Por Armando Bermudez
Impacto Latin News
A QUE JUEGA SRA. QUINN (I)

Es difícil digerir el juego de la Sra. Christine Quinn, presidenta del concejo municipal de Nueva York, para evitar se vote por la Ley por Días de Enfermedad Pagados. Es algo elemental consagrado hasta por países que eufemísticamente llamamos ‘tercermundistas’, pero que esta política aspirante a la alcaldía por el Partido Demócrata no le da la gana por motivaciones lobistas. Lo que la mayoría del concejo municipal y 83 por ciento de la ciudad quieren es que simplemente se garantice que los trabajadores de Nueva York puedan hacer uso hasta cinco (5) días de enfermedad pagados y permitirles este derech0 cuando sus hijos pequeños estén enfermos. Pero la señora Quinn ha evitado la votación. Se estima que 44 millones de estadounidenses, y más de un millón de trabajadores en Nueva York carecen de un solo día por enfermedad. Los días de enfermedad pagados reducirían los costos de salud, reducirían la propagación del contagio, protegerían el empleo de las personas y la seguridad financiera y aumentarían la productividad de las empresas. Pero tanto va el agua al cántaro, que tras días de forcejeos con la Sra. Quinn los concejales empezaron a rebelarse contra ella y dieron el ultimátum que votarían la propuesta aún sin su participación. Ella habría escuchado el mensaje finalmente y aceptado iniciar el debate. Según el NY Post, Quinn estaría tratando de llegar a un acuerdo sobre una nueva versión de un proyecto de ley que requiere que las empresas ofrezcan a sus empleados con al menos cinco días pagados por enfermedad al año. El único obstáculo sería decidir el número mínimo de trabajadores que un empleador debe tener a caer bajo el proyecto de ley. Los defensores están presionando por cinco como mínimo. Pero Quinn considera que debe haber más días, según el periódico.
A QUE JUEGA SRA. QUINN (II)
No hay que ser pitoniso para saber cómo sería una ciudad de Nueva York administrada por Christine Quinn: con mayor desempleo (porque habrá mayor despidos por enfermarse) y enfermos por doquier, porque lo que ella quiere es que la ciudad funcione con empleados a prueba de virus, bacterias e inmunes. Ella le hace un desmerecido daño al Partido Demócrata y al movimiento gay, oponiéndose a los derech0s laborales más amplios. Ella debe entender que 83 por ciento de la ciudad quiere se respeten los derech0s laborales, y los trabajadores que ganan $7.25 la hora no tienen mayormente- ese derech0 al uso de días de enfermedad pagados. Así lo recordó la Organización de Servicios Comunitarios (CSS) en la cita en la que ella estuvo en el limbo, informando del caso de Paulina Cac Lux que por pedir días de enfermedad –primero se enfermó de gripe y luego sintiéndose mal quiso ir al doctor- fue inmediatamente despedida. CSS le dijo a Quinn: “Más de un millón de personas que trabajan en la ciudad de Nueva York hoy se les niega incluso unos pocos días pagados por enfermedad al año, un estándar laboral básico de que la mayoría de los perceptores de ingresos más altos, y todos vosotros, damos por sentado. Los latinos son menos propensos que cualquier otro grupo racial o étnico de tener acceso a tiempo pagado cuando la enfermedad ataca a causa de su excesiva representación en ocupaciones de bajo ingreso en el restaurante, la comida, las industrias de la construcción y venta al por menor no sindicalizados. Debido a que el 56 por ciento de los latinos viven por debajo del doble del nivel federal de pobreza, la pérdida de incluso unos pocos días de pago les crea serias dificultades. Los latinos, literalmente, no puede darse el lujo de enfermarse”. ¿Y qué de la diabetes, asma asociadas con la pobreza? Póngase en el zapato de los pobres, Sra. Quinn.
SCHUMER, CÁRCELES Y MIGRA (I)

