinando sus actividades con ‘walkie-talkies’ de la II Guerra Mundial, la OTAN ha propuesto un histórico documento que plantea un conjunto de reglas sobre cómo la guerra cibernética internacional debe llevarse a cabo. Escrito por 20 expertos en cooperación con el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Comando Cibernético de EE.UU., el Manual de Tallin sobre el Derech0 Internacional aplicable a la guerra cibernética (Cyber Warfare) analiza las reglas de la guerra convencional y las aplica a los ciber-ataques patrocinados por el Estado. Si Ud. es pacifista y amante de la no-violencia sobre cualquier paradigma de seguridad, el manual asusta e informa que los ataques deben evitar objetivos tales como hospitales, presas y centrales nucleares “con el fin de minimizar las bajas civiles”, pero también precisa sin ambigüedades respecto a la conducta de represalia. Según los autores del manual, es aceptable tomar represalias contra los ciber-ataques con las armas tradicionales cuando un Estado puede demostrar que éste llevó a la muerte o causó daños materiales graves. También afirma que los hackers que perpetran ataques son blancos legítimos para un contraataque. Como se ve, la tecnología avanza y no sólo en la telefonía inteligente, sino en la destrucción de quienes la usan “mal”.
LA CUENTA DE IRAK
Hace diez años que el presidente George Bush envió tropas a Irak dizque para acabar con los terroristas que habían atacado Estados Unidos. Fue la farsa más grande que se recuerde –nunca hubo armas de destrucción masiva y los terroristas de Al-Qaeda no tenían ningún vínculo con Sadam Hussein- y la más costosa de tiempos modernos. Según el informe de Stuart Bowen, Inspector General Especial para la Reconstrucción de Irak, sólo en este rubro se han perdido para siempre ocho mil millones de dólares, de 60 mil millones que se invirtieron. Y no ha habido ninguna reconstrucción y hay muchas obras inconclusas, como las hay en el tercer mundo bajo presidencias venales. Pero se queda corto el informe de Bowen, en una evaluación ‘mamut’ de su oficina sostiene que la reconstrucción fallida desde el 2003 al 2012, le ha costado a los contribuyentes de EE.UU., en promedio, $ 15 millones de dólares diarios. Pero la guerra de Irak, según cálculos independientes, le costó a EE.UU. más de 800 mil millones y con una pérdida –aún más valiosa- de varios miles de jóvenes soldados que fueron a pelear por su país, sin saber que fueron vilmente engañados.


