¿Es realmente pro-inmigrante el Sr. Chuck Schumer? Por sus antecedentes pareciera que sí, pero hay castañas oscuras. Muchas historias tristes se encuentran en las decenas de cárceles de inmigración que hoy funcionan bajo contratos con empresas privadas. Y como en la vida nada es perfecto, acaba de conocerse que el senador federal por Nueva York, Chuck Schumer, líder demócrata del Senado quien viene trabajando en la reforma inmigratoria – y podría decidir si los millones de inmigrantes indocumentados sean encarcelados o legalizados, recibe respaldo financiero de un grupo inversor carcelario. Schumer habría recibido más de $ 100.000 en contribuciones de campaña de la industria carcelaria privada, de acuerdo a diversos grupos pro inmigrantes como Presente.org Entonces, ¿acaso no hay conflicto de intereses en su papel que diseña la política de inmigración que resolverá o empantanará la situación de 11 millones de indocumentados y recibir estos aportes de una empresa que se beneficia de la carcelería de los deportados? Resulta difícil confiar en el papel de Schumer, cuya oficina fue tomada por varios activistas la semana pasada por incumplimiento del Senado en no dar un borrador de ley de reforma de inmigración, ya que ha faltado a su palabra que se daría el 21 de marzo pasado.
SCHUMER, CÁRCELES Y MIGRA (II)
A estas alturas resulta difícil saber dónde está Mr. Schumer cuando las compañías de prisiones privadas –amigas suyas- tienen un fuerte interés en encarcelar a los inmigrantes para obtener ganancias. Las dos corporaciones que aportan fondos a la campaña del senador Schumer son Correction Corporation of America (CCA) y GEO Group, que ganaron $ 296,9 millones por encarcelar inmigrantes el año pasado. El senador Schumer debería devolver el dinero aportado por estas empresas si quiere continuar delineando la política inmigratoria de Estados Unidos. Que no haya reforma inmigratoria y que continúen en las cárceles miles de indocumentados en todo el país beneficia a estas corporaciones de prisiones, que actualmente hacen lobby en Washington para que su negocio siga rutilante con indocumentados tras las rejas. Mejor para ellos si los hombres y mujeres sin papeles se quedan en el limbo de una cárcel por más tiempo –a expensas del fisco estadounidense- que les paga por cada detenido salvo que haya una reforma inmigratoria integral. CCA y GEO hacen lobby para que no sea así, y que las cárceles sean para todos los “violadores de la ley” indocumentados.
REPUBLICANOS Y GAYS

En la próxima campaña electoral para la presidencia de los Estados Unidos no sería raro que Marco Rubio, Jeb Bush o quien resulte candidato presidencial del Partido Republicano, esté a favor del matrimonio gay, posición que hasta hace pocos día sería iluso defiendan sus asesores o políticos. Pero ‘la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay Dios!’, como dice Rubén Blades. El domingo que pasó el estratega republicano Karl Rove sostuvo en ABC “This Week” que en la próxima campaña presidencial sería posible este cambio. Y punto, no habló más. ¿Cómo, y por qué no se le ocurrió decírselo a Mitt Romney, ya que Rove fue su mente y corazón como estratega principal? Tiene sentido el cambio ya que el Partido Republicano por decirle “no” a muchos temas cruciales de la sociedad norteamericana de hoy, se ha estado quedando aislado. No a la reforma inmigratoria, no a los matrimonios gays, no a financiar investigaciones científicas (como células madre), no a la acción afirmativa, etc. Ya la clarinada fue el desastre electoral de noviembre pasado, con los latinos diciéndoles mayoritariamente: tampoco creemos en Uds. Llega tarde la posición de Rove, pero su anuncio es síntoma que la oposición al matrimonio gay ha disminuido en algunos círculos conservadores. Ojo, y la posición de Rove se conoce luego que el senador Rob Portman, republicano de Ohio, anunció la semana pasada que ahora apoya el matrimonio gay después de conocer que uno de sus hijos es gay. En EE.UU. 30 Estados han definido el matrimonio entre un hombre y una mujer, pero la Corte Suprema de Justicia podría cambiar esta situación esta semana.


























